¡Habla memoria!

REDONDO: EL MARADONA DE LA "5"

Por Redacción EG · 29 de septiembre de 2020

Un 29 de septiembre, pero de 1985, debutó uno de los más grandes mediocampistas centrales argentinos: Fernando Redondo. Fino, de pase preciso y pierna fuerte; el último gran exponente del puesto, quien todavía sigue vivo en las historias de quienes lo vieron. El “Príncipe”, de Adrogué al mundo.

Imanes en los botines

La zona baja de Old Trafford estaba atónita. Nadie entendía bien qué había pasado, ese Manchester United era invencible. Solamente se hablaba de una cosa, más bien de alguien: Fernando Redondo.
El 19 de abril de 2000 se jugó el partido de vuelta, válido por los cuartos de final de la Champios League. El cotejo de ida, en Madrid, había sido empate en cero. El campeón vigente esperaba a los “merengues” en su infierno de confianza y efectividad. La cerveza acompañaba los “fish and chips” (papas fritas con pescado frito) que los fans disfrutaban en las cercanías del estadio. Sin embargo, el fútbol esa noche se encarnó en la camiseta “6” del jugador de Real Madrid.
El brasileño Sávio, titular ese encuentro, dijo tiempo después: "Pasarán 100 años y se seguirá recordando esa acción y ese partido". Real Madrid ganaba 2 a 0 ante la sorpresa del mundo, y allí apareció la genialidad en todo su esplendor. Redondo avanzó por la izquierda ante la marca del noruego Henning Berg, quien lo apretó contra la línea. Algún que otro mortal hubiera ganado un lateral a la fuerza, con un remate tosco y alevoso que pegara en el oponente. Redondo no. Apretado, sacó un taco que se convirtió en caño, ridiculizando a su marcador. Llegó al fondo, levantó la cabeza y le sirvió el pase gol a Raúl, el “Ángel de Madrid". Un tanto celestial. 

Real Madrid y Redondo, una sociedad virtuosa. Foto Hugo Ramos.

Real Madrid y Redondo, una sociedad virtuosa. Foto Hugo Ramos.

El partido terminó 3-2 a favor de los españoles y Sir Alex Ferguson fue contuntende ya en rueda de prensa, aún sorprendido por lo que acababa de presenciar: “Redondo fue el jugador clave, todos los balones le caían a él y no perdía uno, parecía que tenía un imán". El caño de esa noche no fue casualidad. Venía acompañado de una historia detrás. Una historia que había arrancado mucho tiempo antes.

Fernandito no, Fernando

Fernando Redondo dio sus primeros pasos como futbolista en su Adrogué natal, más precisamente en el Club Social y Deportivo 9 de Julio, donde jugaba baby fútbol. De allí, un paso por Talleres de Remedios de Escalada, para más tarde llegar al club de su debut: Argentinos Juniors.
Siempre fue distinto. Siempre tuvo carácter. Cómo todo personaje mítico, las historias y anécdotas lo sobrevuelan. Cuenta la leyenda que un día le aclaró a uno de sus técnicos de inferiores, ante una indicación, que no se llamaba “Fernandito”, que su nombre era Fernando.
Se convirtió en volante central por Claudio Marangoni, al que veía jugar seguido por ser hincha de Independiente, herencia de su padre y de su abuelo.

Redondo en las inferiores de Argentinos, estampa de crack.

Redondo en las inferiores de Argentinos, estampa de crack.

 
Compartió las inferiories con el “Turco” Maradona, Silvio Rudman, el “Negro” Cáceres, Gabriel Marino, Diego Segovia, Gabriel Tesitore, entre otros. La famosa categoría 69 del equipo de La Paternal.

El pibe debutante

Con 16 años, 3 meses, y 23 días debutó en la primera de Argentinos frente a Gimnasia y Esgrima La Plata. Jośe Yudica lo mandó a la cancha sin imaginar todo lo que vendría después. Sólo cinco años desplegó su talento en el mismo club que vio nacer a Diego Maradona. Fueron 81 partidos y un gol, pero increíblemente por un error administrativo y la tardanza en enviar los telegramas de renovación, Fernando Redondo quedó libre y se marchó a España para firmar por el Tenerife.

Sólo jugó 81 partidos en Argentinos, antes de que un error administrativo lo dejara libre.

Sólo jugó 81 partidos en Argentinos, antes de que un error administrativo lo dejara libre.

Alli creció como futbolista, aunque su carácter más de una vez lo traicionaba. Una vez, tras una discusión con Antonio Pinilla, le asestó un golpe en la nariz que le desvió el tabique. Multa del club, entrenar por unos días separado y el llamado de una fiscal a comparecer por el incidente. En otra oportunidad, arrancó pasto y se lo tiró a un rival en la cara: “Tomá, comé burro”. Sin embargo su paso por las Islas Canarias significó la puerta para llegar a la Casa Blanca.

El Príncipe de Madrid

En 1994, el talentoso mediocampista firmó para Real Madrid en su justo equilibrio. Desde allí hasta el 2000, vimos lo mejor de su carrera y empezó a coleccionar títulos:  dos Ligas, una Supercopa española, dos Champions League y una Copa Intercontinental.
Tras ganar las elecciones, Florentino Perez decidió venderlo al Milan, donde la suerte no lo acompaño. Una rotura de ligamentos lo marginó por dos años. Tras recuperarse, jugó un par de temporadas más, las últimas de su carrera. En el fútbol italiano tambien se dio el gusto de seguir sumando trofeos: un scudetto en la Serie A, la Copa Italia, la Supercopa italiana, una Champions League y la Supercopa de Europa.

En el medio, varios episodios con la Selección Argentina. El no a Carlos Bilardo por sus estudios, que nunca terminó; el affaire con Daniel Passarella por el largo de su pelo; la renuncia ya con Marcelo Bielsa en el cargo, después de jugar un par de amistosos ante Brasil, alegando inconvenientes físicos. 

Redondo en USA 94', su deuda, haber jugado mas en la selección argentina.

Redondo en USA 94', su deuda, haber jugado mas en la selección argentina.

Sin dudas, su gran deuda fue jugar más con la camiseta "albiceleste". La misma que supo vestir en forma brillante con un combinado juvenil que maravilló al país en 1985, quedándose con el título sudamericano en forma invicta en Buenos Aires. Aquel pibe que se lució ante los ojos del público argentino e ilusionó a la mayoría, solo se mostró durante un corto período en la era de Alfio Basile, que incluyó los títulos de la Copa Confederaciones 1992 y la Copa América 1993, al igual que la desilusión del Mundial 1994, aunque esta última es otra historia.
Redondo, Ortega y Batistuta, talento argentino.

Redondo, Ortega y Batistuta, talento argentino.

 

Sir Alex Ferguson se preguntó si Fernando Redondo teníaa imanes en los botines y de donde había sacado esa jugaba extraordinaria. La respuesta es "desde mucho antes". De su infancia, del potrero, del gusto de su padre por el fútbol bien jugado, de tantas tardes de cancha viendo jugar a Independiente, de su ídolo Marangoni y desde ese 29 de septiembre de 1985, día de su debut en primera. Allí se empezaron a gestar noches como esa en Inglaterra, caños memorables como el de aquel partido en Old Trafford y esos imanes en los botines que cada vez que tocaban una pelota, dejaban atónitos a todos los fanáticos.

 

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