¡Habla memoria!

1967. Cuando el fútbol es fiesta...

Por Redacción EG · 21 de enero de 2019

Racing y Boca jugaron un partidazo en 1967, Maschio y Rattin entre otros protagonizaron este encuentro donde la Academia venció a Boca por 2 a 1 en lo que fue uno de los mejores partidos de ese año.

Maschio tomó la pelota contra su pecho y levantó un brazo en gesto victorioso. Avellaneda se llenaba de Racing. Díaz y J. J lo abrazaron. Todos los jugadores del campeón seguían abrazándose cinco minutos después cuando saludaron en el centro del campo y una ovación conmovedora ganó el estadio.

En la entrada al túnel, Adolfo Pedernera esperaba a los hombres de Boca y uno a uno los fue saludando en evidente testimonio de conformidad. Para los veintiún jugadores (Ponce en la enfermería), el partido tenía un fenal de aplauso, más allá de la victoria, más allá de la derrota.

Cabezazo de Alfredo Rojas para Rojítas. Entrada por la izquierda, remate a dos metros sobre la salida de Cejas... y gana el arquero.

Cabezazo de Alfredo Rojas para Rojítas. Entrada por la izquierda, remate a dos metros sobre la salida de Cejas... y gana el arquero.



Y nunca situación tan justa, tan hermosamente concretada. El fútbol se hizo FIESTA la noche del jueves. Y en las fiestas no caben las amarguras, por más que la amargura se asocie inevitablemente a los perdidosos.

Fue FIESTA en el clima de las tribunas abigarradas, en el vaivén de los cánticos, de los coros intencionados, de la profusión de pañuelos, del neto ambiente de clásico grande, tenso, emotivo. Fue FIESTA en la cancha con un partido excelente, el mejor del año hasta hoy, donde los protagonistas dejaron de lado cualquier especulación, todo tipo de problema mental, para entregarse generosos durante los noventa minutos, ganando y perdiendo, acertando algunos, equivocándose pero derrochando todos, una entereza, unos deseos de ganar, que disimulan los yerros que puedan apuntarse.

Fue FIESTA porque vimos un partido con 90 minutos plenos, con ritmo, con tres goles, con otras diez oportunidades netas para llegar a los arcos, con piernas fuertes, con mucho oxígeno para quemar sin pensar en el partido que viene.

Boca llegó más al gol, en forma más clara, mejor trabajada.

El triunfo de Racing se explica en su constancia, en esa" virtud ya vieja en este equipo de seguir martillando hasta el final, de no bajar la guardia, aunque no acierte, aunque las piernas no respondan muchas veces a los imperativos del cerebro. Correr, correr siempre, no pararse nunca. Boca, más armónico, con un jugador de tarea brillante como Angel Rojas, que se bastó por sí solo para comandar el noventa por ciento de los intentos ofensivos, perdió después de cumplir su mejor trabajo en 1967.

Pudo ser el tercero. Maschio ha rematado. Roma deja pasar. La pelota dará en un poste y el arquero se hará de ella en el rebote. Roma apareció inseguro.

Pudo ser el tercero. Maschio ha rematado. Roma deja pasar. La pelota dará en un poste y el arquero se hará de ella en el rebote. Roma apareció inseguro.



Racing fue "el equipo de José" en la regularidad del esfuerzo, en el brindarse sin esconder nada, pero técnicamente no lo vimos con las luces de otros partidos. Pero ganó..., y el peso abrumador de sus resultados positivos ahuyenta toda argumentación basada en imponderables. Boca, el gran derrotado, pareció encontrar su fisonomía de equipo por primera vez en el año. Tal vez en la defensa no quepa variante alguna, ya reincorporados Rattin y Marzolini. Adelante debe buscar otro delantero que se sume al esfuerzo ofensivo de los dos Rojas. Por primera vez fue BOCA en esta temporada. Con eso ya alcanza para intentar lo otro.

