¡Habla memoria!

1955. La vuelta de un romántico, por Panzeri

Por Redacción EG · 04 de septiembre de 2019

A propósito del retorno de Estudiantes a primera división, Dante Panzeri celebra la memoria de aquel club de La Plata que nació en 1905 por la necesidad de jugar fútbol, por sobre la gimnasia y la esgrima.

Retorna a primera división "el cuadro de todos", e equipo del que todo hincha es un poco hincha, e sinónimo eterno de aquel quinteto célebre de Lauri, Scopelli, Zozaya, Ferreira y Guaita: ¡ESTUDIANTES!

Los muchachos que jugaban al fútbol en el antiguo Gimnasia y Esgrima se encontraron en 1905 con que ya no tenían club donde hacerlo. La hoy entidad "tripera", fundada el 3 de julio de 1887, y de hecho la más antigua de las que mantienen afiliación a la A.F.A., había resuelto abandonar la práctica de ese deporte.

Aquellos optaron, pues, por agruparse en un nuevo club, y siendo por entonces Alumni el señero del fútbol nacional sus colores fueron los elegidos por el Estudiantes que nacía en la entonces ciudad de La Plata el 4 de agosto de aquel año. Así, en cierto modo, de una separación interna de las filas del hermano mayor, surgió el gran adversario de éste, el que a través de la historia del fútbol platense jalonaría con el decano uno de los pleitos célebres del fútbol argentino: Gimnasia-Estudiantes. Pleitos que podrán abrir polémicas, podrán suscitar situaciones de toda índole pero que invariablemente, por mutuo afán emulativo, conducen a la superación y construyen un sano orgullo que como el de todos los grandes "clásicos" lugareños trasciende sus propias fronteras para atraer miradas y simpatías de otras partes. El fútbol platense, como el rosarino sin Newell's y Central, el santafesino sin Unión y Colón, el cordobés sin Belgrano y Talleres, no podría jamás prescindir de uno u otro, ni de Estudiantes ni de Gimnasia.

Dos estrellas del clásico platense, Manuel Ferreira e Ismael Morgada.

Dos estrellas del clásico platense, Manuel Ferreira e Ismael Morgada.

La de ellos es una rivalidad necesaria, absolutamente necesaria. Y cuando más rivalidad exista, mayor será la elevación histórica de las instituciones, el mejoramiento técnico de sus equipos, el angustioso resplandor de sus encontronazos. Siempre es un anhelo de imitar a alguien, de ser mejor que alguien, el que nos impulsa a la lucha por la superación. Y el fútbol no escapa a esa ley de la vida. Lo sentimos a través de nuestra propia historia internacional, en la que no cabe duda que cuando más brillamos fue mientras más y más jugamos (aun peleándonos) con nuestros vecinos, los orientales.
Estudiantes y Gimnasia estarán otra vez frente a frente, en el mismo ruedo, a partir de 1955. Otra vez triperos y pincharratas animarán la colorida fiesta anual del fútbol platense, de ese fútbol con olor a tilos y eucaliptos que desprende el Bosque. Una fiesta saturada de historia, de episodios de todo carácter, de jornadas de sol radiante y de tormentas...
 

El "mocho" Viola, que también brilló en Boca, formó en la línea media con Uslenghi y Pérez Escala, que apoyaron al brillante quinteto estudiantil. El dentro era el que la llevaba hacia adelante entreverándose con sus propios forwards.

El "mocho" Viola, que también brilló en Boca, formó en la línea media con Uslenghi y Pérez Escala, que apoyaron al brillante quinteto estudiantil. El dentro era el que la llevaba hacia adelante entreverándose con sus propios forwards.

 

Es curioso cómo la historia se repite, a veces, y cómo la historia cambia a la historia, otras... Allá, en sus lares, quienes viven este pleito dicen que Estudiantes es el club "pituco"; Gimnasia, el populachero. Triperos lo bautizaron a este último por la adhesión que le prestaban los obreros del frigorífico; pincharratas los llamaban a los de Estudiantes porque una gran legión de su hinchada hacía "barra" bajo la capitanía de un popular canillita así conocido, "el pincharrata". Pero la verdad histórica dice que aquellos muchachos que se alejaron de Gimnasia para fundar Estudiantes se vieron obligados a ello porque en la casa paterna el fútbol cayó en el concepto de lo chabacano y "poco bien", y se optó por eliminarlo para fomentar aquellos deportes más "señoriales", como la auténtica gimnasia y la verdadera esgrima, además de otros juegos de salón. Los “reos” del fútbol resolvieron hacer rancho aparte. Y allí pasaron a ser "pitucos"; los "pitucos", atraídos más tarde por el clamor de una redonda picando en una cancha, pasaron a ser "triperos"... Cosas de la vida.

