Elijo ascender: la surrealista situación de un ex club de Ramón Díaz cada vez que muere un Papa
Una institución cuya realidad deportiva parece atada a fundamentales sucesos de la historia eclesiástica.

LA NOTICIA DE LA MUERTE del Papa Francisco producida en la madrugada romana del lunes conmocionó al mundo entero y volvió a generar una curiosa situación en un equipo italiano signado por los fallecimientos de los pontífices desde hace casi setenta años.
Con un primer registro en 1958 con el deceso de Pío XII, Avellino, club ubicado en Campania y fundado en 1912, asciende de categoría cada vez que muere un jefe de la Iglesia católica. En esa oportunidad el equipo hizo su llegada a la cuarta división.

Con el paso a la eternidad de Juan XXIII en 1963, la entidad retornó a la Serie C, mientras que en 1978, cuando murieron Pablo VI y Juan Pablo I, su sucesor que apenas duró 33 días, los Lobos lograron el histórico ascenso a la Serie A.

A partir de allí se produjo el extenso papado de Juan Pablo II, cuya muerte fue en 2005. En esa temporada Avellino subió a la Serie B con su victoria por 2-1 frente a Napoli en los playoffs.

En 2013 hubo cambio de Papa ya que Benedicto XVI renunció a su puesto y lo sustituyó el argentino Jorge Mario Bergoglio. Ese año Avellino trepó de nuevo a la B después de su paso por tercera división.

El pasado sábado, en la antesala de la muerte de Francisco, el cuadro en el que supo jugar Ramón Díaz entre 1983 y 1986 obtuvo el pasaporte a la segunda división al imponerse a Sorrento por 2-1 y materializar matemáticamente el ascenso.






































