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15 años de magia

Por Redacción EG · 10 de noviembre de 2011

Juan Román Riquelme cumplió una década y media en Primera División. Aún tiene mucho por dar, pero vale la pena repasar varias de sus pinceladas.

JUAN ROMAN RIQUELME, 33 años, jugó en tres clubes (Boca, Barcelona y Villarreal) y obtuvo 14 títulos, entre los que se destacan tres Copas Libertadores y una Copa Intercontinental.JUAN ROMAN RIQUELME, 33 años, jugó en tres clubes (Boca, Barcelona y Villarreal) y obtuvo 14 títulos, entre los que se destacan tres Copas Libertadores y una Copa Intercontinental.

15 años no son nada. Parece que fue ayer cuando debutó ante Unión, el 10 de noviembre de 1996. Desde ese día se metió en el corazón de los hinchas y fue construyendo una imagen indiscutida de ídolo Xeneize. Riquelme es sinónimo de fútbol, pero también es gran parte de la historia de Boca. “Para algunos seré bueno, más o menos, un burro o un pecho frío. Pero soy Riquelme gracias a Boca”, dijo alguna vez el 10. No hay dudas: el amor entre la gente y Román jamás se terminará.

Durante su carrera, que aún tiene mucho para darle al fútbol, hizo cosas increíbles. Amargó a varios equipos brasileños en reiteradas ocasiones por la Libertadores, como en aquella final de 2007, cuando metió tres de los cinco goles que Boca le propició a Gremio en el resultado global; o cuando entregó una clase magistral en el partido de vuelta por las semifinales ante Palmeiras, en 2001. “Mi padre desde chico me enseño a jugar al fútbol para divertirme”, supo decir Riquelme. Parece ser que la alegría no es sólo brasileña.

Pero tampoco la Selección de Brasil se salvó de la maestría de Román; el mundo futbolero recuerda aquel impresionante 3-1 por Eliminatorias para Alemania 2006: el 10 hizo un golazo de zurda y fue la gran figura. Hasta el mismísimo Real Madrid padeció su jerarquía en la final Intercontinental del año 2000.

@ContRelD@Los hinchas de River, por su parte, jamás podrán olvidar el famoso caño a Yepes en la Libertadores 2000, una de las tantas imágenes que resumen la clase de jugador que es Riquelme. Entre otras, el hincha Xeneize recordará también el impecable tiro libre a Cúcuta bajo la niebla de la Bombonera –Libertadores 2007-, la secuencia pisada-taco-caño que presentó contra San Lorenzo –Apertura 2011- y el su primer gol en Primera, ante Huracán.

“No he matado a nadie. Sólo erré un penal”, se defendió cuando llovieron las críticas. Román llegó al Villarreal cedido por el Barcelona. Pasó de un grande a un ignoto. En 2006, llevó a ese humilde conjunto a jugar una semifinal de Liga de Campeones con el Arsenal inglés, algo impensado que lo colocaba en el más alto plano mundial. Vaya paradoja: tuvo en sus pies la chance de igualar la serie, pero Lehmann se quedó con ese penal. De todos modos, los hinchas del Submarino Amarillo tienen en Riquelme al máximo ídolo de su historia.

OJO con ese. Román siempre se caracterizó por ser un técnico dentro de la cancha. Advierte a sus compañeros y mueve las piezas para el mejor funcionamiento del equipo. Aquí, en la final de la Libertadores 2007, contra Gremio.OJO con ese. Román siempre se caracterizó por ser un técnico dentro de la cancha. Advierte a sus compañeros y mueve las piezas para el mejor funcionamiento del equipo. Aquí, en la final de la Libertadores 2007, contra Gremio.

Más allá de sus logros futbolísticos, siempre se lo criticó. Riquelme dice lo que piensa y piensa lo que dice. Fue duramente atacado por renunciar dos veces a la Selección: en 2006, cuando volvió de Alemania como el culpable de la derrota argentina en el Mundial y dijo que su familia sufría por eso; y en 2009, cuando asumió Maradona como DT y comunicó públicamente que “Riquelme así no puede sacarse dos tipos de encima”. Cabe aclarar que, en principio, aún nadie entiende por qué Pekerman sacó a su conductor de juego y protector de la pelota cuando Argentina le ganaba 1-0 a Alemania en su casa y faltaban 10 minutos. Y, en segundo lugar, que Maradona jamás llamó a Román para comunicarse personalmente, sino que ‘ventiló’ su pensamiento en público. “Yo me perdí un Mundial, que es lo máximo para un futbolista. Pero era lo que tenía que hacer”, dijo JR, sincero.

La gente suele apuntar contra Román también por no reírse, como si eso hiciera falta para jugar al fútbol. El 10 simplificó las cosas hace un tiempo con una simple frase: “Zidane es el más grande hace diez años y nunca se ríe”. Y sentenció: “Riquelme está feliz”.

Feliz como sus hinchas, que lo inmortalizaron con una estatua. En la presentación, Riquelme agradeció emocionado como nunca, entre lágrimas: “Esta fue mi mayor alegría en mi carrera deportiva. Esto es exagerado, ustedes están locos”. El monumento descansa en el Museo de la Pasión Boquense, en la Bombonera, esa misma que Román bautizó a su manera: “La Bombonera es como el jardín de mi casa”.

El máximo ídolo de la historia de Boca será recordado por todo eso y mucho más. 15 años no son nada. Juan Román Riquelme ya pasó a la inmortalidad hace rato.

Por Pablo Amalfitano

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