"Los Profesores", Lauri, Scopelli, Zozaya, Ferreira y Guaita; nunca una línea delantera cobró tanta fama dentro de un equipo y aun dentro de todo el fútbol de Argentina como esta de Estudiantes de La Plata.

"Los Profesores", Lauri, Scopelli, Zozaya, Ferreira y Guaita; nunca una línea delantera cobró tanta fama dentro de un equipo y aun dentro de todo el fútbol de Argentina como esta de Estudiantes de La Plata.

 

Fue en 1911 cuando Estudiantes logró el ascenso a primera, derrotando en partido decisivo a Independiente por 3-0, pero en la temporada siguiente, de 1912, ambas instituciones actuarían en primera, como resultado de la división producida en el gobierno nacional del fútbol (la primera de la serie de escisiones). Estudiantes se incorporó a la Federación e Independiente siguió en la Asociación. Un año después, en 1913, Estudiantes lograba el campeonato de la liga de los disidentes. Fue el primer título de campeón de primera división que registra la historia del fútbol platense desde su incorporación al de la metrópoli. Recordemos los nombres de quienes ganaron ese laurel en la cancha y cuyas respectivas medallas recién recibieron 30 años después — ¡en 1943! — al emprenderse una revisión de premios adeudados. Ellos fueron: Emilio Fernández, Ludovico Pastor, Luis M. Bergez, Carlos Galup Lanús, Elector Ratti, Edmundo Ferreiroa, Diomedes Bernasconi, Ricardo Gascón, Oscar F. Hirschi, Julio E. Lomas, Angel Bottaro, Delfín Lazcano, Ricardo González Bonorino, Ovidio Duarte Indart, Ricardo Naón, Jorge L. Hirschi, Héctor Isla, Andrés Barcos, Mario Etcheverry, Luis Bustos, Rufino Tolosa, Roberto Leonardi, Dunan, Albarracín y Dobarro.

Ese fue el único campeonato ganado por Estudiantes. ¡Pero cuántos más son los efectos que ha ganado esa divisa glorificada por las hazañas de Alumni primero: las de Lauri. Scopelli, Zozaya, Ferreira y Guaita después!
 

 

20 de agosto de 1944. En La Bombonera con goles de Juan J. Negri, Pelegrina y tres goles del Beto Infante (en la foto convirtiendo uno de ellos de volea), Estudiantes de La Plata vence a San Lorenzo 5 a 1. El gol del Cuervo lo hizo de penal Rinaldo Martino. Ese año El Pincha terminó tercero concretando una de las mejores campañas del club antes de la llegada de Zubeldía.

20 de agosto de 1944. En La Bombonera con goles de Juan J. Negri, Pelegrina y tres goles del Beto Infante (en la foto convirtiendo uno de ellos de volea), Estudiantes de La Plata vence a San Lorenzo 5 a 1. El gol del Cuervo lo hizo de penal Rinaldo Martino. Ese año El Pincha terminó tercero concretando una de las mejores campañas del club antes de la llegada de Zubeldía.

 

¿Hay algún hincha de fútbol del país que no sea un poco, siquiera un poquito, hincha de Estudiantes? La simpatía popular se vuelca alternativamente por admiración, como por solidaridad contra el infortunio, como por evocación de pasadas glorias. Una mezcla de todo eso es la simpatía que acompaña a Estudiantes, tal como la que acompañó a Racing hasta que ganó tres campeonatos seguidos. A partir de allí Racing ya fue nuevamente "poderoso" y por tanto sin derecho a la simpatía de los propios hinchas adversarios. Probablemente otro tanto sucedería con Estudiantes si éste llegara a esa condición, la de grande.Pero no; de Estudiantes, ganador de un solo campeonato, queda fundamentalmente un presente eterno: el de su línea. De más está decir de cuál. Sí, de aquella formada a fines de 1929, que en 1930 convertía 113 goles; en 1931, 103...

