¡Habla memoria!

Recuerdos de Chaca Campeón

Por Redacción EG · 21 de mayo de 2019

En 2004 El Gráfico reúne en San Martín a Frassoldati, Petrocelli, Bargas, Puntorero, Neumann y Palacios, para que nos cuenten la historia de la cincuentenaria proeza funebrera de 1969.

En julio de 1969, hace treinta y cinco años,  aque­lla fra­se tan in­cor­po­ra­da en­tre los ar­gen­ti­nos –“se agran­dó Cha­ca­ri­ta”– al­can­za­ba su má­xi­ma di­men­sión, jus­to quin­ce días an­tes de que Neil Arms­trong y Ed­win Al­drin se con­vir­tie­ran, a bor­do del Apo­lo XI, en los pri­me­ros hom­bres en pa­sear­se por la Lu­na. Dos ha­za­ñas que, aun­que no ten­gan na­da que ver en­tre sí, el hin­cha co­mún se en­car­ga de re­la­cio­nar: “La cul­pa de que no vol­vi­mos a ser cam­peo­nes de Pri­me­ra es de la NA­SA, que no re­pi­tió la cá­ba­la de man­dar de via­je a los mis­mos as­tro­nau­tas”.

Más allá del jus­ti­fi­ca­ti­vo que bus­ca el hin­cha pa­ra en­ten­der por­ qué no vol­vió a re­pe­tir­se aque­lla vuel­ta olím­pi­ca, lo que sí que­dó en cla­ro fue por ­qué Cha­ca­ri­ta Ju­niors el 6 de ju­lio fue un bri­llan­te cam­peón, de­fi­nien­do el par­ti­do fi­nal en su fa­vor de ma­ne­ra ca­te­gó­ri­ca por 4 a 1 an­te el mis­mí­si­mo Ri­ver Plate, el club que más tí­tu­los co­se­chó en la his­to­ria del fút­bol ar­gen­ti­no.

Recupero ya pegó el potente frentazo desde fuera del área y sorprende a Agustín Cejas.

Recupero ya pegó el potente frentazo desde fuera del área y sorprende a Agustín Cejas.

“Yo te de­cía, yo te de­cía, que ahora con Cha­ca no se po­día, con es­te equi­po no­ble y va­lien­te que en la Ar­gen­ti­na aplau­de ya to­da la gen­te, escalaron posiciones sin apuro y con tesón y ganaron este año el más alto galardón, ejemplo de gran mo­des­tia, ejemplo de gran va­lor, Cha­ca­ri­ta fue una má­qui­na, Cha­ca­ri­ta y su ba­llet...” La can­ción de Car­los Ar­gen­ti­no re­sue­na aún en el es­pí­ri­tu de los sim­pa­ti­zan­tes fu­ne­bre­ros y en su le­tra re­su­me las vir­tu­des de un plan­tel con ta­len­to y co­ra­je.  

¿Ha­brá si­do tan así? Qué me­jor en­ton­ces que pre­gun­tár­se­lo a los ges­to­res de la proe­za: Fran­co Fras­sol­da­ti, Eli­seo Jor­ge Pe­tro­ce­lli, An­gel Hu­go Bar­gas, Juan Car­los Pun­to­re­ro, Ho­ra­cio Neu­mann y Ber­na­bé Pa­la­cios, a quie­nes El Grá­fi­co reu­nió en el es­ta­dio de Cha­ca­ri­ta, en San Mar­tín. Pe­ro... ¿y los de­más? A Ro­dol­fo Ori­fe lo en­con­tra­mos en Es­pa­ña, con un acen­to an­da­luz in­cor­po­ra­do; a Car­los Ma­ría Gar­cía Cam­bón en In­do­ne­sia, has­ta don­de lle­gó pa­ra di­ri­gir al Per­si­ja, y a Leo­nar­do Luis Re­cú­pe­ro ins­ta­la­do ya de­fi­ni­ti­va­men­te en su que­ri­do San Juan. Vea­mos có­mo ex­pli­can ellos por­ qué Cha­ca­ri­ta logró aque­lla vez ha­cer rea­li­dad el sue­ño de cam­peón.

Fras­sol­da­ti: “En­tre Er­nes­to Du­chi­ni y Ar­gen­ti­no Ge­ro­naz­zo fue­ron los res­pon­sa­bles de em­pe­zar a de­li­near el equi­po a par­tir de 1967. Y creo que ha­bía mu­chas co­sas en el ai­re que ellos co­men­za­ron a unir. Siem­pre di­je que la vir­tud de un téc­ni­co es op­ti­mi­zar al ju­ga­dor, y acá lo lo­gra­ron, por­que ar­ma­ron un equi­po que poseía in­te­li­gen­cia, téc­ni­ca, ve­lo­ci­dad, fuer­za y mu­cho amor pro­pio.”

