Las Crónicas de El Gráfico

1968. Una fiesta del fútbol, Vélez le ganó a Huracán

Por Redacción EG · 07 de noviembre de 2019

Por El Veco. Un primer tiempo a toda orquesta de Vélez, con una batuta magistral en Willington. Una etapa final con huracán dominante y peleando el partido. Finalmente fue para Vélez el encuentro.

Si usted fue a la cancha de Vélez nada tengo que aclararle porque usted lo vio con sus ojos, porque usted salió satisfecho como salimos todos, con esa sensación de tarde llena, de noventa minutos demasiado cortos, con dos equipos jugando a ganar, con remates en los dos arcos, con una alternativa nerviosa, casi de ping-pong en cada minuto, con aquella atracción casi "de antes" de un resultado incierto... Con dos hinchadas afónicas hasta el último instante, como si Vélez y Huracán le hubieran abierto una ancha fosa al "no perder", a la especulación bostezante, a las tardes de áreas prohibidas y de tiempo perdido.

Si usted no fue a la cancha de Vélez y es hincha ferviente del fútbol trataré de explicárselo, de hacerle una pintura más o menos justa de esto que fue por encima de todo, mucho más allá del resultado, una fiesta del fútbol.

 

Empiezan las "obras maestras de Willington". Tres minutos: pelota de 30 metros que coloca para la entrada de Pérez, entre Diez y Fernández, libre de marca. Remate y primer gol.

Empiezan las "obras maestras de Willington". Tres minutos: pelota de 30 metros que coloca para la entrada de Pérez, entre Diez y Fernández, libre de marca. Remate y primer gol.

 

¿Qué exagero?... No sé. Tal vez estas teclas se mueven todavía bajo ese impulso caliente, espontáneo, que se va por mis dedos. Pero, ¿sabe una cosa?... Es la primera vez en mucho tiempo que siento este halago, esta sensación que no es del periodista, que está lejos de la pretensión crítica, y si ligada a ese hincha del fútbol bueno, "de frente", que se prendió cuando los pantalones cortos y que hoy llevo en el fondo del bolsillo como un abrojo que se enredó en la pelusa... que siempre le escapa a la tenacidad del tintorero. No, punto. Sólo quería decirle de ese estado de ánimo que se vivió en Vélez, de esa incertidumbre en el resultado que se reflejaba en la ansiedad del "Tucho" Méndez, a veinte metros de mí platea, o en los cigarrillos que consumía sin cesar "Chupete" Allegri, viviendo el panorama desde la otra tienda.

 

Huracán se pone a tiro y el partido se va a las nubes. Esquive de Araquem, pelota para Tedesco, centro, rebote, y Olmedo que la clava desde el borde del área junto a un palo. 2 a 1... y faltaban 25 minutos.

Huracán se pone a tiro y el partido se va a las nubes. Esquive de Araquem, pelota para Tedesco, centro, rebote, y Olmedo que la clava desde el borde del área junto a un palo. 2 a 1... y faltaban 25 minutos.

 

El primer tiempo fue de Willington desde el comienzo, de Vélez en casi su totalidad, pero sin que Huracán bajara la cabeza. Las duplas de la media cancha se martirizaron mutuamente: Tito Gómez con Ríos, Viberti con Solórzano, pero con un auxilio desnivelante que dio vuelta el partido: la calidad del cordobés Willington, ubicado como media puntada, flotando en la media zona con plena libertad, y creando un problema que en esa primera fase no tenía solución. ¿Quién lo agarraba? Cuando se iba a la izquierda quería encimarlo Diez y entonces iba el pelotazo a la espalda para la entrada de Nogara, y si entraba por el medio la salida de Mansuetto permitía el pique de Pérez hacia adentro y el callejón inmenso lo aprovechó temprano, porque así llegó el uno a cero. Y si se corría a la de-recha la situación era idéntica, y sólo cambiaban los nombres: en lugar de Diez pagaba Fernández, y en cambio de Nogara la pelota iba para Luna.

 

Así festejó Vélez su triunfo, con euforia de final, con saludo a la tribuna adicta. Canosa, Ríos y Marín en la avanzada de brazos en alto.

Así festejó Vélez su triunfo, con euforia de final, con saludo a la tribuna adicta. Canosa, Ríos y Marín en la avanzada de brazos en alto.

