El pato: una breve historia desde su olvido hasta su reconocimiento
Una semblanza sobre el Deporte Nacional argentino, prohibido durante más de un siglo

Sobre el inmenso escenario
vanse formando en dos alas,
y el sol reluce en las galas
de cada bando contrario.
Puéblase el aire del vario
rumor que en torno desata
la brillante cabalgata,
que hace sonar, de luz llenas,
las espuelas nazarenas
y las virolas de plata.
Rafael Obligado, "Santos Vega"
Dos equipos de cuatro jinetes, uno de azul, otro de verde, posan con sus caballos para la cámara y segundos después los montan para iniciar un juego. No es un partido de polo, de hecho no hay dos postes en cada extremo sino uno que tiene un aro ubicado en vertical que sostiene una red. No es un partido solitario: además del árbitro, hay fotógrafos -uno es de El Gráfico-, y distintas personalidades militares. Entre ellos también hay polistas, el presidente de la Asociación Argentina de Polo, Juan D. Nelson; el director del Museo de Luján, Enrique Udaondo; y demás autoridades de la Provincia de Buenos Aires. No es un partido más.
Es el 26 de abril de 1938, en Luján, se volvió a jugar un partido de pato en la República Argentina después de 116 años.

¿Qué es el pato y por qué se lo prohibió?
El pato era originalmente un deporte ecuestre practicado por las comunidades originarias desde principios del siglo XVII -las crónicas más antiguas datan de 1610-, y que se extendió a todo el territorio argentino llegando a la Provincia de Buenos Aires, donde fue practicado por los gauchos con gran popularidad. El nombre encuentra origen en lo que hoy es una bola con manijas e inicialmente era un cuero cosido "en el que se ha introducido un pato, que dejan la cabeza afuera, teniendo el referido cuero dos o más asas o manijas, de la que se toman los dos más fuertes de cada cuadrilla", según reza la crónica de Don Félix de Azara escrita en 1780. Ambos jinetes tiran de cada manija y el más fuerte de los dos se lleva el pato, dando inicio al juego.
Sigue narrando Azara que, en esos orígenes, el juego no disponía de aros, sino que había que llegar hasta un punto ubicado en el otro extremo; tampoco había cuatro jinetes por cuadrilla, sino que eran una gran cantidad de participantes -a veces centenares-, lo que generaba encuentros peligrosos y fatales en algunos casos -además del mismo pato-. Esto motivó a que las autoridades tomasen parte en el asunto y le dieran un coto a esta práctica.

El 21 de junio de 1822, el entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez, y su secretario, Bernardino Rivadavia, firmaron un decreto en el que se prohibió el "Juego del Pato" en donde se destina al que participe en un encuentro clandestino a un mes de trabajos públicos, aumentando un mes por cada reincidencia. Esto amengüó en parte la práctica del deporte, pero durante el mandato de Juan Manuel de Rosas (entre 1835 y 1852) su control se hizo cada vez más severo llegando a firmar en 1840 un bando prohibitorio con duras penas para sus "deportistas". Tras este mandato, hubo un corto resurgir del juego, pero este se fue haciendo cada vez más difuso en su práctica porque otros juegos y otras prácticas comenzaban a formar parte de la vida cotidiana del gaucho bonaerense. Lentamente, el pato dejó de jugarse y su mención era parte del recuerdo en los fogones.
"¡Ah, señor; cuando recuerdo el juego del pato que por culpa de un maldito tirano ya no se corre, me dan ganas de llorar porque ya no hay valientes en estos campos donde vi por primera vez la luz del sol!", hace decir Guillermo Enrique Hudson a un viejo gaucho en su libro "El Ombú" de 1903.
La vuelta del pato
El terrateniente Alberto del Castillo Posse, entusiasta deportista y vinculado al polo, pensó durante varias conversaciones con amigos la posibilidad de florecer el juego del pato, sobre la base de una modernización oportuna, pero sin dejar de lado "en todo lo que significa de tradición criolla, la virilidad de la acción y la habilidad de jinetes para quienes vayan a practicarlo" según la nota "El Juego del Pato: cómo era y cómo es", escrita por un tal Don Juan Manuel y publicada en la edición 978 de El Gráfico, del 8 de abril de 1938. Las primeras nuevas reglas del pato empezaron a hacerse sobre la base del polo y los primeros partidos de prueba y de carácter amistoso comenzaron a practicarse entre los hombres de la Guardia de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, de la que Castillo Posse era director.

Las actualizaciones introducidas eliminaban al animal e incluían el uso de una pelota de fútbol a la que se le agregó una abrazadera con cuatro manijas, en forma tal que si se cae al piso, un hombre de a caballo pueda recogerla desde el estribo, como hacían los gauchos del siglo XIX. Cada equipo cuenta con cuatro jugadores, y los encuentros comienzan con la lucha entre los capitanes por dominar el "pato", y el que lo lleva debe alzarlo con el brazo derecho, para facilitar al adversario la posibilidad de retenerlo. Las dimensiones del campo son las de polo, con los aros en vertical ubicados en cada extremo, y se consta de cuatro tiempos de diez minutos, con cinco de descanso entre período.
El después
El 26 de abril de 1938 volvió a jugarse el primer encuentro oficial de pato en la Provincia de Buenos Aires después de 116 años. El resultado de dicho encuentro fue 5-4 a favor de los jinetes de chaleco azul contra los de verde. Los de azul estaban integrados por Loreto Reyes (c), Ramón Ascenso, Carlos Tocalino y Teófilo Lavega; los verdes formaron con Oscar Isola (c), Enrique Coria, Ramón Rodríguez y Ubaldo Romero.