El Tano era un defensor movedizo, que aparecía en cualquier sector del campo; en los 2000 integró la comisión directiva.

El Tano era un defensor movedizo, que aparecía en cualquier sector del campo; en los 2000 integró la comisión directiva.

Pe­tro­ce­lli: “Era un equi­po que ju­ga­ba igual en to­das las can­chas, te­nía muy buen tra­ta­mien­to de pe­lo­ta, sa­lía ju­gan­do de atrás y, fun­da­men­tal­men­te, con­ta­ba con ju­ga­do­res con mu­cha per­so­na­li­dad que se fue­ron afian­zan­do a me­di­da que avan­za­ba el cam­peo­na­to. Se de­fen­día te­nien­do la pe­lo­ta, y si vos te­nés la pe­lo­ta no te pue­den ata­car. An­tes ga­na­ba el que ju­ga­ba me­jor, en cam­bio hoy en día pier­de el que se des­con­cen­tra.”

En el arco del campeón, “Petro” tuvo asistencia perfecta y Bernabé Palacios actuó como su suplente; hoy es el coordinador del fútbol infantil.

En el arco del campeón, “Petro” tuvo asistencia perfecta y Bernabé Palacios actuó como su suplente; hoy es el coordinador del fútbol infantil.

Bar­gas: “Siem­pre me acuer­do de un tí­tu­lo de El Grá­fi­co que de­cía ‘Si quie­re ver buen fút­bol, va­ya a ver a Cha­ca­ri­ta’. Y esa no­ta la ha­bían pu­bli­ca­do a mi­tad del cam­peo­na­to, así que se veía que es­te equi­po ju­ga­ba bien en se­rio. Era muy pa­re­jo en to­das sus lí­neas y tu­vi­mos la suer­te de no te­ner le­sio­na­dos. En Cha­ca­ri­ta to­dos los tor­neos arran­cá­ba­mos con la ame­na­za del des­cen­so, pe­ro ese año la sen­sa­ción era di­fe­ren­te, por­que nos te­nía­mos mu­cha con­fian­za.”

Un defensor con clase, campeón junto con Marcos en Chacarita y en el Nantes de Francia; jugó el Mundial de Alemania, en 1974.

Un defensor con clase, campeón junto con Marcos en Chacarita y en el Nantes de Francia; jugó el Mundial de Alemania, en 1974.

Pun­to­re­ro: “So­bra­ban ju­ga­do­res de ha­bi­li­dad en el plan­tel y nues­tra es­tra­te­gia de jue­go con­sis­tía en te­ner la pe­lo­ta el ma­yor tiem­po po­si­ble. Co­mo el fút­bol era más len­to y no de tan­to des­plie­gue co­mo hoy, nos veía­mos fa­vo­re­ci­dos pa­ra ha­cer nues­tro plan­teo. Ade­más, en ple­no par­ti­do, el equi­po te­nía la in­te­li­gen­cia su­fi­cien­te pa­ra re­for­zar po­si­cio­nes y apro­ve­char las de­bi­li­da­des del ri­val.”

El incansable mediocampista agradeció la mano que le dio el club en un momento difícil de su vida; antes de Chacarita jugó en Atlanta y en Newell’s.

El incansable mediocampista agradeció la mano que le dio el club en un momento difícil de su vida; antes de Chacarita jugó en Atlanta y en Newell’s.

Neu­mann: “Ge­ro­naz­zo era un es­tu­dio­so y nos en­se­ñó mu­chas co­sas que una vez asi­mi­la­das fue­ron cla­ves des­de el pun­to de vis­ta es­tra­té­gi­co. Y Fe­de­ri­co Pi­za­rro era un téc­ni­co que nos da­ba una con­fian­za bár­ba­ra. En el 69, yo te­nía 23 años y en el tú­nel, an­tes de sa­lir a la can­cha, Pi­za­rro me de­cía ‘Tan­que hoy no hay de­fen­sa que lo fre­ne’, y yo me lo creía y sa­lía a ju­gar con una fuer­za tre­men­da.”

El tanque, un pampeano pura potencia, que marcó dos goles en el partido final; jugó en el Colonia, de Alemania, y en el Bastia, de Córcega.

El tanque, un pampeano pura potencia, que marcó dos goles en el partido final; jugó en el Colonia, de Alemania, y en el Bastia, de Córcega.

Ori­fe: “La ma­yor vir­tud de ese equi­po fue que ha­bía una lí­nea de jue­go, y to­dos eran fie­les a ella. Y cuan­do uno es­tá bien ro­dea­do, se sien­te se­gu­ro y se ani­ma a arries­gar, a bus­car el par­ti­do cons­tan­te­men­te. El en­sam­ble era per­fec­to, lo que de­mos­tra­ba el acier­to de la elec­ción de ca­da ju­ga­dor. Y una vez que el equi­po em­pe­zó a fun­cio­nar, los re­sul­ta­dos vi­nie­ron so­los, y lle­ga­mos con una fe bár­ba­ra a las se­mi­fi­na­les y a la fi­nal. La fi­gu­ra, sin du­das, era Mar­cos. Cuan­do él te­nía la pe­lo­ta po­día­mos es­tar tran­qui­los.”

