¡Habla memoria!

Historia del fútbol argentino, por Juvenal. Capítulo I (1857 -1886)

Por Redacción EG · 12 de octubre de 2019

Escrita por Julio César Pasquato, compartimos una de la más completa y mejor documentada historia del fútbol nacional. Comenzamos por el origen y primeros pasos del juego que trajeron aquellos “Ingleses locos”.

¨Los ingleses locos… (1867/1886)¨

EI nacimiento y los primeros pasos del fútbol argentino están indisolublemente ligados a los orígenes del juego en Inglaterra. El fútbol llegó hasta nosotros en barco, de la mano de los marinos ingleses del siglo pasado, se jugó en los terrenos aledaños al puerto de Buenos Aires y se desparramó por el interior del país en los ferrocarriles ingleses. Lo jugaron antes que nadie los jóvenes anglo-argentinos (en muchos casos irlando-argentinos) que le dieron sus primeros intentos, rudimentarios y entusiastas, de organización deportiva. Fue, durante muchos años, hasta ya avanzado el siglo veinte, el juego de los ingleses locos... Varios clubes nacieron junto a la ribera del Río de la Plata y muchos otros surgieron a la vera del ferrocarril que, incluso, les dio su nombre. Uno de los solares más antiguos del fútbol criollo, todavía vigente aunque hayan cambiado la estructura, el tamaño y el aspecto de sus tribunas, es el de Ferro Carril Oeste. Estuvo allí, en ese mismo sitio de Caballito que ocupa hoy, desde el año 1905. Hace nada menos que 95 años, casi un siglo... Por eso, paralelamente con el relato de lo que pasaba aquí con el fútbol, esta historia irá marcando los datos cronológicos que, a partir de su nacimiento, jalonaron su desarrollo en la cuna del juego.

Una imagen con sabor y color de tiempo viejo. Así era el muelle de pasajeros del puerto de Buenos Aires en 1890, hace un siglo. Allí desembarcó aquel joven profesor escocés que iba a echar las bases del fútbol criollo, enseñando el juego a sus alumnos, fundando la Liga en 1893 para darle una bate de organización, y creando el primer campeonato con seis equipos participantes: Caledonian's, Quilmes AC., Saint Andrews, English High School, —el colegio que dirigía Watson 'Hutton—, Lomas y Flores.

Una imagen con sabor y color de tiempo viejo. Así era el muelle de pasajeros del puerto de Buenos Aires en 1890, hace un siglo. Allí desembarcó aquel joven profesor escocés que iba a echar las bases del fútbol criollo, enseñando el juego a sus alumnos, fundando la Liga en 1893 para darle una bate de organización, y creando el primer campeonato con seis equipos participantes: Caledonian's, Quilmes AC., Saint Andrews, English High School, —el colegio que dirigía Watson 'Hutton—, Lomas y Flores.

 

 

Cambridge, 1846

En el Trinity College, muy cerca de la famosa Universidad de Cambridge se elaboró ese año, a mediados del siglo 19, el "primer código de fútbol". La serie de reglas que, entre sus disposiciones fundamentales y distintivas, prohibía el uso de las manos para atrapar, conducir y despedir la pelota. En poco tiempo se limitó el número de participantes a once jugadores por bando, de los cuales uno solo podía usar las manos dentro de un área perfectamente delimitada. Era el goalkeeper o cuidador del gol o guardián del arco que, cuando llegó el momento de traducirlo al idioma argentino, fue el arquero.

La Universidad de Cambridge, donde nacieron las primeras reglas del Football Association, en contraposición con las que regían el juego del Rugby Football. En 1846 se elaboró en esa ciudad el primer Código de Fútbol.

La Universidad de Cambridge, donde nacieron las primeras reglas del Football Association, en contraposición con las que regían el juego del Rugby Football. En 1846 se elaboró en esa ciudad el primer Código de Fútbol.

Ese juego se llamó football association, a diferencia del otro, denominado football rugby. Por esa tendencia tan británica de apocopar las palabras para hacerlas más prácticas en el lenguaje diario, se lo llamó soccer y así lo denomina hasta hoy en los países de habla inglesa.

