¡Habla memoria!

1993. Romario, un gigante del gol

Por Redacción EG · 29 de enero de 2020

Hoy cumple 54 años Romario de Souza Faría. Lo recordamos con la primera nota que le dedicó El Gráfico, al poco tiempo de llegar al Barcelona. Historias y anécdotas de un artillero legendario .

¿Será ésta la era de Romario?

Romario enfrentando a Paraguay en 1989.Romario enfrentando a Paraguay en 1989.

Nadie ignora que los años '90 siguen buscando a su ángel futbolístico, preocupados porque la década avanza y el nuevo rey no aparece. Entre los aspirantes, que no son muchos, hay un morenito de 27 años, casi un metro setenta y fama de tipo difícil que responde al nombre de Romario de Souza Faría y sueña en voz alta...

"El domingo que volví a la Selección y clasificamos para el Mundial fue el día más feliz de mi vida como jugador. Pero no me conformo, soy ambicioso y quiero ganar todo. Me veo en la final de la Copa de Campeones de Europa metiendo el gol del triunfo y también me veo en el Mundial '94, convirtiendo goles y buscando concretar mi anhelo máximo: la Copa del Mundo con Brasil".

Sueña, pero también recuerda...

Los cinco años vividos en Holanda, por ejemplo, que le arrancaron esta definición apenas llegó a España...

"Para mí esto es como empezar de nuevo y sé que en Barcelona voy a ser todo lo feliz que no llegué a ser en Eindhoven. Nunca pudimos adaptarnos a Holanda. Al decidirme sabía que era un país distinto, pero no imaginaba que tanto. Los primeros meses fueron horribles, por la lluvia, el frío y la incapacidad de comunicarme con nadie. En más de una oportunidad pensé en volverme a Brasil, extrañaba demasiado..."

No le fue precisamente mal en el PSV Eindhoven: tres veces fue el máximo goleador del campeonato (una compartida con Dennis Bergkamp del Ajax) y seis veces fue campeón, entre Ligas y Copas de Holanda. Sin embargo, no le alcanzó para dejarlo conforme. Las saudades y algunos caprichos terminaron acelerando el final. Atrás quedaron la fascinación del PSV después de los Juegos Olímpicos de Seúl, que llevó a comprarlo a cambio de 4.000.000 dólares, y los sueños de este pequeño brasileño. Por eso, cuando a mitad de este año lo contrató el Barcelona (pagando 4.125.000 dólares), Romario estalló en una especie de éxtasis de felicidad...

"Venir al Barca no sólo significa cambiar. Para mí supone el reto de alcanzar el éxito verdadero como futbolista. No he venido por dinero. En el PSV, sin jugar, habría ganado más y eso lo saben los directivos del Barcelona. Estoy aquí porque ha llegado la hora de demostrar quién soy. En el PSV nunca llegaron a ver al verdadero Romario porque, aunque pueda parecer muy fuerte, nunca lo di todo. Pero ahora estoy en mi madurez y creo que aquí tendré la tranquilidad necesaria para sacar afuera lo mejor de mí. Voy a marcar más goles que nunca. El fútbol de Cruyff me va de maravilla y el sistema de juego del Barca parece hecho a mi medida. He soñado muchas veces con triunfar en el Camp Nou y antes de venir ya me sabía de memoria como jugaba el equipo, por eso aquí conseguiré en cinco días lo que no pude hacer en Holanda en cinco años: adaptarme. Estoy completamente seguro: mi hora ha llegado".

 

Brasil y Uruguay se enfrentaron en 1993, Romario convirtió dos goles. En esta imagen lo marca Herrera.

Brasil y Uruguay se enfrentaron en 1993, Romario convirtió dos goles. En esta imagen lo marca Herrera.

¿Será ésta la era de Romario? Los recuerdos, buenos y malos, se confunden. Los comienzos en Olaría, el pase a Vasco da Gama en 1980 y el inicio de una idolatría hasta hoy inalterable. La llegada a la Selección Juvenil que le permitió inscribir por primera vez un cartelito que lo acompañó siempre: el de goleador. Fue en los Juegos Olímpicos de Seúl '88 (7 goles en 6 partidos). Pero allí la textura de los recuerdos se mezcla: la alegría no pudo ser completa, porque en la final su equipo perdió 2-1 contra la Unión Soviética. ¿Hace falta decir quien convirtió el gol de Brasil?La historia de Romario no sólo está escrita con números, también contiene una lluvia de reacciones sorprendentes. En 1985, por ejemplo, fue suspendido en la Selección Juvenil por molestar con gestos obscenos a casi todas las chicas que pasaban por la concentración. En 1988, ya siendo jugador del PSV Eindhoven, pasó sus vacaciones en Río de Janeiro y se lesionó en un picado. Al año siguiente, también durante su período de descanso, es convocado para jugar con la Selección Mayor contra Portugal: él prefirió quedarse jugando otro picado con sus amigos en su barrio de siempre, Villa da Penha.

Pero la locura máxima la concretó en marzo de 1990. Tras su fractura de peroné decidió quitarse el yeso y viajar a Italia para filmar una publicidad. Resultado: una nueva operación. Esto, y su polémica con el técnico Sebastiao Lazaroni, lo alejaron de la titularidad en el Mundial '90. En Italia formó parte del plantel, pero jugó un solo partido, contra Escocia, y fue reemplazado por Müller a los 65 minutos. Por ahora, los Mundiales no conocen sus goles.