Gar­cia Cam­bon: “El equi­po es­ta­ba con­ven­ci­do de su ca­pa­ci­dad. En el me­dio­cam­po, por ejem­plo, Pon­cio y Re­cú­pe­ro eran muy in­te­li­gen­tes y a los cin­co mi­nu­tos de jue­go ya sa­bían cuá­les era los pun­tos dé­bi­les que te­nía­mos y los cu­brían. Y Mar­cos co­mo ca­pi­tán y es­tra­te­ga era nues­tra fi­gu­ra de­se­qui­li­bran­te en el ata­que. Ade­más del ta­len­to, se ha­bía for­ma­do un gru­po que le po­nía mu­cho em­pe­ño y de­di­ca­ción a la pre­pa­ra­ción, es de­cir a la ma­te­ria pri­ma se le ha­bía agre­ga­do mu­chas ga­nas por lo­grar co­sas im­por­tan­tes.”      

Re­cu­pe­ro: “Cuan­do las pie­zas em­pe­za­ron a en­sam­blar­se que­dó en cla­ro la im­por­tan­cia que tuvo Ar­gen­ti­no Ge­ro­naz­zo en la ges­ta­ción del equi­po. Y si bien ca­da uno cum­plía per­fec­ta­men­te su fun­ción, es in­du­da­ble que la pre­sen­cia de Mar­cos con­tri­bu­yó pa­ra que Cha­ca­ri­ta tomase vue­lo.”

Una du­ra cai­da en el co­mien­zo. Las des­crip­cio­nes de có­mo era el equi­po re­sul­tan su­ma­men­te elo­gio­sas sa­bien­do el fi­nal de la pe­lí­cu­la, pe­ro en el arran­que del cam­peo­na­to, en la se­gun­da fe­cha, Cha­ca­ri­ta su­frió una de­rro­ta apa­bu­llan­te por 7 a 1 co­mo vi­si­tan­te an­te La­nús. 

Pe­tro­ce­lli: “Fue un par­ti­do en el que a ellos les sa­lían to­das y se dio un re­sul­ta­do abul­ta­do. Lo bue­no fue que le­van­ta­mos ca­be­za en­se­gui­da, por­que al par­ti­do si­guien­te le ga­na­mos a Co­lón 5 a 0. Ese 7 a 1 nos ha­bía que­da­do mar­ca­do, tan­to es así que cuan­do ju­ga­mos por la se­gun­da rue­da, en San Mar­tín, el re­sul­ta­do nos era fa­vo­ra­ble por 3 a 0 y se­guía­mos ata­can­do por­que que­ría­mos más go­les.”

Re­cu­pe­ro: “Des­pués de ese 7 a 1 quién iba a pen­sar en dar la vuel­ta olím­pi­ca. Creo que esa go­lea­da la sen­ti­mos mu­cho, se char­ló en la se­ma­na y al par­ti­do si­guien­te sa­li­mos a bus­car el des­qui­te y lo en­con­tra­mos fren­te a Co­lón. Fue im­por­tan­te la rá­pi­da re­cu­pe­ra­ción que tu­vi­mos.”

Des­pués de ese 7 a 1, Cha­ca­ri­ta es­tu­vo ocho fe­chas sin per­der, con cua­tro vic­to­rias y cua­tro em­pa­tes. Y en la dé­ci­ma fe­cha el com­pro­mi­so era en La Pla­ta, fren­te a Gim­na­sia, que ve­nía en­to­na­do por ven­cer en el clá­si­co a Es­tu­dian­tes por 2 a 0 en el In­ter­zo­nal.

Ori­fe: “Pa­ra mí fue muy im­por­tan­te esa vic­to­ria con­tra Gim­na­sia, por­que co­mo lo­ca­les ellos eran muy di­fí­ci­les. Y jus­to yo, que ve­nía de Es­tu­dian­tes, hi­ce el gol; pe­ro más allá de la ri­va­li­dad, a mí me in­te­re­sa­ba que ga­nara Cha­ca­ri­ta, por­que ve­nía en al­za. Me acuer­do de que sa­có Pe­tro­ce­lli, Neu­mann saltó con Ma­glio­lo, de­fen­sor de Gim­na­sia, y me la pei­nó jus­to pa­ra que yo des­de fue­ra del área apro­ve­cha­ra que Gat­ti es­ta­ba ade­lan­ta­do.”

Vestidos con la camiseta de River, Bargas, Gómez y Poncio gozan en un vestuario desbordante de alegría con el título en sus bolsillos.

