Es ferretero, se endeudó y se comió 10 con Bayern Munich: "Vale la pena"
La curiosa historia de Conor Tracey, el arquero de Auckland City, rival de Boca en el Mundial de Clubes.

AUCKLAND CITY padeció un verdadero calvario en su debut en el Mundial de Clubes. Su rival fue el enorme Bayern Munich, que lo venció 10-0 en una de las máximas goleadas de su historia. Pero sin dudas, quien más dolido quedó fue el arquero neozelandés Conor Tracey.
Aunque parezca mentira, el 1 lo vivió con alegría ya que jamás pensó en estar en un acontecimiento de esta magnitud mientras vende martillos, destornilladores o tarugos. Es que Tracey es ferretero de profesión y eso le permite conseguir su diario sustento.
En su rol de futbolista apenas gana 90 dólares por partido y vive con lo justo. De hecho, debió pedir licencia en su trabajo para viajar a Estados Unidos a cumplir su sueño. "Voy a sufrir con el alquiler, pero jugar contra el Bayern vale la pena al 100%", dijo convencido.

Ya hubo otro arquero con un medio de vida absolutamente opuesto al de futbolista que logró cristalizar otro anhelo: Hannes Halldórsson, custodio de los tres palos de Islandia en el Mundial de Rusia 2018 se dio el gusto enorme de atajarle un penal nada menos que a Lionel Messi.
Fue en el 1-1 se su equipo contra la Selección Argentina, que ni siquiera estaba en el guión más osado de las películas que le tocó dirigir en su oficio de director de cine.





