¿Qué pasaba aquí en aquel momento? Gobernaba el país con mano férrea, como gobernador de la Provincia de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, el brigadier Juan Manuel de Rosas. Nuestras vinculaciones comerciales y culturales con el Imperio Británico, superados los problemas del bloqueo anglo-francés, eran las mejores. Ellos, los ingleses, estaban muy conformes con recibir nuestras carnes. Nosotros, con los productos manufacturados que llegaban de Gran Bretaña. Entre esos productos, algunas décadas más tarde, llegaría una esfera de cuero llamada pelota, con la que comenzaríamos a jugar fútbol.

En 1857 se constituyó en Inglaterra la primera sociedad futbolística: el Sheffield, en la ciudad del mismo nombre, asiento fundamental de lo que ellos llaman el black country (país negro) porque el cielo se oscurecía con el humo que despedían las chimeneas fabriles. En esa zona industriosa sucedería algo muy importante: el soccer que jugaban los chicos de las universidades y las escuelas iba a difundirse entre los trabajadores de las fábricas. El deporte de la elite estudiantil llegaba al pueblo. Tres años después, en 1863, la embrionaria popularización del juego producía el nacimiento de una institución que perdura hasta nuestros días. The Football Association, que agrupaba en sus comienzos a doce clubes afiliados.

 

1867: El abuelo del fútbol criollo

El cricket fue el primer deporte británico que se practicó en nuestro país. Y fue el Buenos Aires Criket Club la primera institución deportiva que se fundó en Hispanoamérica, cuya gran mayoría de socios era amante de los deportes al aire libre. Un grupo de socios, encabezados por los hermanos Thomas y James Hogg, resolvió en el mes de mayo invitar —por medio de un aviso en el diario "The Standard"— a una reunión para fundar un club dedicado a propulsar la práctica del fútbol, deporte casi desconocido en Argentina. A raíz de ese aviso se fundó el 9 de mayo de 1867, en la calle Temple 38, el Buenos Aires Football Club. Thomas Hogg —fervoroso entusiasta del fútbol— fue nombrado presidente del club, entre una comisión formada por cinco miembros. La idea germinada encontró sustento organizativo: ya había un club fundado, quedaba por encontrar una cancha... y realizar el primer partido.

Thomas Hogg, el abuelo del fútbol argentino. Inspirado por su pasión deportiva nació el Buenos Aires Football Club, el 9 de mayo de 1867. Fue también el gestor del primer partido jugado aquí, el 22 de junio de ese año.

Thomas Hogg, el abuelo del fútbol argentino. Inspirado por su pasión deportiva nació el Buenos Aires Football Club, el 9 de mayo de 1867. Fue también el gestor del primer partido jugado aquí, el 22 de junio de ese año.

 

La foto de 1867 abajo, primero y segundo, Thomas Smith y Thomas Hogg, pioneros

La foto de 1867 abajo, primero y segundo, Thomas Smith y Thomas Hogg, pioneros

La primera condición —la cancha propia— encontró un obstáculo, a pesar de que los socios habían conseguido juntar una buena cantidad de dinero para comprar terrenos: no se encontró un lugar adecuado. Por eso tuvieron que recurrir al predio del Buenos Aires Cricket Club, único club que contaba con campo de deportes y que actualmente practica rugby en nuestro país.

El primer partido de fútbol en Argentina ya tenía escenario y también fecha: el 20 de junio de 1867. Cuentan las crónicas de la época que se enfrentaron los Colorados contra los Blancos, formado cada equipo por sólo ocho jugadores, ya que algunos que se comprometieron a actuar, sólo observaron a un costado del campo temerosos de quedar en ridículo por la rara vestimenta que lucían los futbolistas. Ganaron los Colorados 4 a 0, en un partido que comenzó a las 12,30 y terminó a las 14,30, y fue tan grande la impresión que causó ese "deporte loco", que allí mismo los jugadores se reunieron para concertar un segundo encuentro al que le pusieron fecha: 29 de junio. El país, por ese entonces, estaba presidido por Bartolomé Mitre y mantenía un conflicto bélico con el Paraguay. Quizás eso, tal vez porque el embrión del fútbol no se desarrollaba con rapidez, surgieron estas palabras del "Abuelo del Fútbol", Thomas Hogg, cuando fue consultado por el diario "The Standard": "Este juego tardará mucho en extenderse aún entre los mismos residentes británicos, aunque tenemos que insistir porque es el mejor pasatiempo, el más fácil y el más barato para la juventud de la clase media y para el pueblo". Hay una anécdota que pinta claramente a aquel extraño juego venido en barco: "Los amigos nativos que juegan cricket con nosotros se ofendieron cuando los invitamos a entrar al Buenos Aires Football Club y un oficial de Milicias, de apellido Gallino, declaró que no se había vuelto loco para jugar al fútbol ya que podía costarle la inmediata separación del ejército".