Vestidos con la camiseta de River, Bargas, Gómez y Poncio gozan en un vestuario desbordante de alegría con el título en sus bolsillos.

San Lo­ren­zo fue el úni­co equi­po que ven­ció a Cha­ca­ri­ta tan­to de vi­si­tan­te co­mo de lo­cal. En am­bas opor­tu­ni­da­des lo hi­zo por 2 a 0, y el par­ti­do en el Vie­jo Ga­só­me­tro fue de vi­tal im­por­tan­cia pa­ra los de Boe­do, pues con esa vic­to­ria en la úl­ti­ma fe­cha con­si­guie­ron la cla­si­fi­ca­ción pa­ra el pró­xi­mo Cam­peo­na­to Na­cio­nal.  Siete triunfos en ocho fechas. En la se­gun­da par­te del tor­neo, Cha­ca­ri­ta se afian­zó so­brema­ne­ra a par­tir de la duo­dé­ci­ma fe­cha, con sie­te vic­to­rias, en­tre las que se des­ta­ca la re­gis­tra­da fren­te a Bo­ca en la Bom­bo­ne­ra, con gol de Mar­cos. Y a la fe­cha si­guien­te, el éxi­to an­te Ban­field, por 3 a 2, ase­gu­ra la cla­si­fi­ca­ción por la Zona A. 

Fras­sol­da­ti: “Los triun­fos fue­ron ali­men­tan­do la ilu­sión de pe­lear arri­ba, por­que ca­da vic­to­ria ser­vía pa­ra agran­dar­nos más co­mo equi­po. Y el ob­je­ti­vo de cla­si­fi­car­nos pa­ra las se­mi­fi­na­les in­clu­so lle­gó an­tes de que ter­mi­na­ra el tor­neo. Es­tá­ba­mos en un buen mo­men­to y ha­bía que apro­ve­char­lo.”

Pun­to­re­ro: “Cuan­do em­pe­za­mos a en­ca­de­nar triun­fo tras triun­fo me di cuen­ta de que la co­sa iba en se­rio. Ju­gá­ba­mos con na­tu­ra­li­dad y no ha­bía que for­zar na­da. Creo que to­dos dis­fru­tá­ba­mos del jue­go que es­tá­ba­mos ha­cien­do.”    

Y lle­ga la fi­nal. Des­pués de ven­cer a Ra­cing en se­mi­fi­na­les –co­mo se des­cri­be por se­pa­ra­do–, Cha­ca­ri­ta te­nía la gran opor­tu­ni­dad de su vi­da pa­ra ins­cri­bir su nom­bre en la nó­mi­na de cam­peo­nes. Un 6 de ju­lio con mu­cho frío, en el es­ta­dio de Ra­cing, se re­cau­dan 27.680.400 pe­sos, pro­duc­to de 18.832.300 por las en­tra­das ge­ne­ra­les y 8.848.100 por las pla­teas.

La for­ma­ción ti­tu­lar de Cha­ca­ri­ta en el par­ti­do de­ci­si­vo fue con Pe­tro­ce­lli; Gó­mez, Abel Pé­rez, Bar­gas y Fras­sol­da­ti; Re­cú­pe­ro, Pon­cio y Pun­to­re­ro; Mar­cos, Ori­fe y Neu­mann, di­ri­gi­dos por Víc­tor Ro­drí­guez, quien ha­bía reem­pla­za­do en ple­na rec­ta fi­nal a Fe­de­ri­co Pi­za­rro.

Ri­ver for­mó con Car­ba­llo; Fe­rrei­ro, Mi­guel An­gel Ló­pez, Guz­mán y Viei­tez; Dre­yer, Re­cio y Gu­tié­rrez; Tre­bucq, Da­niel One­ga y Mas. El ár­bi­tro Ro­ber­to Ba­rrei­ro ex­pul­só a los 30 mi­nu­tos del pri­mer tiem­po a Dre­yer.  

La an­sie­dad de los sim­pa­ti­zan­tes de Ri­ver, por doce años de se­quía sin tí­tu­los, y la efer­ves­cen­cia de los hin­chas tri­co­lo­res, que se pe­lliz­ca­ban pa­ra en­ten­der que lo que es­ta­ban vi­vien­do no era un sue­ño, hicieron que es­ta fi­nal ines­pe­ra­da al ini­cio del tor­neo tam­bién tu­vie­se un de­sa­rro­llo to­tal­men­te sor­pren­den­te, tan­to por el re­sul­ta­do (4 a 1) co­mo por la su­pe­rio­ri­dad del ga­na­dor.  

 

Palacios.

Palacios.