MAS MEDIO CAMPO

Donde Racing superó notoriamente a Boca fue en el medio campo, por mayor cantidad de gente, por mayor gravitación de piernas, por una mayor velocidad para realizar el pasaje. Boca sigue jugando con un solo volante: Gonzalito. Rattin no flota como antes, sino que trabaja firme atrás, recostado sobre la derecha. Y Gonzalito, a veces apoyado por Silveira en su tarea, transporta sin sorpresa, "cantando" todos los envíos, sin hacerse sentir en ninguna parte. Y esto quedó demostrado una vez más en el partido del jueves. La ubicación retrasada de Rojitas aclaró el panorama, sobre todo sí está en un día tan inspirado como éste, —pero ausente Menéndez— lo vemos como el único capaz de fabricar juego.

Racing mantuvo a Maschio sobre el lateral para el desahogo..., y Maschio fue el desahogo constante durante todo el partido, sin nadie que lo encimara y que cortara ese servicio permanente. No comprendemos este handicap que Boca le dio a su adversario, con Rattin demasiado atrás, con Gonzalito metido en una "doble cueva", entre Madalena y Silveira, esperando, aguantando. A partir de allí Boca intentaba su fórmula atacante, que en la zona de realización, a tres cuartos de cancha, estaba a cargo de un solo laboratorista: Angel Rojas. ¿Y no llegó?... ¿Y no creó situaciones de gol? Sí, aceptado. Ya lo decimos al comienzo. Rojitas solo se las ingenió para que con la participación de dos hombres (él y el "Tanque") Boca diera una sensación real de profundidad, pero creemos que como sistema no sirve.

Desde el comienzo, el partido tuvo un ritmo sostenido, un ir y venir de encuentro de tenis. Un fervor en cada pelota disputada, propio de un gran encuentro de fútbol... Y allí, en ese trámite, surgió la presencia de Rulli. Y su vocación por trabar, su generosidad por correr se mantendría hasta el final. Mori, el otro hombre del medio campo del campeón, no encontraba la brújula y entonces se abrazó al foul para hacer pie. Rojitas fue al suelo más de una vez. La insistencia de Mori en el juego recio (plancha a Rattin en el primer tiempo) no es plausible, desde luego, pero habla en favor de los deseos de un hombre por estar en el partido cuando no está con la pelota.

En esta zona: en la franja central, Racing le ganó a Boca.

Ninguno la quiere? Magdalena hace un paso de danza. J. J. cabeceó el aire. Roma parece colgado en el vacío. El "ollazo" no funcionó esta vez.Ninguno la quiere? Magdalena hace un paso de danza. J. J. cabeceó el aire. Roma parece colgado en el vacío. El "ollazo" no funcionó esta vez.



MENOS ATAQUE

Sólo dos hombres adelante. Sólo la cintura mágica de Rojitas y la fortaleza de Rojas grande, pero con esos dos hombres, incluidos los problemas de manejo del nueve boquense, el perdedor estuvo en más netas situaciones de gol que su adversario.

El trabajo de Rojitas (lo destacamos aparte) alcanzó para disimular todas las fallas de la línea como bloque, como expresión colectiva. Romerito no pesa. Le sobra habilidad, quizá en la misma medida que le faltan kilos, Ni una sola vez lo vimos llegar a la raya del fondo. Todo lo suyo se concreta a corridas laterales —tampoco buscó la diagonal— y el pase hacia adentro para que rematen otros. Ponce se gastó el zapato derecho tirando centros, pero sin jugarse, sin acompañar arriba Gonzalito seguía allá atrás, cada día menos ofensivo, más liviano.

Y la cintura de Rojitas fue suficiente para que el seguro transporte de atrás, mucho más lento que el  de Racing, tuviera adelante la opción repetida para el remate.

Racing atacaba con su triángulo conocido: Cardoso metido en cuña sobre Magdalena, Cárdenas tirado como puntero derecho, aunque cambió muchas veces de sector, y J. J. Rodríguez en la izquierda. En el primer tiempo llegó tres veces en forma neta. Una corrida de Cárdenas sobre la izquierda, aventajando a Suñé, culminó en remate sobre el segundo palo, que tuvo sensación de gol. Un shot de Maschio desde afuera del área que contuvo Roma. Una corrida de Cárdenas por el centro con pase a Rulii a la derecha, cruce de éste sobre Cárdenas-Magdalena, vacilación del dos de Boca y de Roma, pelota que sigue, mal cierre de Suñé, y J. J. de zurda que la clava contra el segundo palo en plena carrera.

