Las Crónicas de El Gráfico

1959. Uruguay golea a la Argentina por 5 a 0

Por Redacción EG · 03 de abril de 2020

Fue en el Sudamericano de Ecuador se dio este resultado histórico en favor de los charrúas. Goles de Silveira (2), Bergara (2) y Sasía para una Selección que se quedaría con el certamen. FOTOS INÉDITAS.

Tercer acto de un drama

La selección argentina cayó te Uruguay por cifras tan desusadas como fuera de uso está su actual manera de concebir el fútbol, al que una variante del adversario, sobre el terreno, alterando el ritmo de una planificación, conduce a errores tan garrafales como los que se le apreciaron a la defensa en ese partido. Chile fue el primero; Ecuador le sucedió. ¿Terminará aquí la angustia? SERVICIOS ESPECIALES PARA EL GRAFICO DESDE GUAYAQUIL.

 

Aquí en Ecuador vivimos apasionados por todo lo que sea moderna concepción del fútbol. Nos place asistir desde lejos a evoluciones en cuanto a tácticas y sistemas, pensando que alguna vez este país, por gravitación de acontecimientos o trasplante de elementos, llegará a disfrutar de las delicias de un fútbol bien jugado, tal cual se practica o se practicó en Sudamérica. Uno de esos acontecimientos para el espectador ecuatoriano lo significaba el choque de dos potencias como los gauchos argentinos y los celestes charrúas uruguayos.

 

FOTO IDÉDITA. Selección Uruguay en el Campeonato Sudamericano 1959

FOTO IDÉDITA. Selección Uruguay en el Campeonato Sudamericano 1959

 

De los "ches" quedaba por saber si realmente traían algo más de lo mostrado hasta ahora en su selección, que tenía la pretensión de ser lo mejor que pueden formar y que por el momento decepcionó hasta el desencanto a los espectadores del Modelo de Guayaquil. De Uruguay, hasta dónde era cierto ese empinamiento y ese resurgir de pasadas glorias y tradiciones que han logrado sacar a relucir en este "extra". Sabíamos de la colectiva inquietud que se ha hecho carne en los "coachs" de los diversos países con los ojos puestos en un mejoramiento de los sistemas. Hasta nosotros llegaron los ecos de la famosa trilogía 4 - 2 - 4, adaptada, corregida, aumentada y muy vapuleada. Sabíamos que desde que rindió sus frutos en el Mundial de Suecia por vía de la obtención del título, los brasileños expandieron esa línea de juego y ya fue una casi necesidad su adopción. Adopción por contagio de directores técnicos, tratando de modernizar sistemas ofensivos y defensivos.

 

Esta pelota parece ser de Negri, por lo resuelto a abandonar los tres palos. Pero quizá Murúa, Griguol o Arredondo traten de sacarla cuanto antes. Un delantero uruguayo en profundidad ha caído y perdido el control de la pelota.

Esta pelota parece ser de Negri, por lo resuelto a abandonar los tres palos. Pero quizá Murúa, Griguol o Arredondo traten de sacarla cuanto antes. Un delantero uruguayo en profundidad ha caído y perdido el control de la pelota.

  
La escena Corresponde al momento en que el jugador Gómez, del Ecuador, capitán del equipo, recibe el trofeo "Embajada Argentina", una vez disputado el encuentro con los argentinos, que terminó 1-1.

La escena Corresponde al momento en que el jugador Gómez, del Ecuador, capitán del equipo, recibe el trofeo "Embajada Argentina", una vez disputado el encuentro con los argentinos, que terminó 1-1.

