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Brasil y el mejor torneo de América

A base de talentos repatriados, el eterno rival cotiza su certamen. Los cracks del pasado regresan al campeonato que los vio nacer. Rivaldo es la última joya que pegó la vuelta. Ojo, juegan varios argentinos.

Por Redacción EG ·

24 de enero de 2011
Imagen RIVALDO, nuevo jugador de San Pablo. En Brasil, ya jugó en Corinthians, Palmeiras y Cruzeiro. Aquí, festeja con la camiseta del AEK de Grecia.
RIVALDO, nuevo jugador de San Pablo. En Brasil, ya jugó en Corinthians, Palmeiras y Cruzeiro. Aquí, festeja con la camiseta del AEK de Grecia.
Según la Federación Internacional de Historia y Estadística del fútbol (IFFHS), la liga más importante del mundo es la española. Completan el podio la inglesa y la italiana. Un peldaño más abajo asoma la brasileña. Un dato que no esconde ninguna casualidad si tomamos como punto de partida sus estridentes contrataciones...

Primero hizo ruido San Pablo con la llegada de Adriano en 2008. La siguió Corinthians cuando se quedó con la ficha de Ronaldo y Roberto Carlos. Luego, llegó el turno de Flamengo con Ronaldinho y el círculo cíclico culminó su curva perfecta en el SPFC: el Tricolor se aseguró los servicios de Rivaldo. “Aunque tengo 38 años, creo que puedo hacer un gran trabajo. Vine con la intención de aportar al grupo”, anunció el ex Barcelona en su presentación.

Muchos argentinos también optaron por Brasil. Los nuestros desecharon la zamba y se inclinaron por la samba. De pronto, se armó una impensada colonia nacional que ya suma nueve futbolistas, reducida por las partidas de Ezequiel González del Fluminense, Matías Defederico del Corinthians y Roberto Abbondanzieri del Inter de Porto Alegre. A saber: Pablo Guiñazú (Inter), Darío Conca (Fluminense), Andrés D´Alessandro (Inter), Walter Montillo (Cruzeiro), Federico Nieto (Atlético Paranaense), Germán Herrera (Botafogo), Ernesto Farías (Cruzeiro) y Darío Bottinelli (Flamengo). Y pueden llegar más: Fernando Cavenaghi (Mallorca) y Mario Bolatti (Fiorentina) suenan para sumarse a la mitad roja de Porto Alegre.

Las ligas se debaten entre dos posturas: importar o exportar. Muy pocas, gambetean el estereotipo “blanco o negro” y se ubican un pasito más acá u otro más allá de esa delgada línea. Algunos proponen traer jugadores con la idea de fomentar la competencia interna y otorgarle prestigio al campeonato. Otros, promueven juveniles, léase materia prima, en el mercado local, para cotizar a sus jugadores a la hora de una futura venta.

A escala fútbol, Argentina y Brasil son dos países exportadores, pero con una diferencia de criterio. Según la IFFHS, nuestro torneo recién aparece, detrás de Alemania y Francia, en el séptimo lugar…

[MG]