El general Mitre era presidente de la República y estábamos en guerra con el Paraguay cuando se jugó el primer partido de fútbol en Buenos Aires. Fue el 20 de junio de 1867 en Palermo, junto al actual Planetario.

El general Mitre era presidente de la República y estábamos en guerra con el Paraguay cuando se jugó el primer partido de fútbol en Buenos Aires. Fue el 20 de junio de 1867 en Palermo, junto al actual Planetario.

Encerrada en el último tercio de la década del sesenta del siglo XIX, 1867 ve nacer algo más que el fútbol en Argentina. Tres descubrimientos en esos años se juntarían un siglo más tarde con el fútbol, para establecer una rara alianza del destino. Veamos: ese mismo 1867, en Atlanta. Estados Unidos, se vende por primera vez en una farmacia una botella de Coca Cola. En principio constituía un jarabe refrescante compuesto por nuez, cafeína y extractos vegetales. Un año más tarde, 1868, Jorge Drobble inicia el primer servicio de tranvías a caballos en Buenos Aires y en 1869, una resina de abeto, con sabor a menta y destinada a mascar en lugar del tabaco, dio origen al chicle. Unamos estas tres cosas al fútbol. ¿Quién no viajó en tranvía para llegar a una cancha? ¿Quién no consumió una Coca Cola para mitigar la sed en medio de un partido? ¿Quién no trituró un chicle cuando la pasión por el equipo preferido se consumía en 90 minutos de juego? El fútbol ayer, el fútbol hoy, unido como un hecho cultural al mundo. Sólo que, en aquel momento, estaba naciendo...

Así se vestían y así posaban los futbolistas ingleses de 1867. Es el equipo representativo del Harraw School. Los establecimientos educacionales fueron fundamentales para el desarrollo del fútbol en Gran Bretaña.

Así se vestían y así posaban los futbolistas ingleses de 1867. Es el equipo representativo del Harraw School. Los establecimientos educacionales fueron fundamentales para el desarrollo del fútbol en Gran Bretaña.

 

La Copa, el correr, el silbato y la táctica

Los ingleses, creadores del juego, también fueron los primeros en organizar un certamen por eliminación. Corría el ario 1871 y la primera Copa Inglesa tiene un ganador: Bolton Wanderers. Hoy, en 1990, la mágica tradición que impuso aquella competencia sigue vigente: el primer sábado de cada mes de mayo en el estadio Imperial de Wembley, Londres, se disputa la final del torneo de Copa más antiguo del mundo, una medalla de oro que siguen manteniendo orgullosos los ingleses.

Este anuncio de un encuentro jugado en Glasgow, Escocia, corresponde a octubre de 1875. Se enfrentaban, el Wanderers, de Londres, y el Queen Park. Se dan las formaciones y los uniformes.

Este anuncio de un encuentro jugado en Glasgow, Escocia, corresponde a octubre de 1875. Se enfrentaban, el Wanderers, de Londres, y el Queen Park. Se dan las formaciones y los uniformes.

Aquel juego que en nuestro país daba sus primeros pasos, con reglas confusas y sin tiempos preestablecidos, con toda la impronta de los primeros ensayos, consigue en las Islas Británicas dos modificaciones que tienden a perfeccionarlo. Una es la incorporación de la regla del córner, que hasta 1873 era un tiro indirecto desde el sitio en que había salido la pelota. La otra innovación, en 1878, es el uso del silbato por parte del árbitro, quien hasta ese momento no tenía otra alternativa que cobrar las infracciones a los gritos. Ese mismo año, en Shefield, dos equipos de esa ciudad inauguran una modalidad increíble para aquellos tiempos: juegan el primer partido nocturno, gracias a dos generadores portátiles de electricidad ubicados detrás de cada arco.