 

Con pocas diferencias, los equipos juegan planificando ese sistema que mantiene al arquero en su función habitual; al número 2 plantado poca más allá del área chica, en su parte media; al 3 marcando a la punta, pero corriendo en socorro del 2 cuando las cosas apuran, o bien llevando la pelota (cuando se sabe) por la línea del N° 6; al 4 en un pequeño espacio de tierra con la función de seguir al 11 adversario. El 5 Juega en la imaginaria prolongación horizontal del N° 2, cuidando también un sector limitado, con más propensión al retraso. El N° 6 llevador de juego, volante adelantado, tiene más campo de acción porque su propio N° 10 juega por lo general en esa línea, mucho más adelante. El 7 aventura incursiones paralelo a la línea de cal y le cuesta recibirla del 4 porque está lejos y no se atreve a venirse (a veces porque no sabe hacerlo). El 8 es el llamado peón de brega o nexo, hombre preparador y colocador con los de atrás, mano derecha casi siempre del 5. El N° 9 juega de atrás, colaborando también con el 5 y jugándola con el 10 y el 11 en función de avance (aquí se ve la conveniencia de que el 9 sepa moverse y moverla. De otra forma anula a varios compañeros), y por fin el 11 busca trabar adversarios en una zona retrasada en la que se mueve incluso hasta con el 6 o adelanta su acción por el costado, jugándola con el insider de su lado. Con ligeras variantes de números en la espalda eso es lo que observamos en cuanto equipo se llega a esta tierra, o como ahora, en oportunidad de un sudamericano.

 

Se produce el primer gol de penal de los uruguayos a los nueve minutos de juego. Silveira, N° 6 uruguayo, especialista en esta clase de tiros, abre la cuenta, que luego sería demasiado larga. Negri se arrojó, pero el shot fue muy esquinado.

Se produce el primer gol de penal de los uruguayos a los nueve minutos de juego. Silveira, N° 6 uruguayo, especialista en esta clase de tiros, abre la cuenta, que luego sería demasiado larga. Negri se arrojó, pero el shot fue muy esquinado.

 

 

Pizzutti, el hombre que en el partido con Paraguay llevó sentido organizativo al ataque rioplatense, salta a buscar una pelota que aseguró entre sus manos el arquero Sosa, de Uruguay. Muy pocas veces los argentinos inquietaron de cerca al guardavalla uruguayo.

Pizzutti, el hombre que en el partido con Paraguay llevó sentido organizativo al ataque rioplatense, salta a buscar una pelota que aseguró entre sus manos el arquero Sosa, de Uruguay. Muy pocas veces los argentinos inquietaron de cerca al guardavalla uruguayo.

 

Estamos entonces en que se ha sistematizado el fútbol por vía de una estática formación en la que todos obran y piensan igual. Hay que seguir a un número y no a un hombre a riesgo de ir al fracaso en el hipotético caso que exista una mente de lujo, creadora, que saliendo de esos cánones habituales rompa la monotonía y se largue a innovar, a idear, a buscar nuevos horizontes. Se ha tonificado en la mente de los directores técnicos la conciencia de algo que parece ser único motivo para jugar al fútbol. Es decir que se ha establecido algo costumbrista que a nadie inquieta porque todos lo hacen igual. Conversando con visitantes de campeonato hemos estado tocando estos temas que llegan a la raíz misma de lo técnico en fútbol. Y alguno formuló la inquietante pregunta de qué pasaría si de pronto un equipo rompiera lanzas y dejara de lado estos acomodamientos a números y lugares y se lanzara a terminar con eso, cambiando la manera de ubicarse en la cancha. Alguien contestó que las defensas contrarias no sabrían jugarle a una delantera que de pronto mandara al número 8 como punta de lanza a buscar el gol e hiciera bajar al 10 en función de llevador de la pelota. O bien pasando al 10, en sir habitual función, por el lado contrario en que siempre lo hace, es decir, yendo a morder las posiciones 3 - 6.

 

FOTO INÉDITA. 16 de diciembre de 1959. Argentina vs Uruguay.

FOTO INÉDITA. 16 de diciembre de 1959. Argentina vs Uruguay.

 

 

Selección argentina que perdiera luego de un período de más de veinte años por score tan generoso ante Uruguay, en terreno neutral Hubo revancha del 6-1 de Santiago de Chile en 1955.

Selección argentina que perdiera luego de un período de más de veinte años por score tan generoso ante Uruguay, en terreno neutral Hubo revancha del 6-1 de Santiago de Chile en 1955.

