¡Habla memoria!

1927. José Piendibene: “El hombre que le inventó el mango a la pelota”

Por Redacción EG · 28 de junio de 2019

Borocotó retrata y cuenta sobre "El maestro" del Uruguay. Un delantero que transformó el modo de jugar al fútbol en su país y en toda la región, en aquellos tiempos iniciales del deporte.

 

QUIÉN ES

Para un peñarolense de verdad, fue el mejor centre forward del mundo y lo seguiría siendo si se entrenara; para un uruguayo, el mejor del Uruguay; para el formidable negro Juan Delgado, "El hombre que le inventó el mango a la pelota";para muchos viejos compañeros de su team, "Don José", con todo el respeto de la expresión; para los argentinos, “El maestro”; para Olazar, el mejor director de línea delantera que ha conocido; para mí, el más grande artista del football.

QUÉ REPRESENTA

La evolución del football, el pase corto a ras del suelo, el juego combinado y espectacular, el arte en el deporte. La elegancia, la Inteligencia criolla, la imaginación latina, la viveza intuitiva, el alma del pueblo, el muchacho de la calle que al nacer nació shoteando.

QUÉ HIZO

En las canchas inspiro, con su figura sus jugadas, simpatías que no han as disiparse por muchos años. Lo que hizo Piendi ha quedado para la posteridad deportiva. No lo han superado; más ni siquiera lo han igualado. El empeño de muchos centre forwards no ha llegado a esa suprema cristalización como para vencer los recuerdos do "El maestro". Es inútil. Pretender hacer más es absurdo. Sería como intentar detener el sol en su carrera.

  

Jugó desde 1908 hasta 1928. Vistió casi toda su carrera la casaca de Peñarol. Fue figura también del seleccionado de Uruguay.

Jugó desde 1908 hasta 1928. Vistió casi toda su carrera la casaca de Peñarol. Fue figura también del seleccionado de Uruguay.

 

 20 AÑOS...

...en primera división y en el centro de la línea delantera. ¡Toda una vida! Cerrad los ojos y pensad: parece que han existido muchos Piendibene. Sin embargo, fue uno solo. Engordó, pasó de niño a adolescente, luego a adulto, y siempre en su puesto de honor; luchando, dirigiendo, enseñando. Estudiado por millares de aficionados, alentado por esos gritos formidables de las grandes masas entusiastas de estos pagos que sólo se reúnen en las canchas de football, aplaudido como ningún otro ¡con fervor religioso! ¡Y veinte años con la camiseta aurinegra, la que supo caer vencida jugando más!

OTROS TIEMPOS

Antes de la llegada de Piendibene, los delanteros de estos lares basaban sus éxitos en sus esfuerzos individuales y arrolladores. Los wingers corrían velozmente hasta cerca de la línea para después ejecutar el centro; luego vino el Mago de ala. Las parejas jugaban entre si y en rápidas combinaciones, llegaban hasta las postrimerías del arco contrario. El centro era un hombre aislado casi; por lo general su acción era individual. Un juego así necesitaba la modificación que lo diera más efectividad y lucimiento. El cambio se operó a la llegada de Piendi.

EL EVOLUCIONADOR

Cuando "El maestro" comenzó a actuar en el centro del ataque, los tres centrales obtuvieron un mayor entendimiento y todo el quinteto accionó colectivamente. El primer centre forward que hizo el pase directo al puntero fue el aurinegro. El pase corto y rápido se implantó. Y el quinteto dejó de ser una exposición de cinco voluntades para sujetarse a una común. El juego se hizo más lucido y efectivo a la vez. Las líneas de defensa, tuvieron que realizar una obra más inteligente, como lo exigía el enemigo. Los "bombazos" de los backs, se convirtieron en pases. La máquina recibió el ajuste que le daría la gran potencia que ostenta hoy.

Esa influencia tuvo Piendibene. Desde su llegada, les canchas fueron impotentes para contener enormes muchedumbres, ávidas de presenciar el maravilloso espectáculo. El football criollo tuvo su reformador y comenzó a gustar, a brindar emociones no sentidas antes.