 

Fras­sol­da­ti: “La vi­gi­lia pa­ra esa fi­nal fue atí­pi­ca, por­que es­tá­ba­mos con­cen­tra­dos en una cua­dra del Co­le­gio Mi­li­tar. Du­ran­te el tor­neo siem­pre ha­bía­mos con­cen­tra­do en el ho­tel Bue­nos Ai­res, don­de hoy mis­mo con­ti­núa yen­do el equi­po de Pri­me­ra. En la fi­nal ase­gu­ra­mos la pe­lo­ta y cuan­do nos die­ron es­pa­cios los apro­ve­cha­mos muy bien.”

Neu­mann: “En esa fi­nal tu­ve la suer­te de ha­cer dos go­les en el pri­mer tiem­po. En el pri­me­ro apro­ve­ché un re­bo­te en el área de ellos, cuan­do que­dé de es­pal­das al ar­co y con la pe­lo­ta pi­can­do de­lan­te de mí. En el se­gun­do me ju­gué la vi­da, por­que la pe­lo­ta ve­nía a me­dia al­tu­ra, y Guz­mán, de Ri­ver, es­ta­ba más cer­ca; pe­ro la bus­qué con po­ten­cia, él me da en la ca­ni­lla, y la pe­lo­ta sa­le con una fuer­za tre­men­da. Ahí nos pu­si­mos 2 a 1, por­que ellos ha­bían em­pa­ta­do a tra­vés de Tre­bucq.”

Re­cu­pe­ro: “Mientras estábamos con­cen­tra­dos en el Co­le­gio Mi­li­tar re­ci­bí te­le­gra­mas des­de mi pro­vin­cia, San Juan, alen­tán­do­me. To­dos es­ta­ban pen­dien­tes de que un com­pro­vin­cia­no po­día sa­lir cam­peón. El dia­rio Cu­yo y la re­vis­ta Tri­bu­na se­guían de cer­ca mis ac­tua­cio­nes. Y en la fi­nal fue una co­sa in­creí­ble, con un fes­te­jo inol­vi­da­ble. Des­pués del par­ti­do, Jo­sé Ma­ría Mu­ñoz ha­bía di­cho por ra­dio que es­tá­ba­mos sin co­mer, y la gen­te se acer­ca­ba al mi­cro que ve­nía des­de Ave­lla­ne­da en ca­ra­va­na y nos da­ban piz­za por las ven­ta­ni­llas.”

Pun­to­re­ro: “En la fi­nal yo ju­gué de ‘5’, por el me­dio, por­que Re­cio, de Ri­ver, era un ju­ga­dor de ca­rac­te­rís­ti­cas pa­re­ci­das a las mías, en­ton­ces ese día cam­bia­mos el me­dio­cam­po: Re­cú­pe­ro fue por de­re­cha y Pon­cio por iz­quier­da.” 

Mo­men­to de anec­do­tas. Y cuan­do se tra­ta de re­cor­dar his­to­rias to­dos apun­tan a Fras­sol­da­ti pa­ra que las cuen­te, y és­te tie­ne un pro­ta­go­nis­ta pre­di­lec­to: Bar­gas.

“Una vez, en el ae­ro­puer­to de Bo­go­tá, nues­tro avión es­ta­ba por par­tir, y quién fal­ta­ba... Bar­gas. Pa­sa­ban los mi­nu­tos y no apa­re­cía, des­de el al­topar­lan­te in­sis­tían: ‘Por fa­vor, se­ñor An­gel Hu­go Bar­gas pre­sen­tar­se de in­me­dia­to...’, y nom­bra­ba una puer­ta de ac­ce­so. De pron­to apa­re­ce en un ca­rri­to, y cuan­do le va­mos a re­cri­mi­nar, nos di­ce ‘sí, es­cu­ché que lla­ma­ban a al­guien, pe­ro creí que era al­guien que se lla­ma­ba igual que yo’”.

Seis héroes, 35 años después. Primera fila: Bargas, Frassoldati y Neumann. Detrás: Petrocelli, Puntorero y Palacios. Glorias de Chacarita.

Seis héroes, 35 años después. Primera fila: Bargas, Frassoldati y Neumann. Detrás: Petrocelli, Puntorero y Palacios. Glorias de Chacarita.

“Des­pués –si­gue Fras­sol­da­ti con en­tu­sias­mo–, en un pue­blo de Sal­ta fui­mos a ju­gar un amis­to­so. Nos cam­bia­mos, va­mos to­dos pa­ra la can­cha y quién fal­ta­ba: Bar­gas. Re­sul­ta que la per­so­na que cui­da­ba el ves­tua­rio no que­ría per­der­se el par­ti­do y cuan­do vio que sa­li­mos ce­rró con lla­ve y se vi­no con no­so­tros. ¿Y Bar­gas? Ha­bía ido al ba­ño y que­dó en­ce­rra­do, ter­mi­nó sa­lien­do por una ven­ta­na...”