 

Viberti y Tito Gómez no acertaban en la destrucción porque justamente el hombre que armaba estaba suelto, increíblemente suelto, y para colmo en una tarde de esas en que todas las pelotas salen bien, en que la puntería para el arco tiene errores de milímetros, en que la pelota que se pretende colocar a treinta metros llega siempre.

Vélez encimó bien. Sinatra maniataba a Tedesco, muy veloz, pero también muy inhábil. Gallo no tenía marca definida porque Olmedo juega entre los volantes y los tres hombres de avanzada, corrido adentro. A los veinte minutos Vélez tenía dos goles a favor y todo parecía terminado ya que Willington sin prisa, sin nadie que lo obstaculizara, seguía dictando una cátedra para el recuerdo, para la filmación solazante.

Y entonces pasamos a lo que yo le señalaba, a una variante que parecía estar borrada de este fútbol donde un equipo que gana 2 a O trata de meter a todos sus hombres bajo los tres palos, a jugar contra el reloj, y a olvidarse del público para pensar sólo en la cara del tesorero. Ni Vélez hizo eso ni Huracán se resignó. Se tiró atrás Araquem y trató de juntarse con Olmedo y Loayza. La fama goleadora del brasileño preocupó a los dos zagueros centrales, y Tito Gómez y Loayza, en dos oportunidades, tuvieron ocasión de anotar frente a Marín, impecable, seguro, dando doble prueba de eficiencia.

Huracán mostró allí, en esos momentos, que todavía "estaba" en el partido, que no se entregaba a su suerte, que otras reservas morales han asomado en este remozado "Globito" que le enseñó a gritar a una hinchada que ya había olvidado la letra de los cantos y las tardes felices.

 

Las manos de Marín llegarán un segundo antes que el zapato de Araquem.

Las manos de Marín llegarán un segundo antes que el zapato de Araquem.

 

Willington seguía apareciendo cada vez que lo requerían y todo Vélez respiraba por la boca de su ancha calidad. Y en la réplica el remate, con puntería desviada esta vez, de Araquem, o el quiebro del peruano dribbleador, o la mandada a fondo de Gómez.

Partido de tres palos a tres palos, no de área a área, no de mediocampistas que toman la denominación al pie de la letra y tocan en la facilidad de la zona central para desaparecer en "las 18". Fútbol grande. Fútbol en serio. La lesión de Gallo pudo ser un motivo para el bajón de Vélez en el final, para amenguar esa reacción de Huracán que fue dominante en los últimos 45 minutos. Los hombres del medio ganaron la lucha, por más que Ríos ---¿por qué tan silbado?—, seguía corriendo a todos, seguía aguantando la lucha desigual a que lo obligaba la merma física de Solórzano. El gol de Olmedo le puso más fuego a la caldera del partido y la hinchada de Huracán pareció llenar Liniers. Vélez no se desarmó, siguió jugando con orden, y aunque llegó mucho menos, también buscó nueva ventaja en una doble apilada de Willington que culminó en pase que desaprovechó Luna, o en una entrada a fondo de Pérez, desplazado lícitamente cuando se aprestaba a rematar frente a Navarro. En los pies de Tedesco, fatalmente torcidos el domingo, murieron las últimas posibilidades de empate. En un yerro absoluto de Brusca se fue la opción de un penal muy claro en los segundos finales. ¿Qué quedaba? Un Vélez ganador, ajustado, pero ganador. Un Huracán que salía bajo los aplausos de sus hinchas, sin los dos puntos, pero entero. ¿Qué quedaba? Esa gran lección de fútbol "a lo grande" que hizo que los noventa minutos se fueran demasiado rápidos. ¿Qué quedaba? Esa satisfacción, este reconocimiento final por una tarde entera, sin caras largas, sin esquemas geométricos para explicar la verdad de un fútbol de sol, sin misterios, cuando el juego se hace fiesta auténtica.

 

LA GRAN GALERÍA

WILLINGTON: Un primer tiempo perfecto, sí, perfecto. Una demostración de maestría futbolística que apabulló a Huracán y al público. A los tres minutos colocó una pelota de 30 metros para que Pérez fusilara a Navarro. El adversario siguió cometiendo el grave error de dejarlo suelto, sin marca, y sus piernas impusieron el ritmo del partido. Caminó a pasos cortos pero su juego siempre tuvo la largueza necesaria. Brillante en pelotas ubicadas desde media cancha para Pérez o Nogara. Potente en remates que ejecutó desde cualquier distancia. Espectacular cuando con esguinces de cintura fue pasando a uno, dos y hasta tres adversarios para ensayar en seguida el giro exacto o el remate sorpresivo. En el segundo tiempo rindió menos y pareció sentir el trajín del partido. Cuando lo felicitamos en el vestuario nos dejó una explicación: "Pude andar mejor pero estaba algo engripado". Los 45 minutos iniciales pasan al archivo nuestro como una de las mejores actuaciones individuales que hayamos visto en los últimos tiempos. (¡Menos mal que estaba engripado!).

