Primera División

El refuerzo que más le rindió a Boca en las dos semanas de receso fue el tiempo

Oxígeno para barajar y dar de nuevo dentro del plantel y aquietar la efervescencia y el reclamo de los hinchas.

Por Redacción EG ·

04 de agosto de 2025

DICEN QUE EL TIEMPO todo lo cura. Boca espera que ese axioma se convierta en realidad y le permita llegar con el aire suficiente a la Bombonera el próximo sábado para intentar cambiar la frustrante racha de 11 partidos sin victorias nada menos que frente a Racing.

Tras las dos derrotas en cadena con Atlético Tucumán y Huracán, por Copa Argentina y Torneo Clausura, respectivamente, los problemas recrudecieron e impactaron de lleno en el plantel con la decisión de separar del grupo a Marcos Rojo, Marcelo Saracchi y Cristian Lema. En la calle, el termótetro de los hinchas subió hasta casi estallar a través de encuestas que coincidían en que el equipo "no juega a nada" y en que se necesitan cambios profundos.

 

Imagen La caída con Huracán profundizó la grave crisis de Boca
La caída con Huracán profundizó la grave crisis de Boca
 

Ese apremio por realizar profundas modificaciones llegó a los cimientos del Consejo de Fútbol, que también estuvo en vilo en su conformación y puesto bajo la lupa. Y se impuso una pregunta: ¿podrá Miguel Ángel Russo, a caballo de su pericia y trayectoria, torcer el rumbo errático de un grupo que no le responde en el campo y que se empieza a dudar de que le responda afuera?

 

Imagen Russo, en busca de cambiar el rumbo anímico y futbolístico.
Russo, en busca de cambiar el rumbo anímico y futbolístico.
 

Aún con Leandro Paredes convertido rápidamente en bandera, el refuerzo más importante parece haber sido el tiempo que los caprichos del calendario le regaló a Boca para no llegar con la hoguera encendida a pleno a su legendario templo inmediatamente después del traspié en Parque Patricios. El oxígeno proporcionado por las dos semanas de receso fue clave para intentar trabajar con más calma una vez acomodado el vestuario y hacer que baje la efervescencia de los hinchas.

Eso sí: el Xeneize necesita ganar contra la Academia para que no recrudezcan los reproches y, quizá, los cantos hirientes que caracterizaron la aciaga noche de aquel empate y posterior triunfo por penales con Lanús, cuando literalmente no se salvó nadie y la Bombonera, más que latir, bramó de bronca e indignación.