Sifón volátil: Úbeda, de "sucesor" de Scaloni a cuestionado y en duda en Boca
Horas definitorias para saber si continuará al frente del Xeneize en la temporada 2026.

CLAUDIO ÚBEDA pasó en pocas horas de tener el puesto asegurado como entrenador de Boca en 2026 a mirar de reojo los avisos clasificados ante la inminente necesidad de buscar trabajo si la decisión trascendental que está por tomarse no lo favorece.
En la previa del choque con Racing que determinó la dolorosa eliminación en la semifinal del Torneo Clausura al caer 1-0 en la Bombonera, no había ser vivo que cuestionara la extensión de la confianza para que encabece los destinos del plantel el año próximo, avalado por seis victorias consecutivas, el éxito en el Superclásico y la paulatina identificación con un estilo propio.
Su salto desde el puesto de ayudante de campo a la responsabilidad total tras la muerte de Miguel Ángel Russo pareció agarrarlo con los pies sobre la tierra y el aplomo necesario para afrontar tamaña empresa, pero en un santiamén el panorama cambió por completo.
La salida de Exequiel Zeballos para que ingresara un Alan Velasco que hacía más de dos meses que no hacía fútbol shoqueó a las 60 mil almas boquenses reunidas en su templo, al tiempo que generó comentarios entre sorprendidos e indignados, y hasta el gesto elocuente de desesperación del mismísimo capitán Leandro Paredes, que con su expresión corporal al momento del cambio manifestó, sin hablar, su tremendo fastidio.
Incluso los exégetas de la lectura de labios hicieron profundos análisis de lo ocurrido en los segundos previos a que el DT ordenara la variante: su ayudante Juvenal Rodríguez le habría recomendado que sacara a Carlos Palacios.
La paradoja marca que ese mismo Paredes es el que hace un par de semanas le dedicó un elogio que nadie esperaba: "Estamos felices porque Úbeda lo está haciendo muy bien. Es muy cercano al jugador. Tenemos una relación parecida a la de Lionel Scaloni en la Selección Argentina. Ojalá que los resultados sean parecidos. Eso lo dirá el tiempo".
Y el tiempo dijo que las próximas horas pueden traer novedades acerca del futuro del Sifón, que este martes dirigió la última práctica de Boca hasta el próximo 27 de diciembre, cuando los jugadores regresen de las vacaciones. El único que sabe si se trató de su contacto final con el plantel Azul y Oro es el presidente Juan Román Riquelme, en quien recaerá exclusivamente la decisión de hacer borrón y cuenta nueva o descomprimir la situación con la atmósfera boquense que reclama la llegada de alguien con más espalda y experiencia para comandar el barco.

La danza de nombres de posibles sucesores todavía no comenzó pero es inminente que empiecen a volcarse sobre la mesa los currículums de los candidatos a un puesto tan codiciado como difícil de asumir.
IMAGEN DE PORTADA: AFP



