 

PANAGRA Y EL SUDAMERICANO

El material gráfico y los textos que venimos publicando del Campeonato Sudamericano de Fútbol que se realiza en Guayaquil mantienen la actualidad, que nuestros lectores habrán apreciado, merced a la rapidez de los servicios aéreos que PANAGRA ha puesto a disposición de toda la prensa argentina para que aquellos elementos lleguen a las redacciones en bolsas especiales ajenas al movimiento postal ordinario. Es un deber y un placer de El Gráfico señalar este nuevo gesto del Departamento de Relaciones Públicas de Pan American.

 

Y bien. Habiéndosenos permitido estas disquisiciones literario-técnico-futbolísticas aclaremos que en el estadio Modelo sucedió eso. Precisamente eso que comentamos antes. La línea ofensiva uruguaya le jugó a los defensas argentinos cambiándole, si bien no la función al hombre, por lo menos la ubicación. El resultado está claro, a la vista, como consecuencia del infeliz aferramiento a una marcación inutilizada por una contramarcación desusual. A una zona que en el papel era ideal hasta que, en la cancha, cambiando un pequeño engranaje, Pula, todo lo contrario.

 

RESUCITO"LA CELESTE". En momentos en que hasta sus más apasionados panegiristas proclaman la decadencia de la sin duda gloriosa y heroica "celeste" de 1924-28-30 y 50; en momentos que el fútbol uruguayo vive una crisis de valores tan aguda, o acaso más aguda por su menor poder cuantitativo que la del fútbol argentino; cuando nadie confiaba en una selección constituida al margen. de los elementos que pudiera aportar Peñarol; pues nuevamente en medio de todas esas adversas condiciones, el fútbol uruguayo se consagra campeón sudamericano. Irrebatible conquista dentro de un certamen que ciertamente no tuvo, ni en número de concurrentes ni en calidad de los mismos, valores positivos del fútbol de esta parte del continente. Pero títulos son títulos, y éste de Uruguay es legítimo aunque no pruebe que el uruguayo ha vuelto a ser el mejor fútbol sudamericano.

RESUCITO"LA CELESTE". En momentos en que hasta sus más apasionados panegiristas proclaman la decadencia de la sin duda gloriosa y heroica "celeste" de 1924-28-30 y 50; en momentos que el fútbol uruguayo vive una crisis de valores tan aguda, o acaso más aguda por su menor poder cuantitativo que la del fútbol argentino; cuando nadie confiaba en una selección constituida al margen. de los elementos que pudiera aportar Peñarol; pues nuevamente en medio de todas esas adversas condiciones, el fútbol uruguayo se consagra campeón sudamericano. Irrebatible conquista dentro de un certamen que ciertamente no tuvo, ni en número de concurrentes ni en calidad de los mismos, valores positivos del fútbol de esta parte del continente. Pero títulos son títulos, y éste de Uruguay es legítimo aunque no pruebe que el uruguayo ha vuelto a ser el mejor fútbol sudamericano.

 

Douksas, N° 10, hombre grande, de apariencia pesado, trabajó desde atrás alternando con corridas a la derecha al ver el fracaso Betinotti-Murúa por ese lado, y deshizo la línea de extrema defensa argentina, casi siempre combinando con Pérez, y permitiendo que todo ese bloque entrara a familiarizarse con una tremenda serie de desaciertos y desconciertos. Mucho nos sorprendió entonces no ver nada expeditivo en una formación (la argentina) que ha esgrimido siempre criterio imaginativo, a la que le conocíamos capacidad creadora para poder salir de esa maraña en que la habían metido al sobrecargarle zonas proyectando el centro de gravedad hacia terreno más custodiado o, mejor dicho, peor defendido. Los charrúas, utilizando al N° 9 como acompañante en cada avance, llevándolo de ladero para posibilitar el pase y la in mediata recepción (después de lo que mencionan como pared), y a ambos punteros que entraban como querían por diagonales abiertas por la mala colocación en zona de los argentinos, hicieron todos los estragos posibles que supone una cuenta que finalmente llegó a cinco goles. El cambio en la defensa argentina Rattín al medio a llevar la pelota y Guidi de 6 a defender fue un alivio nada más que momentáneo que no llegó a frenar a los orientales. Simplemente que con tanta ventaja como llevaban entraron a jugarla y en eso su centro medio González sobresalió, reteniendo.

