La Federación Española de Fútbol, de nuevo en la mira: piden 15 años para un ex presidente
Ángel María Villar, titular de la entidad hasta 2017, acusado gravemente de corrupción.

LA REAL FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL no gana para sustos y su imagen suma manchas más allá del gran presente del Seleccionado Nacional, vigente campeón de Europa. Otro máximo dirigente, Ángel María Villar, podría ir a prisión durante 15 años, acusado por adjudicarse contratos en beneficio propio y el de su hijo en el marco de su larga presidencia, entre 1988 y 2017.

La noticia se conoce cuando aún están frescas las heridas por el escándalo que protagonizó su sucesor, Luis Rubiales, quien renunció en 2024 después de darle un beso no consentido a la jugadora Jenni Hermoso durante la ceremonia de premiación tras la final del Mundial femenino que ganó España.
El ex mandamás de la entidad madre del fútbol ibérico tenía arresto preventivo y según la Fiscalía Anticorrupción, Villar capitalizó a su favor contratos de partidos amistosos de la Selección de España, tomó ventajas comerciales y contrató servicios para beneficiar su hijo mediante la compañía Sport Advisers SL.

Según pudo comprobarse, la RFEF recibía un monto sensiblemente menor al acordado en los contratos por dichas presentaciones del equipo, todas posteriores a la consagración en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Lás pérdidas del organismo ascienden a 630 mil euros entre 2010 y 2012, pleno período presidencial de Villar, que poco antes de comenzar a ser investigado en 2017 fue destituido por el Tribunal de Arbitraje Deportivo español.
El dirigente imputado ya había sido suspendido del cargo después de que él, su hijo y otros funcionarios fueran detenidos bajo sospecha de gestión indebida, malversación de fondos, corrupción y falsificación de documentos.





