En 1881, el ganador de la primera Copa Inglesa, Bolton Wanderers, produce también la primera revolución táctica. Hasta entonces se jugaba con un arquero y diez jugadores que corrían atrás de la pelota para tratar de meterla en el arco de enfrente. El Bolton, entonces, aplica por primera vez un sistema, el 1-1-1-8. Un arquero, un defensor, un mediocampista y ocho delanteros, dándole el puntapié inicial a una variable que, con el tiempo, pasó a ser vital: la táctica y la estrategia.

El mundo y la Argentina siguen andando, más allá de una esfera que rueda y veintidós hombres que la persiguen. En 1879 el general Julio Argentino Roca encabeza la marcha para detener a los indios que estaban ocupando territorios en la Patagonia. En 1880, el teléfono llega a la Argentina y en Francia los hermanos Lumiere inventan el cine. Y entre 1880 y 1886 llegan a nuestro país 483.524 inmigrantes. ¡Cuántos de ellos y sus descendientes habrán jugado al fútbol!

 

1882: El padre del fútbol argentino

Entre esos miles de inmigrantes que "venían a hacerse la América" arribó al puerto de Buenos Aires Alejandro Watson Hutton, profesor graduado en la universidad de Edimburgo con medalla de oro, títulos varios y con un fervor y pasión especiales por el fútbol. Había recalado en estas tierras para hacerse cargo de la escuela escocesa de San Andrés, y una de sus primeras disposiciones como director es incorporar al programa de estudios la cultura física y las prácticas deportivas. Grande es la sorpresa en la Aduana de Buenos Aires cuando un pedido de Watson Hutton llega al país y los controles notan que esos raros implementos no estaban arancelados: eran pelotas e infladores... Así que dijeron "pase, no más" y entonces los alumnos del colegio San Andrés empiezan a tomarle el gusto al nuevo deporte y a provocar el enojo de los vecinos del colegio, que escuchan el "crash" de sus vidrios después dg cada pelotazo.

 

Alejandro Watson Hutton, el padre del fútbol criollo. Profesor escocés graduado en Edimburgo, llegó a Buenos Aires en 1882, trayendo con él la fiebre del nuevo juego. Fundó el English High School y la Argentina Association Football League.

Alejandro Watson Hutton, el padre del fútbol criollo. Profesor escocés graduado en Edimburgo, llegó a Buenos Aires en 1882, trayendo con él la fiebre del nuevo juego. Fundó el English High School y la Argentina Association Football League.

Al mismo tiempo que crecía el interés de los alumnos también aumentaba la tirantez en la relación de Watson Hutton con las demás autoridades del colegio. Es por eso que el escocés rompe con el San Andrés para fundar su propio centro, el "English High School", cuna del memorable Alumni. No fue éste el único colegio inglés que abrió sus puertas al deporte y primordialmente al fútbol, también Flores Collegiate, St. Andres Scotch School, Lomas Academy, trabajaron por la misma causa, pero fue English High School el que más persistió con firmeza y gravitación para que el fútbol ocupara cada vez más espacio, y ése fue el orgullo mayor de ese conspicuo pedagogo escocés, profesor de Humanidades, con honores en Filosofía, primer premio en ensayos de temas educativos y licenciado en letras, quien detrás de todos esos títulos tenía pasión. Era, en aquella época y aunque la distribución de funciones no estaba determinada, dirigente-árbitro-hincha. Un hombre de tablón, aunque por aquellos años no existiese todavía el tablón...  

El equipo del English High School, el de 1893, cuando participó del primer campeonato. En 1900, cuando se coronó campeón, la Liga le impidió seguir usando el nombre del colegio y los jóvenes estudiantes lo cambiaron por otro que se iba a convertir en leyenda del incipiente fútbol criollo: Alumni.