 

Willington. Lo mejor de la cancha. La cuota más clara de fútbol. ¡Qué primer tiempo!

Willington. Lo mejor de la cancha. La cuota más clara de fútbol. ¡Qué primer tiempo!

 

MARIN: Gran trabajo. Fue más requerido que Navarro y respondió bien en todas. Atento para cortar, jugándose "la vida" en una pelota servida para Araquem en el primer tiempo. Seguro en una contención de Tito Gómez, de cachetada, y a dos metros de su posición. Notable en una media vuelta de Loayza, ya dentro del área, que intuyó desde que partió el remate. Confiado, ganador, y dando fe a todo el equipo. Muy bien.

 

Loayza y una faceta que a veces olvida: habilidad positiva. Aquí se le fue a Canosa

Loayza y una faceta que a veces olvida: habilidad positiva. Aquí se le fue a Canosa

 

SINATRA: Un marcador para tenerlo en cuenta con vistas a México. Junto a los dos anteriores fue el valor más destacado de Vélez, pero la gravitación de Willington y de Marín quizá pesó más en el resultado. Firme en la marca, ganándole en el mano a mano a Tedesco, y jugándola bien, de cabeza levantada en casi todas.

TITO GOMEZ: Los pulmones más amplios de Huracán. La generosidad más notoria de una cancha regada con mucho sudor. Perdiendo y ganando en el primer tiempo, pero con gran importancia en la etapa final, donde no sólo fue baluarte de la zona central sino que también supo sumarse al ataque para intentar el remate. Si un futbolista juega con la dignidad profesional con que lo hace Tito Gómez difícilmente pueda merecer un reparo, aún cuando las cosas no salgan como él quiere. Y esta vez le salieron muchas.

LOAYZA: Enterró la gambeta personal, el solo del fulbito, para jugar como pieza de equipo. Esta vez supo canalizar su habilidad, una habilidad casi única en nuestro fútbol, por un camino productivo. Cuando pisó el área no procuró el "apile" que facilita la reacción del defensor sino la gambeta justa y el disparo sin demoras. En el segundo tiempo se complementó muy bien con Araquem, dando el primer paso para un diálogo que puede ser muy productivo para Huracán a medida que transcurran las fechas. Otra faceta para destacar: vivió el partido, pareció contagiado por el fervor de su tribuna, por la lucha de todos sus compañeros. Así, Loayza. Que usted SABE, lo sabemos desde hace mucho tiempo. Que usted PUEDE, sólo lo comprobamos de tanto en tanto. Dele solidez a su habilidad, dele continuidad a su esfuerzo, que el resto vendrá solo.

 

Final. El brasileño Araquem de Melo felicita al arquero de Vélez. Dos figuras de un gran partido.

Final. El brasileño Araquem de Melo felicita al arquero de Vélez. Dos figuras de un gran partido.

 

ARAQUEM DE MELO: Frente a Vélez totalizó su mejor producción en la Argentina. Se tiró atrás, procuró juntarse para llegar tocando —ése es su propósito— y en el segundo tiempo concertó buenas maniobras con Loayza. Lo vimos algo lento, como si todavía le faltara fútbol, pero con condiciones estimables. Para el reparo: no va bien en el juego aéreo y su zurda sólo trabaja de tanto en tanto. Para el aplauso: una cintura muy elástica, una disposición permanente para tocar y buscar adentro. En el trabajo que Huracán realiza durante la semana puede estar la clave para que el precio record de la temporada levante su ritmo de juego. Nos gustó. No sólo hay un francotirador sino también un jugador con concepto futbolístico. Sintetizando: insinuó mucho y creemos que está para más.

 

El rostro desencajado de Marín dice del esfuerzo. Su actuación en la cancha revela un gran momento.

El rostro desencajado de Marín dice del esfuerzo. Su actuación en la cancha revela un gran momento.

