Memoria emotiva

El increíble diálogo previo al gol imposible de Maradona a Juventus

El astro desafió las bases de la física con un tiro libre inexplicable: celebró con la camiseta de Napoli el 3 de noviembre de 1985.

Por Pablo Amalfitano ·

03 de noviembre de 2025

DIEGO ARMANDO MARADONA nunca deja de brillar. Eterno ante el transcurso de las generaciones, contra el paso del tiempo, habrá quedado en la historia por sus logros, por su personalidad, por sus peleas, por sus miserias, por su argentinidad y, sobre todo, por hacer posible lo imposible.

Acaso alguna vez incluso desafió a las leyes de la física, del conocimiento científico: ocurrió el 3 de noviembre de 1985, en el estadio San Paolo, rebautizado con su propio nombre después de su fallecimiento.

En Nápoles, la tierra en la que emerge como un semidios inmortal con la camiseta de Napoli, justamente por cosas como la que hizo aquella tarde frente al poderoso Juventus campeón de Europa, con el francés Michel Platini como figura fulgurante.

El sur contra el ostentoso norte, una vez más. Maradona contra el poderoso, una vez más. Maradona contra lo imposible, una vez más. En todas siempre gana Maradona.

Había más de 80 mil personas en el estadio. Observaban el partido de la Serie A arbitrado por el juez Giancarlo Redini. Observaban, también, en medio de la lluvia, cómo Maradona recibía una infracción que corresponde a un tiro libre indirecto dentro del área de Juventus, cuando ya habían transcurrido 72 minutos del encuentro.

Entonces, la magia. Entonces, un diálogo de película previo a la magia.

El interlocutor es su compañero de equipo Eraldo Pecci, quien examina con realismo la cercanía de la barrera rival.

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-Tocala un poquito, pasámela a mí, les voy a hacer el gol.

-Es imposible. No podés patear desde acá.

-Tocala. Dámela.

-Como lo creas: Maradona sos vos.

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Ya sin argumentos para contradecir al astro, entonces, Pecci acaricia la pelota y, un instante después, la barrera se abalanza y acorta los escasos metros de distancia con el ejecutante. La física sostiene, tan cerca, que no habrá manera de que la pelota pueda viajar por encima de los hombres rivales y bajar lo suficientemente rápido como para colarse en la red del arco, custodiado por el arquero Tacconi.

Maradona destruye cualquier máxima científica: empalma la pelota con la parte interior de su empeine, inclina su cuerpo hacia atrás y grita en silencio que, para él, nada será imposible.

La pelota, a la orden de Maradona, desarrolla una parábola inexplicable y desciende como un misil para entrar por el palo izquierdo de Tacconi. Napoli se impondrá por 1-0. El gigante Juventus estará arrodillado. El sur, en un desafío de carácter histórico, inclinará al norte. Nápoles se rendirá, a fuerza de milagros sólo materializables en el plano metafísico, a los pies de su Dios.

El gol imposible de Maradona.