 

Aquí está Negri en manos del utilero de la delegación. Se tuvieron dudas sobre la participación del arquero por una indisposición que lo aquejara en la semana, pero finalmente poda jugar.

Aquí está Negri en manos del utilero de la delegación. Se tuvieron dudas sobre la participación del arquero por una indisposición que lo aquejara en la semana, pero finalmente poda jugar.

 

Murúa, Griguol y Guidi se encontraron no ya con sus hombres habituales sino invadidos por varios números nuevos para esos sectores. Lo malo para los argentinos fue no haberse podido sustraer al des orden (desorden que nos hicieron saber fue el factor preponderante en el reciente partido en que Chile les ganara 4 - 2) que la falta de adaptación y captación de un problema les traía. No supieron cambiar.

Los delanteros bajaron tratando de organizar cuando menos algún intento. Tuvieron que buscar la pelota que nadie podía entregarles porque allí había mucho que hacer antes de pensar en apoyar. Y se resintió la labor ofensiva, lógicamente. Casi nunca llegaron de cerca al arco de Sosa, un arquero atleta, y tiraron siempre de lejos, con escasa proyección de peligro. Pero en eso influyó notoriamente la de por sí tranquila tarea de los defensas uruguayos, obligando mediante una muy controlada marcación a que los avances mu-rieran muy lejos del área, de donde no tuvieron más remedio que probar de lejos.

* * *

De los cinco goles que los celestes les hicieron a los gauchos, dos fueron penaltys. El primero como consecuencia de una entrada, en el área, muy a fondo de Bergara. a quien le había dado la pelota Sasía, entre Betinotti y Griguol. Los dos se interpusieron y el oriental cayó al piso. El otro penalty fue una observación apresurada del señor Sobrinho. Rattín salió a tapar a Pérez que se cruzó hacia adentro y cayó con él. La infracción fue muy dudosa y creemos que ese castigo fue injusto.

 

Pizzutti (capitán argentino), el juez brasileño Sobrinho y Troche, back uruguayo; capitán del equipo; en una amable pose antes de comenzar el partido. La única sonrisa que se justificó después fue la del defensa oriental, y quizá también la del árbitro.

Pizzutti (capitán argentino), el juez brasileño Sobrinho y Troche, back uruguayo; capitán del equipo; en una amable pose antes de comenzar el partido. La única sonrisa que se justificó después fue la del defensa oriental, y quizá también la del árbitro.

 

El mejor gol uruguayo debió ser para los fanáticos ecuatorianos el tercero de Uruguay. ~la combinó con Escalada y le dio al "tanque" Douksas. El juego rápido y, cambiante había dado sus frutos y Douksas optó por darle a Sasía. que siguió entrando. A la carrera tiró fuerte y derrotó al meta gaucho.

* * *

Algo así como 25.000 personas estuvieron en el Modelo y aplaudieron a los uruguayos que luego de más de veinte años se dieron el gran gusto de golear a sus vecinos platenses en campo neutral. Aquí eran favoritos los celestes, por lo que mucho no extrañó que los espectadores se volcaran en preferencias hacia ellos. Aparte de eso, el suceso con el fotógrafo de "Goles" exasperó a los fanáticos contra los gauchos y los hizo receptáculo de su malestar.

Los uruguayos dejaron Montevideo como dejan sus capitales la mayoría de los equipos que van al exterior: sin el respaldo del público de su patria, que no cree en ellos.

 

Otro detalle del primer gol logrado por los uruguayos. De los dos penales acordados, el primero estuvo bien concedido, mientras que en el segundo hubo quizá un apresuramiento de parte del juez brasileño, influido por la caída del delantero oriental.

Otro detalle del primer gol logrado por los uruguayos. De los dos penales acordados, el primero estuvo bien concedido, mientras que en el segundo hubo quizá un apresuramiento de parte del juez brasileño, influido por la caída del delantero oriental.