“Yo re­cuer­do una anéc­do­ta de Juan Car­los Sa­ñu­do, que era el ma­sa­jis­ta –agre­ga Palacios–. Una vez fui­mos a Bo­li­via a ju­gar un par­ti­do fren­te a la se­lec­ción, y Sa­ñu­do te­nía una for­ma muy par­ti­cu­lar de co­rrer, por­que le­van­ta­ba las ro­di­llas has­ta la cin­tu­ra y era rá­pi­do. Re­sul­ta que que­da le­sio­na­do Mar­cos, del la­do opues­to al ban­co de su­plen­tes, y Sa­ñu­do sa­le a to­da ve­lo­ci­dad; el te­ma es que cuan­do lle­gó a des­ti­no le afec­tó la al­tu­ra, se ca­yó y Mar­cos, el le­sio­na­do, ter­mi­nó asis­tién­do­lo y sa­cán­do­lo al cos­ta­do de la can­cha.”

Gra­cias al tí­tu­lo lo­gra­do en el Me­tro­po­li­ta­no y su es­ti­lo de jue­go, es­te plan­tel de Cha­ca­ri­ta fue in­vi­ta­do muy se­gui­do pa­ra rea­li­zar gi­ras y par­ti­ci­par de par­ti­dos amis­to­sos. “Muy po­cos sa­ben que en ene­ro de 1973 es­tu­vi­mos ca­si un mes en Ale­ma­nia ju­gan­do con­tra los me­jo­res equi­pos de allá. Nos tra­ta­ron de ma­ne­ra es­pec­ta­cu­lar, y yo es­ta­ba ma­ra­vi­lla­do por los ba­ños de in­mer­sión”, re­cordó Pun­to­re­ro, a lo que sumó Fras­sol­da­ti: “En Ale­ma­nia in­clu­so ju­ga­mos un tor­neo de fút­bol cin­co en un es­ta­dio co­mo el Lu­na Park. El te­ma era que al año si­guien­te se ve­nía el Mun­dial del 74 y ha­bía un en­tu­sias­mo bár­ba­ro por el fút­bol.”

Y ha­blan­do del Mun­dial de Ale­ma­nia, Cha­ca­ri­ta, con su­mo or­gu­llo, apor­tó a la for­ma­ción ti­tu­lar del se­lec­cio­na­do ar­gen­ti­no dos ju­ga­do­res: Bar­gas, que en esa épo­ca ya ha­bía sido trans­fe­ri­do a Fran­cia, y el ar­que­ro Da­niel Al­ber­to Car­ne­va­li, que ha­bía lle­ga­do al club des­pués de la proe­za del 69.

“A mí con el se­lec­cio­na­do me pa­só al­go lla­ma­ti­vo, por­que yo lle­gué a dis­pu­tar seis par­ti­dos en la Pri­me­ra de Ra­cing y, cuan­do lo po­nen a Piz­zut­ti co­mo DT, me man­da a Cha­ca­ri­ta en for­ma de­fi­ni­ti­va; y re­sul­ta que la vuel­ta de la vi­da ha­ce que el que me ter­mi­ne con­vo­can­do a la Se­lec­ción sea el mis­mo Piz­zut­ti. Con Jo­sé aho­ra so­mos muy ami­gos, pe­ro se ve que pa­ra Ra­cing no me veía”, contó Bar­gas, a quien el fút­bol lo pa­seó por el mun­do, co­mo ju­ga­dor se desempeñó en Fran­cia, en el Nan­tes y en el Metz, y co­mo téc­ni­co di­ri­gió en Bél­gi­ca, Lu­xem­bur­go y tu­vo tam­bién su ex­pe­rien­cia en tor­neos del as­cen­so ar­gen­ti­no.

“Al Nan­tes –ex­pli­có Bar­gas– lle­go por re­co­men­da­ción de Mar­cos, que ya ju­ga­ba allá. En ple­nas ne­go­cia­cio­nes tam­bién se ha­bló de Os­val­do Piaz­za, pe­ro él se in­cor­po­ra al St. Et­ie­nne. Mar­cos se con­vir­tió rá­pi­da­men­te en fi­gu­ra y la gen­te en Fran­cia lo ad­mi­ra­ba mu­cho. Ade­más, no bien lle­ga­mos a Nan­tes la suer­te es­tu­vo de nues­tro la­do, por­que en la tem­po­ra­da 1972/73 sa­li­mos cam­peo­nes. Es de­cir, con po­cos años de di­fe­ren­cia, Mar­cos y yo fui­mos com­pa­ñe­ros y cam­peo­nes en Ar­gen­ti­na y en Fran­cia. ¿Có­mo era Mar­cos? Un ju­ga­dor con mu­cha per­so­na­li­dad, muy as­tu­to, há­bil y te­nía gol.”   