 

En la Selección con Uruguay, “El Maestro” disputó 40 encuentros anotando 20 goles, siendo campeón de la Copa América en los años 1916, 1917 y 1920.

En la Selección con Uruguay, “El Maestro” disputó 40 encuentros anotando 20 goles, siendo campeón de la Copa América en los años 1916, 1917 y 1920.

 

 LA CORTADA

Antes se conocían las gambetas; no la cortada derecha al goal. Piendi fue un artista en ésta clase de Jugadas. Hasta hace poco tiempo, de tarde en tarde, como si fuera un recuerdo de otros años más felices que cruzara por su mente, solía realizar una de esas jugadas que contribuyeron a aumentar su prestigio. En esos momentos, los millares de partidarios del gran footballer volvían a vivir tardes inolvidables.

HARLEY

Piendi tenía clase, entusiasmo e inteligencia. Era campo fecundo a las enseñanzas. Desde su puesto de centre half, el escocés Harley daba una lección en cada quite y en cada pase. Piendi lo observaba, lo admiraba y siguió su escuela. Eran de distintos puestos; sin embargo, el delantero aprendió mucho del defensa. Siempre lo declara con sinceridad: “Harley fue un gran maestro”. Y era bajito y de piernas torcidas, esto eje de línea medio que "pulió" al que después llegaría a conquistar el corazón de millares de aficionados que hoy todavía le exigen que ocupe el puesto que parece no hallársele substituto.

El PASE

Es lo que aún conserva; y junto con él sus palabras de maestro. Porque Piendi dirigió con su juego y con sus órdenes. No desmayaba nunca ante los errores de sus compañeros, y cuando volvía a posesionarse de la pelota se oía su voz amable de mando: “¡Vamos, muchachos!...” Su pase tuvo siempre una rara precisión. Con los pies y con la cabeza, "servía" las pelotas al mejor colocado. Y le caía en los pies, a quien se la dirigiera. Su paso era como si le dijera al compañero: “¡Ahí la tienes; veamos lo qué haces!". Con la cabeza, he visto muchas veces a Piendi hacer describir un ángulo recta a la ball en su trayecto, para ir a caer ante el puntero o el insider menos custodiado.

SUS GOALS

Una cortada, tres o cuatro jugadores sorprendidos y burlados y un goal conseguido con un tiro débil que llegaba a la red como sonriendo al goalkeeper desesperado. Un centro recogido con la cabeza y colado por un ángulo, rozando los postes ¿Un tanto conseguido con un tiro violento? ¡Eso no era proeza para Piendi! Los goals suyos valieron siempre más. Recuerdo haberle visto convertir muchas con esta jugada: la línea delantera tendida en avance va llegando hacia la valla contraria después de una espectacular labor colectiva; ya sobre el arco, un insider realiza un pase al centro, y Piendi se adelanta a la pelota como si hubiera resuelto dejarla pasar por detrás; el arquero se extraña en el primer instante, y cuando quiere pensar la pelota está junto a la red: "El Maestro" la "ha enganchado" con el taco en plena carrera. Otra Jugada típica de Piendi es la siguiente: estar frente al goalkeeper y esperar que éste se tire a sus pies para arrebatarle el globo; en ese momento hacerla picar para entrarla con el costado del pie, de "zapatilla", como se dice en Montevideo.

Los goals de Piendibene, sólo él los ha hecho; nadie más.

Uruguay campeón 1916. Arriba: Pascual Soma, Miguel Benincasa, José Piendibene, Cayetano Saporiti, Alfredo Foglino, Manuel Varela. Abajo: Juan Delgado, Alfredo Zibechi, Rodolfo Marán, Isabelino Gradín, José Tognola.

Uruguay campeón 1916. Arriba: Pascual Soma, Miguel Benincasa, José Piendibene, Cayetano Saporiti, Alfredo Foglino, Manuel Varela. Abajo: Juan Delgado, Alfredo Zibechi, Rodolfo Marán, Isabelino Gradín, José Tognola.

