¡Habla memoria!

1931. Vida y milagros del Talleres F. C.

Por Redacción EG · 09 de octubre de 2019

Los orígenes del club Talleres de Remedios de Escalada en historias que trae Félix Frascara. Jugar en potreros por asalto, las grandes figuras, la construcción de la tribuna y el traslado de una casilla a caballo.

La transición de un club desde la calidad de "unos cuantos muchachos" hasta la de "importante institución", obedece en la mayoría de los casos a un impulso imprevisto, a la ayuda casi providencial de un vecino generoso, de un funcionario entusiasta o de un benéfico premio de lotería...

 

Pablito Comelli, actual canchero y socio N° 1, aparece aquí, a la derecha, cuando jugaba de winger derecho, en 1906. Lo acompañan, en el centro, Jorge Rezzoagli y a la izquierda José Schoomberg.

Pablito Comelli, actual canchero y socio N° 1, aparece aquí, a la derecha, cuando jugaba de winger derecho, en 1906. Lo acompañan, en el centro, Jorge Rezzoagli y a la izquierda José Schoomberg.

 

En la historia del Talleres F. C. no hay nada de eso. Hay, simplemente, el entusiasmo constante de los socios, las cuotas de todos los meses, las victorias de los teams de fútbol y la buena administración de dirigentes laboriosos y "patriotas".

¿Qué era Talleres cuando se fundó, aquel 1° de junio de 1906? Dos grupos de muchachos, unos de Bánfield, del club G. Paz, y otros del mismo Talleres, pobre hasta el extremo de no encontrar un terrenito para plantar los arcos. Este puso los jugadores, aquel puso la cancha, y se fusionaron, jugando en ligas independientes.

Ahí estaban ya, entre otros, Irauz, R. Perinetti, Mongue y Beluchi, dirigiendo "el club". Beluchi fue el primer presidente de la "entidad", que entonces se llamaba "Talleres United".

Sucedió, sin embargo, que un día se quedaron sin terreno, sin cancha, y entonces debieron ir jugando de asalto, en potreros que se apropiaban llevándose los arcos a cuestas, pagándose cada uno los gastos y cotizando, entre todos, para conseguir pelota. Y ahí estaba la casa de don Sebastián Plau, que servía de "casilla" para cambiarse y guardar postes, redes y pelotas, así como de enfermería, pues a ella iban los lesionados seriamente. Cuando el asunto no era grave, cualquiera se transformaba en masajista...

 

Diego Mac Lennan, Emilio Embeje y José Garibaldi. Obsérvese que la casaca del primero es distinta. Obedece a que la madre, al confeccionarla, le puso el rojo en la espalda...

Diego Mac Lennan, Emilio Embeje y José Garibaldi. Obsérvese que la casaca del primero es distinta. Obedece a que la madre, al confeccionarla, le puso el rojo en la espalda...

 

SE FUNDIÓ DOS VECES

Cuando ya no tenían potrero por asaltar, ni plata para alquilar terrenos, el club no pudo seguir viviendo. Eran deportistas íntegros, que no entendían eso de tener que pagar para jugar al fútbol... En 1908 hicieron la primera gira que se recuerda en la historia del club. Se fueron hasta Maipú. Entre los muchachos del team había uno, Gerónimo Argerich, que no hubiera podido hacer el viaje por una razón fundamental: le faltaba ropa. Se evidenció entonces que el compañerismo no es un mito: entre todos lo vistieron; uno le prestó un saco, otro un pantalón, y Argerich hizo el viaje. Iban de rigurosa segunda clase, pero diez minutos antes de llegar se pasaron a primera, para impresionar bien... Allá los recibieron con banda de música, y durante el partido se arrojaba una bomba por goal: cinco bombas hicieron tirar los muchachos de Talleres, y una sola se debió a los de Maipú.

Por las imperiosas razones que he citado, el club se disolvió en 1909. Al año siguiente, el senador Castro cedió un terreno y Talleres volvió a la vida, pero estaba condenado a nuevas pruebas: desde 1912 hasta 1914 desapareció la entusiasta "institución". Pero -en este último año otros muchachos, Alfredo Allan, Gilberto Allan, José Volpi, José Bernasconi, Juan Pettinaroli y varios más, volvieron a fundar el viejo Talleres. Llamaron a los de antes; el llamado fue escuchado y el club se encauzó ya definitivamente. Consiguieron afiliación en la Asociación Argentina, jugando durante 1915 en segunda, para lograr el ascenso ese mismo año.

 

Este es el equipo de Talleres que se clasificó campeón de segunda división en 1915 y con él ganó el ascenso a la división intermedia. Lo integran, arriba, Adesflugel, Abiati y Czar; en el medio, Paola, Bailo y Sánchez; abajo, Pedroni, Rezzoagli, Navone, García y Monti. Ya habían cambiado camiseta y exhiben en la foto el primer trofeo conseguido para el club.

Este es el equipo de Talleres que se clasificó campeón de segunda división en 1915 y con él ganó el ascenso a la división intermedia. Lo integran, arriba, Adesflugel, Abiati y Czar; en el medio, Paola, Bailo y Sánchez; abajo, Pedroni, Rezzoagli, Navone, García y Monti. Ya habían cambiado camiseta y exhiben en la foto el primer trofeo conseguido para el club.

