La máquina de River y otro paso implacable hacia el título
Venció sin atenuantes a Colón por 2 a 0 en el Monumental y escribió otro capítulo de lo que va camino a ser la historia de otra vuelta olímpica.

RIVER es una máquina de triturar rivales. Este miércoles lo volvió a demostrar ante Colón, más allá del desliz contra Barracas utilizando un equipo de recambio. El 2 a 0 en el Monumental lo dejó a las puertas de otro título que merece por la superioridad que ejerce sobre el resto.
Quizá no generó tantas situaciones como de costumbre, pero el dominio territorial, la presión, la triangulación y los circuitos de pases dejaron sin argumentos al Sabalero, que no inquietó casi nunca y que convirtió en espectador de lujo a Franco Armani. Sólo un tiro de Meza, a los 21' del primer tiempo, pudo despeinar al arquero, pero nada más.
El Millonario lo tuvo a los 9' con Lucas Beltrán, que conectó defectuosamente dentro del área chica y el balón se fue desviado. A los 26', el arquero de Colón, Ignacio Chicco, mandó con esfuerzo un balón al córner. Las buenas jugadas colectivas con llegada constante de los volantes y las descargas precisas no terminaban de cristalizarse en oportunidades, hasta que a los 38' llegó el quiebre.
Nicolás De la Cruz se hizo cargo de un tiro libre desde la izquierda. Acarició con la cara interna de su pie derecho una pelota que describió una parábola imposible de conjurar para Chicco. Con ese golazo, River se puso 1 a 0.
La ventaja le dio la tranquilidad al equipo de Martín Demichelis, que continuó con su dominio en el segundo tiempo administrando el esfuerzo y sin permitir que Colón le hiciera cosquillas. Todo terminó a los 15' del complemento, cuando Casco sacó rápido un lateral que Nacho Fernández recibió casi en la línea de fondo y cedió de primera para Lucas Beltrán, que de zurda marcó el 2 a 0.
Al margen del resultado y de la aplastante superioridad, fue la noche de las ovaciones para Enzo Pérez, que escuchó el clamor del hincha pidiéndole que se quede antes de que comenzara el partido y fue aplaudido de pie por las 85 mil almas cuando salió reemplazado.
Hasta hubo tiempo para que el Diablito Claudio Echeverri metiera un par de gambetas dentro del área y meter un tiro desde 30 metros que se fue apenas desviado.
En el cierre, el "ole, ole" del público coronó la gran faena de los jugadores que inexorablemente se acercan a la concreción de un título que cada vez está más cerca.


































