Al décimo día, resucitó: el vía crucis de Ricardo Centurión llegó a su fin
La noticia que esperaba el futbolista argentino "varado" en Bolivia finalmente se produjo.

RICARDO CENTURIÓN tomó una nueva oportunidad que le dio el fútbol de hacer borrón y cuenta nueva para dejar los momentos oscuros de lado y volver a ser feliz con una pelota en los pies. Tras casi dos años de inactividad profesional luego de su último paso por Barracas, llegó a Santa Cruz de la Sierra para sumarse a Oriente Petrolero, uno de los grandes del fútbol boliviano.
Sin embargo, no todo fue color de rosa y sumó otra estación a su vía crucis en el fútbol: surgió una complicación inesperada porque la entidad del Altiplano fue sancionada por la FIFA debido a una deuda salarial, y eso le impidió al ex Racing, Boca, Vélez y San Lorenzo poder tener su bautismo con su nueva casaca hasta tanto se regularizara el tema económico.
Por varias demandas de muchos ex jugadores del equipo, la entidad madre del fútbol mundial tomó cartas en el asunto y a partir del 1° de abril se le prohibió la inscripción de refuerzos.
Otra piedra en el camino fue el hecho de sobrepasar el límite de extranjeros en el plantel, pero Oriente Petrolero cerró el préstamo del dominicano César Danco García a la segunda categoría del fútbol en Estados Unidos y así resolvió el contratiempo.
Pero después de muchos cabildeos, este viernes llegó la noticia que el hábil delantero tanto aguardaba: "Oriente informa a sus socios e hinchas que nuestro refuerzo Ricardo Centurión está oficialmente habilitado para vestir los colores de nuestro Club", expresa el comunicado oficial de la institución boliviana.
La presidenta Mary Cruz Gísela Aguilar había pedido que se anotara a Centurión como algo excepcional, con el argumento de que no actúa profesionalmente desde 2023. Diez días después de haberse producido el entuerto, quedó resuelto y Ricky podrá volver a entablar su romance con la pelota.
Además, aprovechando la atracción que genera el argentino, la entidad verde lanzó una campaña de socios.
El contrato del argentino, que quedó libre de Vélez tras la última y desperdiciada oportunidad que le había dado el por entonces DT Gustavo Quinteros, es hasta diciembre de 2025 y su llegada hizo mucho ruido. De hecho, los hinchas lo esperaron en el aeropuerto para ofrecerle su cariño. Ahora se esperanzan con gritar uno de sus goles o aplaudir sus endiabladas gambetas.





