 

EL MOLDE FRUSTRADO. POR DANTE PANZERI

Las referencias que llegan de Guayaquil acerca de esta “segunda Suecia", representadas por el 0-5 ante Uruguay, evidencian algo mucho más importante que una derrota, que un resultado adverso y que cinco goles, puesto que no podemos, aun en medio del agudo confusionismo de un 0-5, sustraernos a la realidad de que el fútbol argentino es cuantitativamente muy superior al uruguayo y en consecuencia no puede, no debe, ser tan inferior como lo supone un 0-5. Por eso entendemos que ni la derrota ni el score tienen mayor importancia. La importancia de este desastre pudo mantener sus dimensiones negativas para el fútbol argentino (aun ganando, que todo puede ser en fútbol) aún ganando este partido a Uruguay. Todo eso es secundario. Todo eso importa poco, muy poco. Importa mucho, muchísimo, la conclusión técnica que brindan las referencias técnicas (no los detalles del juego) que llegan de Guayaquil. Ellas dicen que el fútbol argentino ha vuelto a padecer lo peor que puede ocurrirle a una estructura de construcción colectiva: el no tener más que una sola manera, una sola forma, un solo plan, un solo sistema, una sola marcación, una sola pizarra, un solo molde, un clisé inamovible para lugar al fútbol..., cuya dudosa eficacia claudica sin remedio ante la menor contra táctica cambiante del adversario; adversario que con ella se basta sin necesidad de ser brillante y aun pudiendo ser también decadente, como propio fútbol uruguayo reconoce serlo en este momento. Eso es lo dramático de esta derrota, de este campeonato de Guayaquil, para el fútbol argentino: dejar al descubierto que contra toda la generosidad de ideas que aquí existieron y existen para jugar al fútbol con cualquier patrón de juego hoy nos encontramos con que hemos tomado uno (el 10 es punta de lanza, el 8 es peón, el 4 en una punta... ) y de ése no sabemos salir si el adversario nos presenta uno distinto que lo haga estéril. Ese es el drama de nuestro fútbol en este momento. Su estatización en un molde que cuando no encuentra horma tampoco tiene otro molde. ¿Valdrá para algo esta experiencia?

 

 

Nos decían algunos delegados que no habían realizado ninguna práctica porque varios problemas de índole institucional se les habían planteado. Tanto que los jugadores de Peñarol no estuvieron en el equipo al disgustarse sus dirigentes por las palabras del Capitán Mendivil (seleccionador del último sudamericano en Buenos Aires), bastante ofensivas para su club y sus integrantes, según lo entendieran aquéllos. Ahora los charrúas aseguran que eso no es más que el fortalecimiento de una cábala que viene dando resultados desde hace años, tomando el asunto en un sentido risueño. En 1922 uruguayos y brasileños empataron en Río de Janeiro el primer puesto y luego se retiraron. No estaban los jugadores de Peñarol. En 1924 (Colombres-Olimpíada) y 1926 (Sudamericano en Santiago de Chile) tampoco fueron los aurinegros de Peñarol. Y esta vez todo indica que se les da de nuevo. Cuando se enfrentan las representaciones de dos países de tan añejo historial y el partido termina con un resultado tan apabullante como supone un 5 - 0 no debe verse en eso más que la momentánea diferencia de cinco goles —que pudieron ser más o ser menos, o no haber sido—producto del derrumbe moral en que cae un equipo al que están goleando y al que le es muy duro poder levantar cabeza, sobre todo cuando ni siquiera ha empezado a hacerlo, refiriéndonos a sus dos anteriores presentaciones. Con todo hay que convenir que a favor de lo hecho por el rival, Uruguay jugó un fútbol bonito, de corte sudamericano por momentos y con muchos arrestos de calidad.

 

FOTO INÉDITA.16 de diciembre de 1959. Spencer salta sobre Negri.

FOTO INÉDITA.16 de diciembre de 1959. Spencer salta sobre Negri.

 

Revisando resultados anteriores, notamos con cierta sorpresa que en los últimos tres campeonatos sudamericanos fue Argentina quien, por el contrario, goleó a los celestes. Es decir que en aquella época los uruguayos no estaban tan lejos en cifras de los argentinos, como éstos no pueden estar ahora a cinco goles de los uruguayos. Veamos más bien en cada resultado el proceso en que se desarrollan los acontecimientos, dónde y cómo, y tendremos la causa de la momentánea superación de uno sobre el otro.

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