El Gráfico estuvo presente y en la breve nota de una página publicada varios meses después del encuentro decía: "Las autoridades de la Provincia de Buenos Aires prestigiaron con su presencia la inauguración de las corridas del "pato" moderno (...). Sólo que ahora, en el deporte reglamentado por A. del Castillo, en vez del pato de cuero crudo con sus manijones ídem, se trata de una pelota de fútbol con una serie de manijas que permiten asirla en el aire y recogerla del suelo".
Finalizado el encuentro, las autoridades provinciales mencionadas al comienzo, junto con las del Club de Equitación "Los Ranqueles" de Mercedes, provincia de San Luis, gestionaron ante el Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires que se derogara el decreto firmado en los albores del siglo XIX. Pocas semanas después, el Gobernador Manuel Fresco tomó causa común y autorizó su práctica.

El deporte nacional
"El pato, expresión auténtica de pampa, jinete y caballo, amalgamados en acción común, reúne, por su origen y su idiosincrasia, las condiciones exigidas que reclama ese título. Fue solaz y pasión de los gauchos de nuestra vida colonial, y sus clásicas "corridas", tema abundante de numerosas páginas de nuestra historia. En la actualidad representa un deporte más, pero sus antecedentes lo sindican como el decano y el más autóctono de cuantos se practican.
"Por ello el pato merece ser proclamado deporte nacional".
Arturo Dellacasa (H), El Hogar, 17 de diciembre de 1948.
En 1941 se creó la Federación Argentina de Pato y el primer Torneo Abierto Argentino se disputó ese mismo año que ganó el equipo de Los Corrales, siendo campeón también en las dos ediciones siguientes hasta 1943. Sin embargo, dentro de las aficionados al deporte sentían que faltaba un reconocimiento más para que el pato, olvidado durante más de un siglo, tuviera la distinción que merecía: nombrarlo "deporte nacional", del mismo modo que el lacrosse lo es en Canadá, el tenis de mesa en China, la pelota frontón en Perú, el tejo en Colombia o el béisbol en Venezuela.

El 16 de septiembre de 1953, entonces el Poder Ejecutivo dictó un decreto, el 17468, que refrenda el Ministro de Educación, por el cual se declaró deporte nacional al pato. Sus fundamentos se centran en entender que "su origen fue auténticamente argentino, puesto que en los principios de nuestra nacionalidad era ya practicado por nuestros gauchos", además de que "el mismo lleva puesto e impreso el sello de reciedumbre de jinetes diestros como eran y son los jinetes de nuestros campos" como reza dicho decreto. Este fue publicado en el Boletín Oficial el viernes 25 de septiembre del mismo año y fue firmado por el presidente Juan Domingo Perón.
El último capítulo hacia la oficialización del pato como Deporte Nacional de la República Argentina se escribió el 21 de junio de 2017 cuando el mismo Boletín Oficial publicó la promulgación de la ley de Declaración Oficial 27.368, oficializando de manera definitiva, luego del fallido intento por considerar al fútbol con este título. La Federación Argentina de Pato y Horseball (FAP) inició una carrera en el Congreso por conseguir también por ley ese reconocimiento, y, siete años después, finalmente las Cámaras de Diputados y Senadores de La Nación dieron su dictamen y honraron al deporte que tiene más de 400 años de disputa en territorio argentino.

Los campeones argentinos de pato
Como mencionamos, los primeros Torneos Abiertos Argentinos de Pato se llevaron a cabo desde 1941 y se disputan hasta el día de hoy: solamente en el año 2020, producto de la pandemia de coronavirus, no hubo un campeón. El último fue El Siasgo, que en 2025 se consagró por tercer año consecutivo, logrando así su décimo título. No es el más ganador de todos: lo supera Barrancas del Salado con 15 ocasiones.
1941/42/43 - Los Corrales
1944 - El Lucero
1945/46 - El Cencerro
1947 - General Las Heras
1948/49/50 - El Cencerro
1951/52/53/54 - El Centinela
1955 - El Cencerro
1956/57 - La Enramada
1958 - El Cencerro
1959/60 - El Siasgo
1961 - General Las Heras
1962 - El Siasgo
1963 - El Centinela
1964/65/66 - La Totora
1967 - El Cencerro
1968 - Barrancas del Salado
1969 - El Siasgo
1970 - Barrancas del Salado
1971/72 - El Siasgo
1973/74/75/76/77/78/79 - Barrancas del Salado
1980 - Tres Lagunas
1981/82/83 - Fortín Loreto
1984/85 - Barrancas del Salado
1986/87/88 - Fortín Loreto
1989 - San Patricio
1990 - General Las Heras
1991/92 - San Patricio
1993 - Barrancas del Salado
1994/95 - San Patricio
1996/97 - Los Barrancos
1998 - Chascomús
1999 - La Totora
2000/01 - Barracas al Sur
2002 - La Guarida
2003/04/05 - Barrancas del Salado
2006 - General Las Heras
2007 - El Fogón - El Relincho
2008 - El Siasgo
2009 - El Relincho
2010/11 - La Guarida
2012 - Los Mochitos
2013 - El Relincho
2014/15 - Los Mochitos
2016 - Los Baguales
2017 - Las Heras - Los Baguales
2018 - Las Heras - La Blanquita
2019 - Las Heras - Agropharma
2020 - No hubo campeón
2021 - San Patricio
2022 - San Patricio - Las Heras
2023/24/25 - El Siasgo
Foto de portada e interiores: Archivo El Gráfico (excepto el retrato de Martín Rodríguez)







