Recuerdos de su primer Mundial. Romario patea al arco en un entrenamiento, detrás el técnico Sebastiao Lazaroni. En Italia 1990 jugó un solo partido y no convirtió tantos.

Recuerdos de su primer Mundial. Romario patea al arco en un entrenamiento, detrás el técnico Sebastiao Lazaroni. En Italia 1990 jugó un solo partido y no convirtió tantos.

 

 

Pero la historia sigue... En enero de 1991 sus compañeros del PSV lo declararon mal compañero y lo acusaron de egoísta. Dos meses después los dirigentes quisieron echarlo: Romario contesta con goles, convierte cuatro en un partido. En seguida vienen las continuas peleas con todos los técnicos de su equipo y, también, con Carlos Alberto Parreira... En diciembre de 1992 el entrenador de la Selección lo convocó para un amistoso, pero Romario permaneció en el banco pese a las veinte horas de viaje. Además, no lo puso ni un minuto. Todo indicaba que algo estaba roto. Ya en 1993, Brasil juega su chance de ir al Mundial prescindiendo de uno de sus goleadores más espectaculares. Hasta que antes del último partido con Uruguay, Parreira decide convocarlo. Pero llama a un Romario distinto, que justifica su no convocatoria anterior y elude los micrófonos que anhelan reproches. A todo lo demás, responde como casi siempre: con goles, dos, y su revitalizado romance con la gente. Pero esa parte usted ya la conoce.

Entre las muchas definiciones que lo han retratado la más feliz posiblemente sea ésta, de Jorge Valdano: "Romarío es un jugador de dibujos animados, capaz de hacer cosas inverosímiles casi sin despeinarse". Josep Guardiola, uno de sus nuevos compañeros, acertó también con una frase más terrenal: "De cinco ocasiones de gol él convierte seis".

  

En Barcelona empezó con el pie derecho, a puro gol.

En Barcelona empezó con el pie derecho, a puro gol.

  

Esa catarata de elogios recibida desde su llegada a Barcelona, justificada de inmediato convirtiendo 14 goles en 11 partidos amistosos, no ha hecho gran efecto en él. Apenas siguió con sus clásicas opiniones...

"No es nada nuevo para mí meter tres o cuatro goles en un partido, ése es mi trabajo. Yo siempre estoy ahí, en el sitio oportuno y en el momento justo. Esperando explotar mi velocidad. Me veo como un tigre que espera con calma que su presa se cruce en el camino para atraparla. Muchos de los defensores europeos piensan que no corro y que no deben preocuparse por mí. Pero se olvidan que el punto fuerte de este pequeño son los primeros metros de la carrera. Cuando ellos se quieren dar cuenta, el gol es mío. Dios le da un don a cada uno, a mí me dio el don del gol".

Parece otro. Más tranquilo, mucho menos polémico. Cuando le sugieren que es el Maradona derecho, frena y contesta: "Diego y yo sólo nos parecemos en el tamaño. Futbolísticamente estoy a años luz". Cuando le hablan de su fama, acelera y ataca: "No es cierto que yo sea un tipo raro. Quien me conoce como futbolista me conoce como persona. Soy tranquilo y respeto a todo el mundo. Hay una frase española que me define a la perfección: soy buena gente. Para mí es mucho más importante, aunque también más difícil, hacer un amigo que marcar un gol". 

Si alguien quiere completar un identikit de Romario no podrá dejar pasar ciertos datos. Su condición de católico creyente, por ejemplo. Y sus gustos: la música rap, el cine de Steven Spielberg, nada de lectura... Sus personajes preferidos: el Papa y Michael Jackson. Su ídolo: Roberto Dinamita. O algunas de sus costumbres: compró un edificio de cuatro pisos en su barrio de siempre, Villa da Penha (a 15 kilómetros del centro de Río de Janeiro) para que vivan todos sus familiares, con tíos incluidos, y también un impresionante departamento en Barra del Tijuca con ascensor privado, piscina y muchos lujos, que le costó dos millones y medio de dólares. Claro que la plata no es problema... cuando lo contrató el PSV Eindhoven recibió 2.000.000 de dólares.

 

En 1989, defendiendo los colores de su país.

En 1989, defendiendo los colores de su país.

 

El 5 de septiembre de 1993, día de su debut oficial con el Barcelona, dio una prueba irrefutable de su categoría: convirtió los tres goles con que su nuevo equipo venció 3-0 a Real Sociedad en el Camp Nou. Fue apenas el anticipo de una de las metas propuestas: darle al Barca un goleador de la Liga, algo que el club no consigue desde los 26 goles de Quini en la temporada 1981-82. Y fue, también, la confirmación de este momento mágico que vive.

Si sus sueños se cumplen, conocerlo mejor puede llegar a ser imprescindible. En la carrera de los números uno, Romario arranca primero.

 

 

Por ADRIAN MALADESKY (1993).

Fotos: "FORTUNA SPORT", ARCHIVO "EL GRAFICO" y THE ASSOCIATED PRESS/AMILCAR DE LEON

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