 

PRIMER INTERNACIONAL

Fue en 1908; "hace un rato largo", diría él. El match contra los argentinos resultó un empate de un goal por bando, y Piendi obtuvo el de su team. No podía exigírsele un debut más promisorio a los diez y siete años. Era un niño delgado, de carita simpática. Después, los matchs en defensa de los colores uruguayos se fueron acumulando; pero Piendi no llevó la cuenta. Sabía que serían muchos; acaso presentía que en 1927 todavía tendría que efectuar algún Internacional.

SU CONSAGRACIÓN

25 de agosto de 1911: no olvidará la fecha. Se jugaba un partido internacional, y, a pesar de haber convertido dos tantos Piendi, los argentinos vencieron. Terminado el match, los hermanos Brown abrazaron al centre forward adversario y le dijeron con cariñosa sinceridad: "¡Bravo, muchacho; sos un maestro!" No sospechaban los representantes del inmortal Alumni, que habían consagrado con esa espontánea expresión al mejor director de quintetos.

ADVERSARIO

Llevaba jugados cuatro matches en Peñarol, cuando le correspondió medirse contra el tradicional adversario, y la valla de Nacional cayó una vez vencida por el que tendría después muchas veces el mismo honor. Otros goals habrán sido más bonitos, pero éste tiene el valor de ser el primero obtenido contra el histórico adversario en la primera lucha. Y Piendi recuerda siempre con satisfacción los tantos conquistados frente a los albos.

LA ÚLTIMA GLORIA

Nacional había perdido contra el Real Deportivo Español y Peñarol estaba destinado, en esa emergencia, a defender los prestigios del football uruguayo. Los aurinegros tenían la obligación de vencer y lo hicieron. Pero el destino eligió ese día memorable pura que Piendi realizara su última hazaña. Y convirtió un goal como aquellos otros, hecho "de zapatilla" a ese goalkeeper que, según la expresión de un espectador, "tiene más chiches que cajón de turco". A Zamora, fue al que Piendi le amagó hacia un lado y le hizo uno de esos goals en que la pelota entra burlándose del vencido.

TODAVÍA

Muchas veces Piendi se quiso retirar definitivamente del football; pero siempre fue obligado a continuar en su puesto por sus muchos amigos que le rogaron un esfuerzo más. Y hoy, después de veinte años de lucir en los fields de primera la gloriosa camiseta aurinegra, todavía Piendi está en su puesto, con sus treinta y seis años de edad y sus noventa dos kilos de peso. Peñarol no ha hallado quien lo substituya; sin "El maestro", el decano del football uruguayo es una barca sin timón. Y todavía, como en otros tiempos tan lejanos como inolvidables, se escucha esa orden amable: "¡Vamos, muchachos!..." Y aun Piendi tiene el pase, el fiel pase que no le abandonará nunca.

ADIÓS MUCHACHOS...

Igual que en el tango. Hace poco más de un año que Piendi decidió "abrirse" de las farras del fabuloso rancho "Vadar Kablar". Sus compañeros de muchas farras por la costa del Buceo, sintieron la ida de "El maestro". Pero el hombre aducía razones de peso, de tanto peso como lo puede ser un casamiento. Y se casó nomás. Veía que los años se Iban amontonando, que ya las tabas se endurecían, y no podía esperar mucho para realizar su ideal. Y un buen día, o un mal día para la barra del "Vadar Kablar". Piendi abandonó las farras y se fue cantando; "Adiós, muchachos, compañeros de mi vida..." Pero se retiró fuerte y vigoroso, y lo que es más, con el rostro joven. Porque parece que Piendi ha detenido el curso de los años; apenas si unas débiles arrugas se insinúan al costado de sus ojos.

Y el rancho quedó triste, sumido en los recuerdos que guarda del gran artista del football, del hombre "que le inventó el mango a la pelota".

MIS DISCULPAS

Al escribir esta nota sobre el gran jugador uruguayo, me he encontrado en un dilema. Tiene Piendi tantas condiciones de jugador y de hombre, que sería necesario escribir un libro. De ahí que me haya visto precisado a escribir solamente acerca del jugador, lamentando no haberlo dicho todo. Comprendo que en esta exposición ha de faltar esa parte emotiva que hace una nota más interesante. Me ha ocurrido el caso del novelista que, por mucha documentación, no puede hacer la novela.

R.L. (Ricardo Lorenzo, 1927)

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