El impactante relato de Gustavo Álvarez sobre la fatídica noche de violencia en Avellaneda
El argentino era el entrenador de Universidad de Chile en aquel duelo ante Independiente por la Copa Sudamericana.

INDEPENDIENTE Y UNIVERSIDAD DE CHILE vivieron en agosto de 2025 una noche fatídica, con hechos de violencia que involucraron a las dos parcialidades y que serán difíciles de borrar durante el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana que finalmente fue cancelado por CONMEBOL y derivó en la descalificación del equipo local.
En ese entonces el entrenador del cuadro chileno era el argentino Gustavo Álvarez, quien varios meses después recordó aquella jornada de barbarie y dejó sus reflexiones en una entrevista brindada a TyC Sports.
"Fue muy triste. No deja de ser un deporte, un juego, y el fútbol no se merece esto. Es difícil encontrar las palabras precisas", manifestó el entrenador argentino.

Al hacer un raconto de los hechos, contó que "lo primero que escucho es la preocupación de los jugadores, que tenían familiares en la tribuna alta, y también de jugadores de Independiente, que estaban preocupados por su familia", por lo que ambos capitanes plantearon la posibilidad de no continuar el partido.
"Más allá de lo deportivo, la incertidumbre era total. Qué estaba pasando con la gente, con los de la tribuna alta, con los de la tribuna baja de Independiente. Con esa duda sobre la integridad de los seres queridos, lo último en lo que uno pensaba era en el partido", afirmó.
También reveló que "en el vestuario no teníamos wifi, no nos podíamos comunicar. Estuvimos dos o tres horas sin saber nada". La familia de Álvarez se encontraba en uno de los palcos del Libertadores de América - Ricardo Enrique Bochini.
Además rescató el gesto de sus adversarios, ya que "los jugadores de Independiente fueron muy solidarios. Recuerdo a Mancuello, a Rey, muy preocupados por todos".
El DT que dejó su cargo en la U a fines de diciembre pasado, reflexionó sobre los fuertes mensajes posteriores en las redes sociales. "Las relativizo por completo. En el rol que tengo, es lo más saludable mantenerse aislado. Respeto todas las opiniones, pero una amenaza también es un acto de violencia", subrayó.
Lo ocurrido "fue angustiante y doloroso para las dos parcialidades y para los dos países. Fue muy triste, pero es algo que no le hace bien al fútbol y que no debería volver a suceder".
"Fue el partido más triste de mi vida, sin duda, porque pasó en mi país", concluyó.



































