Tenis

LA HISTORIA DE LEYLAH FERNANDEZ, LA CANADIENSE DE SANGRE LATINA QUE SACUDE EL US OPEN

Por Pablo Amalfitano · 10 de septiembre de 2021

Con un padre ex futbolista nacido en Ecuador, la tenista de 19 años jugará la final del Abierto de Estados Unidos y no para de destrozar récords.

TIENE 19 AÑOS. Apenas 19 años recién cumplidos: festejó su día el pasado lunes, ya inmersa en la segunda semana del Abierto de Estados Unidos, el torneo que la habrá catapultado a la elite del tenis internacional en cuestión de un puñado de horas.

Leylah Fernandez llegó al US Open, el último Grand Slam de la temporada, como la número 73 del mundo y como una jugadora a tener en cuenta con vistas al futuro. Este año, en marzo, conquistó su primer título de calibre WTA en Monterrey, donde derrotó en la final a la suiza Viktorija Golubic.

Los cimientos del Centro Nacional de Tenis Billie Jean King, en Flushing Meadows, Nueva York, temblaron durante dos semanas con los raquetazos de esta pequeña canadiense de sangre latina que no para de destrozar récords. Este jueves volvió a dar un golpe más: superó 7-6 (3), 4-6 y 6-4 tras casi dos horas y media de un partido épico ma la bielorrusa Aryna Sabalenka, la número dos del ranking WTA, para meterse nada menos que en la definición del US Open.

Campeona de Roland Garros junior apenas dos años atrás, Fernandez rompió con todos los pronósticos a tal punto que sacó del camino a tres jugadoras ubicadas entre las cinco mejores del mundo. Sufrieron el despliegue de su talento la ucraniana Elina Svitolina (5ª), la japonesa Naomi Osaka (4ª) y la propia Sabalenka (2ª). Para dimensionar el tamaño de su gesta hay que remontarse 22 años atrás: la última que eliminó a tres top 5 en una misma edición del Grand Slam neoyorquino fue Serena Williams en 1999, cuando levantó el trofeo después de vencer a Martina Hingis (1ª), Lindsay Davenport (2ª) y Mónica Seles (3ª).

"Nada es imposible. Mi papá siempre me dice que no hay límites para mi potencial y que todos saben hasta dónde puedo llegar. Trabajo muy duro para conseguir cosas así. Es todo increíble. Es como si todo fuese mágico. Además de los resultados lo importante es la forma de jugar", describió sus emociones Fernandez después de meterse en la final, instancia en la que se medirá con la sorprendente Emma Radunacu, de 18 años, la primera tenista surgida de la clasificación -tanto en hombres como en mujeres- que consigue llegar a una final de Grand Slam en la Era Abierta (1968). Además es la primera jugadora británica en la final de un Major desde que Virginia Wade ganara Wimbledon en 1977.

Fernandez, no obstante, será un durísimo obstáculo para Radunacu. Por presente y, sobre todo, por historia, por haber sido expulsada del programa de desarrollo del tenis juvenil de Tennis Canada, una de las federaciones de tenis más poderosas del mundo. Una de sus profesoras, por caso, le dijo que no se dedicara al tenis porque no llegaría a nada. "Me alegro de que me haya dicho eso porque todos los días tengo sus palabras en mi cabeza y me propongo seguir adelante y perseguir mis sueños. Pero hay muchas cosas más que pasamos mi familia y yo. Mi madre, de chica, debió irse a California para tratar de mantener a  la familia y que yo pudiera desarrollar mi carrera. Tenía trece años y casi no la veia; hoy tengo la suerte de que esté conmigo en Nueva York para disfrutar de todo esto", expresó la canadiense.

Su madre Irene Exevea, una maestra de Canadá pero con ascendencia de Filipinas, está con ella en Flushing Meadows, pero su padre, una pieza clave en el desarrollo de su promisoria carrera, está en Florida, donde tiene su base de operaciones cuando no viaja por el circuito. De todos modos Jorge se mantiene en contacto durante los días más convulsionados de su vida para conversar sobre táctica y estrategia para sus partidos: nacido en Guayaquil, Ecuador, es también su entrenador.

Leylah Fernandez, instantes después de clasificarse finalista del US Open. Imagen: USTA

Leylah Fernandez, instantes después de clasificarse finalista del US Open. Imagen: USTA

 
Cuando su hija fue desestimada del programa de Tennis Canada, Jorge se dedicó a conducir la carrera de Leylah, aun sin demasiados conocimientos sobre el tenis en particular. Se formó, aprendió y puso el foco en un aspecto clave que hoy queda exhibido en los partidos de su hija: la fortaleza mental, el temple, la entereza en momentos calientes y la confianza en sí misma, todos rubros de los que conoce desde su carrera como futbolista.

Leylah es zurda, nació en Montreal, habla tres idiomas -inglés, francés y español-, tiene la soltura de los chicos y juega como si lo hiciera en una cancha pública norteamericana. De ese modo, con irreverencia en el court, pateó cualquier tipo de pronóstico y se lució contra las mejores del mundo. Los nervios siempre están, claro, pero por el momento no escaparon de su cuerpo durante su estadía en el US Open. 

“La verdad es que no tengo ni idea de qué siento ahora mismo”, soltó Fernandez mientras recibía una ovación después de derrotar a Svitolina en los cuartos de final. No sabía lo que sucedía. Probablemente todavía tampoco pueda entenderlo. Pero debe ser así porque queda un paso más, aunque su historia acaba de empezar a escribirse.

Imagen de portada: USTA

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