El equipo del English High School, el de 1893, cuando participó del primer campeonato. En 1900, cuando se coronó campeón, la Liga le impidió seguir usando el nombre del colegio y los jóvenes estudiantes lo cambiaron por otro que se iba a convertir en leyenda del incipiente fútbol criollo: Alumni.

 

1884: las nuevas tácticas

En la cuna del juego, el fútbol ha adquirido una dinámica que corre pareja con su creciente popularidad. Y el Aston Villa, tradicional conjunto de Birmingham, da un paso adelante en el desarrollo de las tácticas: adopta la formación 1-1-2-7. Es decir, un arquero, un defensor, dos mediocampistas y siete atacantes. De esa manera, le otorga mayor importancia al centro del campo, zona donde se generan y organizan los ataques.

El famoso Aston Villa, de Birmingham, ganador del campeonato y la Copa Inglesa en 1896/97, con su camiseta granate con cuellos y mangas celestes. En 1884, el Aston Villa había producido la segunda innovación táctica dentro del fútbol británico, al adoptar la formación 1-1-2-7. Al colocar dos mediocampistas delante de su único defensor, le daba más importancia a la zona generadora de ataques.

El famoso Aston Villa, de Birmingham, ganador del campeonato y la Copa Inglesa en 1896/97, con su camiseta granate con cuellos y mangas celestes. En 1884, el Aston Villa había producido la segunda innovación táctica dentro del fútbol británico, al adoptar la formación 1-1-2-7. Al colocar dos mediocampistas delante de su único defensor, le daba más importancia a la zona generadora de ataques.

Casi simultáneamente, el Blackburn Rovers produce una innovación, importantísima en el plano táctico; desarrolla su juego sobre la base del 1-2-3-5, un arquero, dos zagueros o fullbacks, tres medios o half backs y cinco delanteros o forwards. Es el llamado Sistema Clásico y tiene tanta influencia en la organización del juego que perdurará durante más de medio siglo.

Una ilustración del fútbol inglés de 1895. Muestra una colisión entre tres jugadores y corresponde a la final de la Copa entre West Bromwich Albion, camiseta rayada, y Aston Villa.

Una ilustración del fútbol inglés de 1895. Muestra una colisión entre tres jugadores y corresponde a la final de la Copa entre West Bromwich Albion, camiseta rayada, y Aston Villa.

Para esta época se hicieron frecuentes en la Argentina los encuentros de fútbol entre equipos que se formaban espontáneamente ya que, salvo el Buenos Aires Football, no había clubes organizados. La práctica era muy elemental y muchos de sus protagonistas no conocían las reglas del juego. Era todavía un deporte reservado exclusivamente a los ingleses, ya que los jugaban los empleados y funcionarios de los ferrocarriles, los frigoríficos y otros factores de origen británico. Los criollos de aquellos tiempos lo veían como un juego de locos que no tenía ninguna posibilidad de difundirse entre ellos...

 

1886: El International Board

Las cuatro federaciones de la Gran Bretaña deciden unificar su criterio respecto a la aplicación de las reglas del juego y sus futuras modificaciones. Se reúnen los representantes de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda para constituir el International Board, único organismo que puede introducir variantes reglamentarias hasta el día de hoy, en que ha pasado a constituir su mesa directiva el presidente de la Federación Internacional de Football Asociado (FIFA).

Hasta ese momento, la cancha contaba con un área del gol en forma de dos semicírculos que se encontraban a la altura del centro del arco. Los dos postes del gol, inicialmente unidos por una cinta, tenían ahora un travesaño de madera, lo que permitía determinar con total precisión si un remate alto era gol o salía desviado.

El escudo del Buenos Aires English High School, reproducía el sol, las manos entrelazadas y el gorro frigio del escudo nacional.

El escudo del Buenos Aires English High School, reproducía el sol, las manos entrelazadas y el gorro frigio del escudo nacional.

En Buenos Aires, el English High School de Watson Hutton cambia ese mismo año de domicilio. Se traslada a la calle Montes de Oca, en Constitución, lindante con el Hospicio de las Mercedes. Ahora más que nunca, los criollos relacionan el fútbol con la vecindad del instituto para enfermos mentales y lo resumen en una frase: "Encontraron el lugar justo..."

 

 

Por Juvenal (1990).

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