 

VIBERTI: El desnivel que provocó en la primera etapa la "libertad" de Willington pesó en su trabajo. El despliegue inteligente de Solórzano le robó el tiempo que Huracán necesitaba para copar el pivote de Vélez. En la segunda mitad, cuando Willington disminuyó sus "mil revoluciones", fue, junto con Tito Gómez, el dueño de la zona central.

EL ARBITRAJE

Una situación que comentamos en la rueda de redacción en busca de una solución difícil: Camilo Brusca tuvo para nosotros un arbitraje perfecto hasta el último minuto del partido, cuando dejó sin sanción un claro foul penal a Loayza en momentos que se internaba en posición de wing izquierdo en el área de Vélez. Allí esperábamos su misma resolución cuando marcó, como correspondía, el foul a Nogara en la última zona de Huracán. Allí queríamos ver la misma ecuanimidad del señor Brusca, muy cerca de la jugada, muy próximo a la incidencia para redondear una calificación acorde con todo lo que había hecho hasta ese instante, en una demostración silenciosa y capaz de referato en un marco difícil —no por el clima—, sino por las posiciones en juego. Y en el regreso nos asaltó la duda: ¿qué calificativo le corresponde a su trabajo? La rueda de redacción, con la opinión nuestra y la consulta de todos, decidió: regular. Un yerro tan grande no puede estar ligado a un elogio.

 

Reclama todo Huracán. Fue penal, sin duda. Un gran arbitraje se va al suelo.

Reclama todo Huracán. Fue penal, sin duda. Un gran arbitraje se va al suelo.

 

LOS DOS VESTUARIOS

El de Vélez: conformidad sin euforia. Satisfacción que ya se había transuntado en los abrazos de la cancha. Tres lesionados poniendo seriedad en el rostro de Manuel Giudice: Gallo tiene entorsis de tobillo y en el segundo tiempo entró casi para mantenerse de pie exclusivamente; Solórzano sufre un cólico; Nogara tiene un golpe en la rodilla.

GIUDICE: Si repetimos lo del primer tiempo hubiera sido una actuación para la historia. La lesión de Gallo nos complicó los planes y no pudimos arriesgar, ya que se imponía la cautela. Solórzano bajó también a causa de un problema estomacal y Huracán se fue arriba. Creo que hemos visto un gran partido. Huracán me impresionó como un equipo parejo, bien armado. ¿El futuro de Vélez? Si nos dejan seguir ganando, nosotros no nos oponemos. Soy optimista. Siempre lo fui...

WILLINGTON: Físicamente me sentí bien, pese a que andaba algo engripado. A Vélez todavía le falta pero el equipo marcha bien. ¿Huracán? Creo que abusa demasiado de la gambeta. ¿Cómo me trató la hinchada de Vélez? La seguidora, la que me ve jugar en todas las canchas, la que sabe lo que uno da siempre, muy bien. A la societaria la dejo con sus pensamientos, allá ellos...

SOLORZANO: "¿Señor, por qué me ponen cinco en El Gráfico?... No tengo suerte con las calificaciones". Hoy subió de número, señor Solórzano, pero no porque usted me haya pedido la aclaración. ¿Entendido?

SINATRA: "Bien, muy conforme. Antes de empezar el partido Pérez me dijo que no tendría problemas. El puntero se llama Tedesco, como Johnny, y vos sos Sinatra, como Frank... ¿Cómo te puede ganar?

El de Huracán: sin drama: La tranquilidad que da el esfuerzo cumplido, aunque la victoria se haya escapado. Conversaciones en voz baja, excepto en la opinión sobre el penal no sancionado. "Pipo" Rossi, Pentrelli, Viberti, el doctor Paladino: "Es inconcebible que no se marque un penal tan claro. Para nosotros fue mucho más penal que el sancionado contra Huracán. Lo peor es que allí nos perdimos la posibilidad del empate...". "Pipi" (a solas) "El equipo entró mal pisado. Perdimos las marcas en los primeros minutos y quedó un callejón por el medio. Después pudimos corregir el defecto y se peleó hasta el final. Estoy conforme, no en forma absoluta, pero bastante conforme. Pentrelli, entrenador de las inferiores de Huracán: "Teníamos que haber empatado. La cancha muy pesada hizo que al equipo se quedara un poco, pero en el segundo tiempo hubo resto para ir al frente. Huracán va marchando bien: Araquem, Viberti, "Tito" Gómez... hay muchos que están caminando lindo".

Por El Veco

Fotos: Bianco y Fernández

 

 

 

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