¡Habla memoria!

1967. Otra tarde de lujo para Willington

Por Redacción EG · 13 de diciembre de 2018

El día 30 de abril, Vélez le ganaba a Atlanta por 3 a 1 con una actuación sobresaliente del notable delantero cordobés y fue recreada en la siguiente crónica que hizo la publicación en su honor.

"¡Cor-do-bés! ¡Cor-do-bés!" Vélez le había ganado a Atlanta 3-1. Un solo grito en las tribunas premiaba la magistral actuación de Daniel Willington. Y a ese grito, bastante frecuente de la oficial, con pañuelos blancos que acompañaban el júbilo, se agregó el domingo la euforia de una platea que puesta de pie ovacionaba al cordobés. En los tres goles estuvo su sello personalísimo. Su sentido del tiro de media distancia. En el que siempre está latente la rúbrica de su chanfle, de su manera de pegarle a la pelota, ya sea corta o larga. El primer gol fue desde 35 metros. Un rato antes había sorprendido a Biasutto desde la misma dirección y la pelota pasó rozando un palo. En seguida la volvió a tirar, y Biasutto quedó mirándola a pesar de que vislumbró el disparo. Uno a cero. Hasta el árbitro fue a felicitarlo... En el segundo sacó otro cañonazo. Biasutto, ya definitivamente preparado, esperaba el tiro desde cualquier ángulo. Y le llegó fuerte. Tanto que no pudo hacer otra cosa que desviarla. Pegó en el travesaño y del rebote Wehbe la puso adentro de cabeza. Dos a cero. El último de Vélez fue su obra maestra, aunque en la vereda de enfrente en cuanto a potencia en el tiro. El arquero de Atlanta, inteligente, le cubrió el primer palo (Willington estaba tirado a la izquierda, bien en diagonal), pero Daniel miró el arco y se la colocó al segundo, por encima de su cabeza. Manoteó Biasutto. Llegó Carone y tres a cero. El partido estaba definido. Y Daniel sacó a relucir la otra variedad de sus recursos: el pase de 40 metros, el pelotazo adentro y la gambeta sutil que deja a tres o cuatro en el camino. Todavía le faltaba algo. Fue cuando eludió a tres jugadores, el cuarto le hizo foul y Cruces, el juez, creyó que caía. Cobró foul. Pero Daniel siguió de pie y dominando la pelota. Cruces se tomó la cabeza. Pitó y Willington ya estaba eludiendo a Biasutto. No existió la ventaja. Así es este Willington 1967... Este Willington que lleva a la hinchada de Vélez a corear su nombre...

 
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