La­men­ta­ble­men­te pa­ra es­ta pro­duc­ción, Mar­cos fue in­ha­lla­ble en Fran­cia, por­que al con­cluir el cam­peo­na­to ga­lo se fue de va­ca­cio­nes con su fa­mi­lia a Can­nes. En la úl­ti­ma tem­po­ra­da di­ri­gió al Nan­tes, in­cur­sio­nó con éxi­to en el cam­po em­pre­sa­rio y ac­tuó co­mo pe­rio­dis­ta en la TV fran­ce­sa, cu­brien­do, en­tre otros, el Mun­dial de Ar­gen­ti­na 78.

“El de­cía que den­tro del área siem­pre hay tiem­po y nun­ca se apu­ra­ba pa­ra de­fi­nir. El gol de la fi­nal fren­te a Ri­ver lo de­fi­ne per­fec­ta­men­te, por­que cual­quier otro hu­bie­se pa­tea­do en­se­gui­da y quizá la man­da­ba a la tri­bu­na; en cam­bio, él bus­có el per­fil, se aco­mo­dó y de­fi­nió co­mo si ju­ga­ra so­lo, de­jan­do a los ri­va­les des­pa­rra­ma­dos”, ex­pre­sa Pe­tro­ce­lli con sus ojos ilu­mi­na­dos, co­mo si lo es­tu­vie­se vien­do aho­ra en ple­na gam­be­ta y mar­can­do un gol.  

A pe­sar de to­do, con una ba­lan­za que se in­cli­na mu­cho más pa­ra el la­do de los sin­sa­bo­res que de las sa­tis­fac­cio­nes, Cha­ca­ri­ta sa­be lo que sig­ni­fi­ca es­tar ame­na­za­do por el des­cen­so con la so­ga al cue­llo, pe­ro tam­bién sa­be que cuan­do aso­ma una ale­gría hay que go­zar­la al má­xi­mo, por­que ni se ima­gi­na cuán­do pue­de vol­ver a re­pe­tir­se. Tal vez, co­mo di­jo el hin­cha, se dé cuan­do la NA­SA re­pi­ta la cá­ba­la y reú­na de su la­do un plan­tel con ta­len­to y co­ra­je co­mo el del 69.

Cuando dejaron mudo a Beckenbauer

El 24 de agos­to de 1971, aquel Cha­ca­ri­ta cam­peón de 1969 fue in­vi­ta­do a dis­pu­tar la Co­pa Joan Gam­per, que Bar­ce­lo­na or­ga­ni­za antes de ca­da tem­po­ra­da pa­ra pre­sen­tar su nue­vo equi­po. Allí es­ta­ban el an­fi­trión, que venció al Hon­ved, de Hun­gría, y el Fu­ne­bre­ro, que en­fren­tó al Ba­yern Mu­nich, con la ba­se de la se­lec­ción ale­ma­na cam­peo­na del mun­do tres años más tar­de, con Maier, Breit­ner, Bec­ken­bauer y Mü­ller. El re­sul­ta­do fue 2 a 0, con go­les de Mar­cos, a los 16 mi­nu­tos del pri­mer tiem­po, y Fuc­ce­ne­co, a los 44 del se­gun­do. “Ese día nos salieron todas, y el pú­bli­co nos brin­dó una ova­ción cuan­do ter­mi­nó el par­ti­do, por­que to­dos es­ta­ban con­ven­ci­dos de que la fi­nal iba a ser Bar­ce­lo­na y el Ba­yern y no­so­tros nos me­ti­mos en el me­dio. Después perdimos ajustadamente 1 a 0 con Barcelona”, ex­pre­só un or­gu­llo­so Neu­mann.

Frente a Racing en cancha de Boca

 

 

Chacarita posa para la foto en la Bombonera.

Chacarita posa para la foto en la Bombonera.

 

La palomita de la final anticipada

El san­jua­ni­no Leonardo Re­cú­pe­ro se zam­bu­lló pa­ra co­nec­tar con un ca­be­za­zo un cen­tro de Mar­cos y, de esa manera, des­tra­bó un par­ti­do muy difícil que, de ha­ber fi­na­li­za­do igua­la­do, hu­bie­se cla­si­fi­ca­do fi­na­lis­ta al equi­po al­bi­ce­les­te.

“La Bom­bo­ne­ra no es­ta­ba re­ple­ta en ese par­ti­do se­mi­fi­nal an­te Ra­cing, por­que ca­si se sus­pen­de por el ase­si­na­to del sin­di­ca­lis­ta Au­gus­to Van­dor. Pa­ra no­so­tros era co­mo una fi­nal an­ti­ci­pa­da, de­bi­do a que en­fren­tá­ba­mos al me­jor equi­po de aque­llos tiem­pos, cam­peón de to­do en los úl­ti­mos años. Ju­ga­ban Ce­jas, Per­fu­mo, Cha­bay, Wolff, Ba­si­le, Ru­lli y Ma­cha­do Da Sil­va, que ha­bía ter­mi­na­do co­mo el go­lea­dor del Me­tro­po­li­ta­no.”