Sin el aporte talentoso de otras veces, pero con la misma intensidad en el esfuerzo: Masaje saca el zurdazo. Ponce a la espalda. Soñé adelante. El "Bocha" fue el desahogo de su defensa. Sin el aporte talentoso de otras veces, pero con la misma intensidad en el esfuerzo: Masaje saca el zurdazo. Ponce a la espalda. Soñé adelante. El "Bocha" fue el desahogo de su defensa.



Nada más. En el segundo tiempo hubo un cabezazo fallido de Cardoso cuando estaba solo, un remate de Maschio en un poste, con Roma ya vencido, y el shot de J. J., desde afuera del área, que tomó de sorpresa al arquero boquense y estableció el segundo gol de Racing.

La temprana lesión de Díaz y la preocupación de Basile por tapar el fondo tal vez lo privó de posibilidades mayores en la ofensiva. Llegó bien arriba, pero con menos gente que otras veces, con menos opciones que otras veces..., por más que ello le haya sido suficiente para ganar el partido. Y hablamos de un partido excepcional, donde el gol estuvo rondando siempre. Hablamos de un partido que fue el mejor de lo visto del año. En la zona de ataque Boca fue más que Racing... pese a la soledad de Rojitas.

El gol de Boca ya se ha concretado. Perfumo de rodillas. Díaz y Cejas ya vencidos. Los brazos en alto de Alfredo Rojas. La carrera eufórica de Romero. El gol de Boca ya se ha concretado. Perfumo de rodillas. Díaz y Cejas ya vencidos. Los brazos en alto de Alfredo Rojas. La carrera eufórica de Romero.



IGUAL FERVOR

Aquí se igualaron los dos. Aquí, lejos del microscopio, los dos aportaron en la misma medida. Los dos hicieron la grandeza del partido, por encima de las fallas que apuntamos, de más o menos hombres en la media zona, del paradójico recuento de posibilidades atacantes.

El clima de clásico que se vivió en la tribuna tuvo auténtica réplica en el campo de juego. Cada pelota disputada, cada centro que caía sobre el área, cada carrera de dos hombres, codo a codo, tuvo el toque caliente de algo que estaba más allá de toda especulación, más allá de sumas prometidas...

Muchas veces hemos realizado el elogio de Pelé. Admirable. Único. Porque más allá de sus excepcionales condiciones que no resisten ningún paralelo, se vuelca en la cancha, vive, transpira, ignora los "brazos caídos". Y más que por Pelé mismo, siempre nos gustó el ejemplo para nuestros profesionales. Que piensan antes en la "regulación de energías" que en el derroche, que en el brindis incondicional a un espectáculo ávido de dinámica. Racing - Boca demostraron que la lección fue aprendida.

Boca, que había manejado gran parte del primer tiempo, que había llegado más que su rival en esa primera mitad, siguió peleando el partido con la misma constancia. Lo empató, quedó otra vez en desventaja, y luego pareció ceder algo tras el gol definitorio de J. J., pero siempre dando todo lo que tenía, dando todo lo que sentía. Racing también fue ejemplo en este sentido, aunque tratándose de Racing el hecho tenga ribetes de cosa normal, de un martillar que ya está tan pegado a sus jugadores como las medias grises, como la blusa albiceleste...

Por eso la hermosura del final. Por eso esa ovación de gargantas y de pañuelos para el ganador. Por eso el gesto de Pedernera de aguardar a sus hombres en la boca del túnel y extenderles la mano uno por uno... Allí ganaron todos. Allí ganó el viejo clásico una página para el recuerdo. Allí ganó el fútbol una jornada de promoción auténtica.

Así se lleva gente a las canchas.

 

 

Por EL VECO

Fotos: Afieri, Legarreta, Forte y Pellizzeri.
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