Esos cinco románticos de la redonda, el señorío de su juego, sus inolvidables bailes, revestidos con los colores que más quiere la historia del fútbol argentino (¡los de Alumni!) hicieron del equipo platense que hoy vuelve a primera el equipo romántico, el último romántico que queda en nuestras canchas. Por eso, más que nada por eso, una ola de general simpatía se vuelve en este retorno, logrado tras difícil campaña por el ascenso, campaña en la que ha tenido mucho que ver una dirección técnica y física probadamente eficaz como la de Mario Fortunato, hombre ducho en la tarea, que une a sus habilidades profesionales de director técnico y kinesiólogo la de una larga experiencia puesta ya en evidencia en su paso por otros clubs.

 

Este es el plantel casi completo (falta Scialino) de Estudiantes 1954, que ganó el campeonato de ascenso. Fila superior, de izq. a der.: Romo, Casanueva, Capozzio, Gioffre, Silvero, Quiñones, Aragón, Bouché, Antonio. Fila del medio: Garcerón, Colombo, Alvarez, Pirez, Rolando, Urriolabeitía, Maceroni, Pelegrina, Taddei (kinesiólogo). Sentados, primera fila: Chena, Quaglia, Ruggeri, Fortunato (preparador físico y director técnico), Molina, Mogaburu, Borlando, Noguera. Jugó 34 partidos, ganó 19, empató 8, perdió 7; goles a favor: 69; en contra: 35; puntos: 46, seguido por Colón Y Argentinos Juniors con 43.

Este es el plantel casi completo (falta Scialino) de Estudiantes 1954, que ganó el campeonato de ascenso. Fila superior, de izq. a der.: Romo, Casanueva, Capozzio, Gioffre, Silvero, Quiñones, Aragón, Bouché, Antonio. Fila del medio: Garcerón, Colombo, Alvarez, Pirez, Rolando, Urriolabeitía, Maceroni, Pelegrina, Taddei (kinesiólogo). Sentados, primera fila: Chena, Quaglia, Ruggeri, Fortunato (preparador físico y director técnico), Molina, Mogaburu, Borlando, Noguera. Jugó 34 partidos, ganó 19, empató 8, perdió 7; goles a favor: 69; en contra: 35; puntos: 46, seguido por Colón Y Argentinos Juniors con 43.

 

 La vuelta de Estudiantes a primera división repara, pues, una ausencia que francamente costaba admitir en ese círculo, donde si Estudiantes no llegó a ser un "grande", sí en cambio se constituyó en la primera fuerza inmediata a ellos durante los 23 años de profesionalismo que mantuvo el sitial perdido en 1954. Es el único "chico" que en la estadística con los grandes se permite ganarle a uno de ellos en la suma de confrontaciones librada en ese ciclo: Estudiantes aventaja a Racing por 8 partidos ganados sobre 47 que disputaron. Y además, ¿no pasaron por sus filas legítimas primeras figuras del fútbol argentino? No marchemos por el camino trillado de Lauri-Scopelli-Zozaya-Ferreira-Guaita. Recordemos también a otros: Calandra, la zaga Rodríguez-Palma, el arco internacional cuidado por Ogando, la efectividad sin vueltas de "El Payo" Manuel Pelegrina, todavía en la brecha.

 

Uno de los golazos para el recuerdo en la goleadora campaña de Manuel Pelegrina: éste es de 1946, frente a Boca, segunda rueda, y lo convierte ganando terreno a la salida de Marante y Vacca.

Uno de los golazos para el recuerdo en la goleadora campaña de Manuel Pelegrina: éste es de 1946, frente a Boca, segunda rueda, y lo convierte ganando terreno a la salida de Marante y Vacca.

 

Garcerón, Ongaro, Bouché, Laferrara, Infante, el "mocho" Viola, los Sbarra, aquella ala izquierda traviesa y divertida de Marconi y de la Villa, Blotto, el "nene" Nery, su compañero de zaga Rodríguez, el monumental centro medio uruguayo Ulises Uslenghi, respaldo de la línea famosa y uno de los primeros de los muchos jugadores orientales que pasaron por Estudiantes; el manco Castro, Riolfo, Areco, Del Bono, el "petiso" Carrera, que luego formara en Lanús con Strembel y Duca una línea media bien conocida; "El Chafe" Pérez Escala, el espectacular Angelito Capuano, los hermanos Tellechea, el malabarista Sabio, Irurieta, antecesor de Zozaya; el half delantero Sande, el entreala Negri, el colorido Villa. Todos esos recuerdos y muchos más vienen a rueda de este retorno simpático, deseado y necesario para el fútbol: el de un romántico capaz de poner poesía y humorismo en medio de tanto fútbol exageradamente serio...

Dante Panzeri (1955)

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