Italia tiene un objetivo y se llama Pep Guardiola
La Azzurra necesita un golpe de efecto tras una nueva frustración con la tercera eliminación consecutiva para disputar una Copa del Mundo. Un sacudón que signifique una nueva esperanza de cara al futuro. Por eso, ir a buscar a Pep Guardiola como nuevo capitán del barco de una selección que marcha a la deriva puede ser el cambio de timón necesario.

La Federación italiana estudia la posibilidad de contratar al técnico del Manchester City para que se convierta en nuevo entrenador del combiando nacional, aunque las negociaciones no asoman sencillas. Del deseo al hecho hay todavía un largo camino por recorrer, pero no suena para nada descabellado. El gran obstáculo según indican en 'La Gazzetta dello Sport' es su salario, aunque los patrocinadores podrían ayudar a acercar posturas.
“Me gustaría tener la experiencia de vivir un Mundial, una Eurocopa, una Copa América, lo que sea. Me gustaría vivir una gran competición de selecciones. No sé cuándo, dentro de cinco, 10 o 15 años, pero me gustaría jugar un Mundial como entrenador. Para trabajar en una selección, te tienen que querer y contratar, como pasa con los clubes. No sé quién me quiere para trabajar en una selección”, declaró Guardiola allá por el 2021 y ese testimonio es lo que más ilusiona a Italia. El entrenador está llegando al fin de su ciclo en Inglaterra y creen que puede ser el momento justo. Además, el desafío de dirigir a un cuádruple campeón mundial y devolverlo a los primeros planos deportivos es un objetivo más que ambicioso para un hombre que siempre buscó desafiarse así mismo como el catálan.
Las principales diferencias son ecónomicas. Sin embargo, la prensa italiana especula que una posible vía sería Puma, marca vinculada a Guardiola y patrocinador con el que el técnico mantiene una relación estrecha, podría jugar un papel parecido al que tuvo entonces aquel socio comercial en la llegada de Conte. No se trataría sólo de fichar a un seleccionador, sino de construir un proyecto alrededor de una figura global, capaz de relanzar la imagen de una Italia deprimida tras años de golpes deportivos.
La otra forma de seducirlo apuntaría a la parte emocional ya que Pep siempre ha mostrado cariño por Italia. Jugó en Brescia y Roma, habla el idioma y ha reconocido en varias ocasiones su admiración por el fútbol italiano.
Lo cierto es que "La Azzurra" necesita volver a ser y para eso debe tener un cambio rotundo que vuelva a poner al Calcio en la cima del primer nivel mundial.



































