(sin categoría)
LA LOCOMOTORA PASO POR RIO CUARTO
Alejandra Oliveras venciò a Adriana Salles y retuvo en fallo unánime su título CMB súper gallo. Eso si, no hubo KO y quedaron dudas técnicas para corregir.
Alejandra Oliveras empezó a boxear en serio en Río IV, de la mano de un gran promotor que ya no esta, Alberto San Miguel. Este sábado volvió a subir a un ring de la ciudad, ahora como campeona del mundo del Consejo y defendiendo su corona frente a la campeona de Brasil, Adriana Salles. Resultado: una amplia victoria por puntos, con una caída incluida. Un lleno total en el club Central Argentino (ingresaron más de dos mil personas y hubo que devolver entradas por falta de lugar) y una fiesta casi total.
Sucede que, cuando todos pensábamos que podía ser una victoria fácil para Alejandra -y en efecto, a juzgar por el resultado, lo fue-, no hubo KO. La fragilidad evidente de la brasileña se convirtió al mismo tiempo en una dificultad, ya que la visitante optó por caminar el ring, no exponerse nunca a la zona de fuego y, por ende, complicar a Oliveras, pura potencia, pero incapaz de cortar los caminos.
Oliveras sueña con una tercera pelea con Jackie Nava en Las Vegas. Pero todo su empuje y fortaleza quedan a mitad de camino ante una rival como la del sábado, que desnuda algunas de sus fallas técnicas. Avanzar no siempre es conectar y eso le paso a la Locomotora, que llegó a pedirle energicamente a Salles para que aceptara la pelea franca. Obviamente, la brasileña no lo hizo, ante el gran rigor de la argentina.
Fue todo una fiesta, muy bien organizada por Mario Margossian, ya que en la otra pelea de fondo y por el campeonato Latino OMB, en la categorìa welter, perdió el favorito y local, Jorge "Chino" Miranda, quien cayó por puntos ante Roberto Medina. Claro, la fiesta fue del boxeo y no de la gente, que alentó como pudo a Miranda, el local, quien nada pudo hacer ante un hombre habilidoso. Pero el combate fue interesante, atractivo y por momentos vibrante, con un campeón lleno de enjundia (Miranda) y un retador que demostró que, también boxeando, se pueden sumar puntos (Medina). Y ganó Medina, hombre de Arrecifes afincado en Junín, aunque con un puntaje demasiado exiguo, demasiado...
Oliveras habló con el publico después de la pelea, prometió volver y se fue con toda su familia, en medio de una muy fría noche cordobesa. Es cierto que ganó, es cierto que fue amplio, pero también es cierto que dejó dudas sobre sus condiciones técnicas. Su gran potencial físico debería canalizarse a través de mayores combinaciones de golpes y saber cortar los espacios. Ojalá que el triunfo, legítimo, no traiga confusiones. Hay mucho por pulir. Y mucho por aprender. Y si algo no le falta a Oliveras son ganas y condiciones.
Sucede que, cuando todos pensábamos que podía ser una victoria fácil para Alejandra -y en efecto, a juzgar por el resultado, lo fue-, no hubo KO. La fragilidad evidente de la brasileña se convirtió al mismo tiempo en una dificultad, ya que la visitante optó por caminar el ring, no exponerse nunca a la zona de fuego y, por ende, complicar a Oliveras, pura potencia, pero incapaz de cortar los caminos.
Oliveras sueña con una tercera pelea con Jackie Nava en Las Vegas. Pero todo su empuje y fortaleza quedan a mitad de camino ante una rival como la del sábado, que desnuda algunas de sus fallas técnicas. Avanzar no siempre es conectar y eso le paso a la Locomotora, que llegó a pedirle energicamente a Salles para que aceptara la pelea franca. Obviamente, la brasileña no lo hizo, ante el gran rigor de la argentina.
Fue todo una fiesta, muy bien organizada por Mario Margossian, ya que en la otra pelea de fondo y por el campeonato Latino OMB, en la categorìa welter, perdió el favorito y local, Jorge "Chino" Miranda, quien cayó por puntos ante Roberto Medina. Claro, la fiesta fue del boxeo y no de la gente, que alentó como pudo a Miranda, el local, quien nada pudo hacer ante un hombre habilidoso. Pero el combate fue interesante, atractivo y por momentos vibrante, con un campeón lleno de enjundia (Miranda) y un retador que demostró que, también boxeando, se pueden sumar puntos (Medina). Y ganó Medina, hombre de Arrecifes afincado en Junín, aunque con un puntaje demasiado exiguo, demasiado...
Oliveras habló con el publico después de la pelea, prometió volver y se fue con toda su familia, en medio de una muy fría noche cordobesa. Es cierto que ganó, es cierto que fue amplio, pero también es cierto que dejó dudas sobre sus condiciones técnicas. Su gran potencial físico debería canalizarse a través de mayores combinaciones de golpes y saber cortar los espacios. Ojalá que el triunfo, legítimo, no traiga confusiones. Hay mucho por pulir. Y mucho por aprender. Y si algo no le falta a Oliveras son ganas y condiciones.







































