La jornada está aquí

Di María sin pelota: las borracheras, el berretín de chef, el primer gustito y "Santa Jorgelina"

Revelaciones del Fideo que está más allá del fútbol, en tono distendido y de confesión.

Por Redacción EG ·

20 de enero de 2026

ÁNGEL DI MARÍA volvió a la Argentina para cumplir el sueño de jugar en Rosario Central, el club de los amores, y para seguir siendo protagonista dentro de la cancha, con sus gambetas endiabladas y su pegada excelsa. Desde que se puso de nuevo la camiseta Canalla, la rompió y se convirtió en la figura del fútbol local.

Pero si bien es maravilloso verlo con la pelota en los pies, también lo es escucharlo cuando la tiene lejos y está distendido, sentado en un sillón, contando anécdotas y revelando pequeños secretos de su vida diaria.

Entonces, uno puede enterarse, por ejemplo, que "me encanta ir al parque con mis hijas. Es difícil, porque la gente se vuelve loca, por eso lo disfruto mucho. Pero hay lugares donde se puede".

En una charla con el periodista Guillermo López, contó también sobre su especial relación con la terapia. "Habíamos arrancado bien con el psicólogo. En un momento me dio dos o tres puntos y me di cuenta de que era eso. Dije: 'ya está, no lo necesito más'. Y no lo llamé más, lo dejé ahí. ¿Si está pago todo? Yo creo que sí, hay que preguntarle a la gente que manejaba las cosas, jaja".

¿Toma alcohol el Fideo? La respuesta llegó con una graciosa confesión: "Varias veces me emborraché, pero siempre cuando estoy de vacaciones. En algún casamiento o en algún cumpleaños... No sé si quedé KO... full full, sí, pero no sé si liquidado. Al otro día digo: 'para qué'?".

"Yo cocino cualquier cosa, de todo. Me gusta, y tomo algo, aunque no me arranco la cabeza. Si no, con agua es aburrido. Si te invito, te hago un asado, que es mi fuerte. Soy un gran asador", reconoció sin modestia.

 

Imagen Di María reveló sus dotes como asador y chef.
Di María reveló sus dotes como asador y chef.
 

También dejó un datos elocuente sobre su mala relación con el idioma inglés que le quedó de su paso por Manchester United. "Arranqué con pocas clases al principio. Pero me peleé con Van Gaal y dije chau, no voy más. Igual me hicieron pagar todas las clases".

Otra perlita que dejó fue lo que hizo con la primera plata interesante que llegó a ganar en Rosario Central. "El primer gustito fue un Peugeot 206 negro, que ya venía bajito porque era medio sport. No sabía manejar, o manejaba pero a media tecla. De la concesionaria hasta casa lo trajo mi viejo. Cuando llegamos, la fue a buscar a mi vieja y en ese momento sale mi amigo Ale y me dice: 'vamos a dar una vuelta, yo te enseño'. Salieron mis viejos y yo no estaba. En cada esquina el auto se frenaba y mi amigo me decía: 'tranquilo, no pasa nada, es normal', hasta que le agarré la mano".

"SANTA JORGELINA"

Di María también mostró su teléfono, en el que tiene pegada la imagen de Diego Maradona y también la estampita de "Santa Jorgelina de Rosario Central", en alusión a su esposa, fanática del equipo auriazul y que lo acompaña desde que tenía 21 años y ella 27, además de darle dos hijas. "Yo creo que debe haber gente que le reza", dijo divertido Angelito.

Cuando intervino la propia Jorgelina, aclaró que "aunque parezca lo contrario, siempre mandó él en casa. Él prefiere pasar como que mando yo, pero la última palabra siempre es de él. Como yo soy más temperamental y hablo mucho, parece que es al revés, pero es al contrario".

  

Imagen La estampita de "Santa Jorgelina de Rosario Central" que lleva Fideo en su teléfono.
La estampita de "Santa Jorgelina de Rosario Central" que lleva Fideo en su teléfono.
  

"Yo me hago problema por todo y él, todo lo contrario. Un día le lavé un sweater de Dolce Gabanna, el primero que tuvo, y se lo achiqué en el lavarropas. Lloré hasta que volvió del entrenamiento. Me dijo: ¿de verdad estás llorando por esto? Él me baja mil cambios", reveló.

 

Imagen Jorgelina reconoció que el que manda en casa es Angelito.
Jorgelina reconoció que el que manda en casa es Angelito.