Las Crónicas de El Gráfico

1996. Boca 0 – 6 Gimnasia

Por Redacción EG · 13 de noviembre de 2019

La renovada Bombonera vivió una jornada para el asombro. Gimnasia lo liquidó con un 6-0 inapelable. El equipo de Griguol fue una máquina perfecta y demoledora.

"Vamos a cambiar. Tenemos que ser mucho más dinámicos, agresivos. Hay que convencerse de que no visitaremos la Bombonera para sacar un empate. Nos interesa un punto en la medida en que el partido venga torcido, porque está claro que nosotros no despreciamos nada. La victoria no es algo lejano y menos imposible. Esto métanselo en la cabeza. Además, es cierto que juega Caniggia, pero no va a estar Maradona. Si desarrollamos bien lo que pensamos, podemos dar el golpe. Eso sí: hay que enchufarse con todo, porque de lo contrario, somos boleta..."

Las palabras que pronunció el Maestro Carlos Timoteo Griguol, el último jueves en Estancia Chica, después de la rutina de entrenamiento, marcó un decisivo punto de inflexión. Gimnasia y Esgrima La Plata miraba su visita a la remozada Bombonera sin ojos de temor. Hasta ese jueves, parecía adivinarse que el planteo del partido no iba a transitar por una respuesta táctica audaz. Incluso, Griguol no se había mostrado satisfecho con el desempeño individual y colectivo del equipo. Le reclamaba al plantel más entrega, mayor atención y una dosis superior de esfuerzo para coordinar la presión sostenida en base a una gran solidaridad.

Marcico había jugado en Boca un año atrás. Aquella tarde vivió un partido muy especial.

Marcico había jugado en Boca un año atrás. Aquella tarde vivió un partido muy especial.

"Hasta el jueves, no habíamos hecho buenas prácticas. Pero no por displicencia o porque no tuviéramos ganas de rompemos el alma para progresar. Son días. El viernes, por suerte, se resolvió todo. La concentración fue la clave. A partir de un enchufe general, cambiaron la actitud y el rendimiento. Y terminó de aparecer lo que buscábamos: el pressing bien arriba, la movilidad permanente de los volantes, la salida por los laterales, en definitiva, el fútbol que podemos jugar, siempre y cuando mantengamos el ritmo y la convicción". Guillermo Barros Schelotto, figura determinante de este Gimnasia que observa el campeonato con un sentimiento de revancha por la frustración que sufrió en el Torneo Clausura del año pasado, habla sin subirse a ningún carro triunfalista.

Guapo, encarador, atrevido, a veces acusado por las malas lenguas de sobrador, también de agrandarse en las fáciles, Guillermo prefiere apartarse de cualquier perfil polémico. "En ésa no entro, y menos después de un 6-0 a Boca en su cancha. Recién me preguntaron por una patada que me habían tirado. Pero yo de esas cosas no me ocupo. Es más: a los muchachos de Boca los entiendo. Sufrí goleadas y sé lo que pasa por dentro. La impotencia, los nervios, la angustia y la presión de tu propio público que termina sin entender nada. Porque hay que decir la verdad: estos partidos no son normales. Hoy ningún equipo en el fútbol argentino está seis goles arriba de otro. Son circunstancias, accidentes, cosas que pasan..."

José Albornoz enfrenta a Navarro Montoya, ante la marca de Mac Allister.

José Albornoz enfrenta a Navarro Montoya, ante la marca de Mac Allister.

Y vaya si pasaron cosas en la Bombonera. Un cuarto de hora para adelantar la masacre futbolera. Dos goles de Guillermo que denunciaron las inusuales franquicias que dispuso, y su simpleza y categoría para quebrar la resistencia de Navarro Montoya, quien sigue sin alcanzar el nivel que lo distinguió. "No es que ellos entraron dormidos o algo por el estilo. El tema es que nosotros los sorprendimos. Los apuramos en defensa, les ganamos la pelota y Boca, cuando no la tiene, no encuentra las posiciones ni las marcas".

Atrás se había recortado una semana distinta. La situación que podría atravesar Alberto José Márcico, en su anunciado regreso a la Bombonera, activó la incertidumbre del propio Beto y del cuerpo técnico. También su grupo de pertenencia -en el que se encuentran los mellizos- sintió los efectos del microclima que suelen acompañar a estas anécdotas con un fuerte contenido emocional.

"Yo me concentro con el Beto y me di cuenta de cómo vivió las horas previas. Estaba ansioso, inquieto. En la noche previa al partido me habló de lo que para él significaba Boca, de los momentos que pasó, de las alegrías, de las pálidas. Por todo eso creo que no jugó como lo venía haciendo. Porque Márcico es el que marca la gran diferencia en Gimnasia: toca, descarga, mete pases de gol, y además los hace. Pero enfrentar a Boca fue muy j... para él. Emocionalmente fue una sensación muy fuerte. Y lo importante es que salió adelante como un profesional de diez puntos. El penal es un buen ejemplo. Le dije si quería que lo pateara yo, y me respondió que no me hiciera drama porque iba a asumir la responsabilidad".

Luego de dos goles de Guillermo Barros Schelotto, Albornoz anota el tercero del Lobo.

Luego de dos goles de Guillermo Barros Schelotto, Albornoz anota el tercero del Lobo.

El tercero de Guillermo, el cuarto de Gimnasia, resultó de esa pequeña sociedad que tejió con el Beto. Por otra parte, ambos multiplicaron la incomparable sensación de la felicidad cuando fueron notificados para integrar la Selección Nacional. "El último que convertí fue el que más me gustó. Salió un contragolpe rápido, pasé a Medero en velocidad y se la piqué al Mono".

-Después de estos tres goles, ¿cuánto sospechas que vale tu transferencia?

-Creo que el pase de un jugador no se cotiza por la actuación durante un partido, sino por una trayectoria de varios años. Por ahí pasa la verdad, y no por un par de goles.

 

Márcico de penal pone el 5 a 0 parcial.

Márcico de penal pone el 5 a 0 parcial.

 

-Desde el facilismo se puede sostener que vapulearon a un Boca sumamente debilitado por la ausencia de Maradona.

-Y es cierto. ¿Cuál es la novedad? Boca depende mucho de su aporte. No caben dudas de que Boca sin Maradona es otra cosa. Tienen la velocidad y el desequilibrio de Caniggia, pero, ¿quién lo habilita si no está Diego?

Márcico se va de la Bombonera, donde tantas veces vistió la azul y oro.

Márcico se va de la Bombonera, donde tantas veces vistió la azul y oro.

El baile que armó Gimnasia en la Boca contó con intérpretes que alumbraron la fiesta. La solvencia de Enzo Noce, el equilibrio de Andrés Roberto Yllana, el manejo de José Fabián Albornoz, el toque filoso de Márcico, los goles de Guillermo Barros Schelotto. Pero delante del reflejo de un equipo vestido para seducir y matar que incorporó personalidad, contundencia y funcionamiento, se levanta la imagen de un hombre noble y austero: Carlos Timoteo Griguol. De él también es la goleada. Porque más allá de las sutilezas tácticas, hay un profesional que sigue pidiendo cancha. Y recitando el libro gordo del fútbol noble, como él mismo.

 

 

Por EDUARDO VERONA (1996).

Fotos: EDUARDO FORTE, FABIAN MAURI, ANTONIO LEGARRETA, ALEJANDRO PAGNI, JUAN JOSE BRUZZA, OSVALDO BARATUCCI.

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