 

FIGURAS DESTACADAS

Actualmente preside el Talleres F. C. —nombre adoptado después de 1920 —el inolvidable winger de Racing, Juan N. Perinetti. Integran la comisión F. Agnelli, J. M. Rodríguez, G. J. Castello, G. Emiliano, F. Fassano, P. Gaglio, E. Miglierina, J. Pagani, A. Giménez, E. Zapponi, L. de Sarro y A. Ravena.

Estos prosiguen la obra de aquellos viejos que consiguieron librarse de la época del "asalto", juntando pesitos para que el club no se fundiera más...

Pueden citarse algunos nombres, dignos de incluirse en la "galería de próceres": Pablito Comelli, jugador, primero y luego canchero, honorario durante dos años; ganaba luego quince pesos mensuales, más tarde cuarenta; ahora el hombre respira... Estuvo doce años enfermo de la vista, y durante ellos su club lo ayudó en todas las formas posibles. Actualmente, Comelli, que es el socio N° 1, goza de un título consagratorio: es socio honorario, junto con el presidente, Juan N. Perinetti, y el doctor Arturo Melo, que se ganó tal distinción por atender gratuitamente a los futbolers lastimados.

Otro "prócer" fue Martín Fernández, quien, al reorganizarse el Talleres, en 1915, cedió el terreno para la cancha. Y los dirigentes de entonces: Diego Nugué, Jorge Rezzoagli, M. Sánchez, los hermanos Pyke, Miguel Galech, etc.

LOS CRACKS

También venera sus cracks el viejo club Ia de la casaca blanquirroja, sus colores de siempre: ante todo, José Ravizza, el único que actualmente juega de los que, en 1925, conquistaron el ascenso en la Asociación Amateurs.

El arquero Abbiatti, Antonio Czar, fullback, Juan Paola, en la línea media, J. García, winger izquierdo, todos de aquella época.

Estos y los dirigentes de siempre fueron, junto con el pesito y medio de los socios, quienes levantaron el club poquito a poco. Esa camiseta fue vestida, entre otros, por Fausto Lucarelli, Marini, el "Gallego" Felipe Galíndez, Gustavo González, García Bianchi. Y entre los que llevaron el team a primera, el arquero Devoto, Serramía, Carlos González, Adolfo López, el crack uruguayo Armando Artigas y J. N. Perinetti. Más tarde, formó en el team Diego Carreras, centre half, de técnica admirable. Ahora, Bosio, Zubizarreta. Siempre hubo alguna gran figura que se destacara. Pero los viejos, tradicionalistas, dicen que el mejor Talleres, el de más entusiasmo, el que será inolvidable, fue aquel de 1915 que dejó la segunda para irse a intermedia y seguir luchando...

 

Ya había sido desarmada en parte la vieja casilla cuando en 1941 fue tomada esta fotografía, que he quedado como recuerdo para don Pablo Comelli, el viejo canchero jubilado a quien vemos en la baranda. Comelli es fundador, socio número 1 y fue jugador durante su juventud. Y animador en toda su vida.

Ya había sido desarmada en parte la vieja casilla cuando en 1941 fue tomada esta fotografía, que he quedado como recuerdo para don Pablo Comelli, el viejo canchero jubilado a quien vemos en la baranda. Comelli es fundador, socio número 1 y fue jugador durante su juventud. Y animador en toda su vida.

 

ANÉCDOTAS

Si no fuera que esta nota está destinada a relatar la historia del club, podría hacerse quizás más extensa a base de las anécdotas que cuenta Pablito Comelli, nada más.

Pasemos ligeramente sobre aquel match que en 1907 jugaron contra "Los Cívicos", hoy San Telmo, a quienes no sólo tuvieron la osadía de vencer, sino que después los llevaron a pedradas hasta la estación.

Ese mismo año jugaron contra Boca Juniors — el mismo de hoy, — en la canchita que entonces tenían los xeneises en la Isla Maciel. En la Boca dominaba el socialismo. Talleres United ganó 3 a 1, y nadie los hubiera librado de la paliza. Pero, luminosamente, don Félix Beluchi se acordó del color político que imperaba en la zona, Y a una orden suya todo el team empezó a corear: "Hijos del pueblo, que oprimen cadenas..." Como si escucharan el himno, los boqueases permanecieron firmes, en tanto sus adversarios, a los sones de la popular canción, iban poniéndose a salvo...

La primer casilla, en 1915, se la compraron a don Ángel Lainatti, en seiscientos pesos, pagando cincuenta pesos cada tres meses... La construyó José Michelin, ayudado por todos los socios, en setenta nacionales...

Hay en el field una tribuna, que ya va siendo vieja por las otras que se han construido bajo presupuestos y todo, que la conservarán como una reliquia. Fue construida en 1926 por todos los socios. Trabajaban hasta las dos de la mañana. Y a medianoche, durante unos momentos de descanso, había parrillada...

Y por último, el hecho más notable: el traslado de la casilla. Desde la cancha vieja hasta la actual había seis cuadras. Deshacer la casilla y volverla a armar significaba entrar en gastos... Se resolvió que se trasladara entera. Un caballo — ¡no solo! — atado a un torniquete, iba dando vueltas a la casilla como alrededor de una noria. ¡Así se adelantaba una cuadra por día! Y entretanto, adentro, el canchero, Comelli, seguía viviendo, durmiendo y tomando mate...

Félix D. Frascara

 

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