La des­crip­ción per­te­ne­ce al hé­roe de esa tar­de del 2 de ju­lio de 1969, el san­jua­ni­no Leo­nar­do Luis Re­cú­pe­ro, que con un gol de pa­lo­mi­ta a los 42 mi­nu­tos del se­gun­do tiem­po le da­ba el pa­se a la fi­nal al equi­po tri­co­lor.

“Yo creo que ese día ju­ga­mos me­jor que en la fi­nal an­te Ri­ver. Le sa­ca­mos la pe­lo­ta a un gran equi­po y ter­mi­na­mos ga­nan­do con un go­la­zo”, re­cuer­da Pun­to­re­ro.

Pe­ro Re­cú­pe­ro no fue el úni­co hé­roe en esa se­mi­fi­nal. “La ata­ja­da más es­pec­ta­cu­lar de mi ca­rre­ra fut­bo­lís­ti­ca jus­to se dio en ese par­ti­do, por­que cuan­do nos pu­si­mos 1 a 0 en­se­gui­da vi­no un ti­ro li­bre que Ma­cha­do da Sil­va la man­dó al án­gu­lo y la al­can­cé a sa­car. El te­ma era que ellos con el em­pa­te pa­sa­ban a la fi­nal, así que ha­ber evi­ta­do ese gol fue vi­tal pa­ra con­se­guir la cla­si­fi­ca­ción a la fi­nal”, ex­pli­có Pe­tro­ce­lli.   

El festejo tan anasiado luego del triunfo frente a Racing. Chacarita definirá el título frente a River.

El festejo tan anasiado luego del triunfo frente a Racing. Chacarita definirá el título frente a River.

Ca­mi­no a los dos par­ti­dos de­fi­ni­to­rios, Cha­ca­ri­ta cam­bió de con­duc­tor téc­ni­co, reem­pla­zan­do Víc­tor Ro­drí­guez a Fe­de­ri­co Pi­za­rro. “Si bien el equi­po es­ta­ba muy se­gu­ro de lo que de­bía ha­cer den­tro del cam­po de jue­go, se jun­tó to­do el plan­tel con el nue­vo en­tre­na­dor y se ana­li­zó la for­ma­ción 4-3-3 muy elás­ti­ca que te­nía­mos, ya que más allá de no va­riar en cuan­to a la es­truc­tu­ra, no era lo mis­mo en­fren­tar a Ra­cing que a Ri­ver. Y el equi­po mos­tró una adap­ta­ción rá­pi­da a ca­da una de las exi­gen­cias”, re­sal­tó Fras­sol­da­ti.

“Cuan­do uno lle­ga a ins­tan­cias fi­na­les tam­bién va­lo­ra la pre­pa­ra­ción fí­si­ca, y en eso el pro­fe­sor Jor­ge So­cín tu­vo mu­cho mé­ri­to”, di­jo Neu­mann.

“So­cín –agre­gó Fras­sol­da­ti– al igual que Pi­za­rro, el pre­si­den­te Na­der, Pon­cio, Gó­mez y el ma­sa­jis­ta Sa­ñu­do ya no es­tán más en­tre no­so­tros, y nos que­da el me­jor de los re­cuer­dos de ellos, por­que vi­vi­mos jun­tos mo­men­tos inol­vi­da­bles. Y pen­sar que ya pa­sa­ron 35 años... qué lo ti­ró...”

El gol de la final frente a River

 

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Al me­jor es­ti­lo ma­ra­do­nia­no, el ter­cer gol de Cha­ca­ri­ta, en la fi­nal an­te Ri­ver, es dig­no de ca­ta­lo­gar­se en­tre los más ma­ra­vi­llo­sos en la his­to­ria del fút­bol ar­gen­ti­no. Con el par­ti­do 2 a 1, los mi­llo­na­rios em­pu­jan­do por el em­pa­te y los Tri­co­lo­res apos­tan­do al con­traa­ta­que, An­gel Mar­cos re­ci­bió de Ori­fe y, con un an­dar se­gu­ro y vis­to­so, elu­dió con pe­lo­ta do­mi­na­da al ar­que­ro Car­ba­llo, pi­só el área gran­de, en­de­re­zó el rum­bo ha­cia el ar­co y cuan­do Mi­guel An­gel Ló­pez sa­lió a cru­zar­lo al bor­de del área chi­ca lle­ga la de­fi­ni­ción con un to­que ex­qui­si­to de “ras­trón” en com­ba, tú­nel al de­fen­sor y gooooool. “Yo ve­nía acom­pa­ñan­do la ju­ga­da y en to­do mo­men­to, creí que iba a ti­rar­me el cen­tro, pe­ro él le dio una ter­mi­na­ción de ver­da­de­ra obra maes­tra”, re­cor­dó Ori­fe.

 

Por Walter Nápoli (2004)

Fotos: Alejandro Del Bosco y Archivo El Gráfico

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