Tenis

Detrás de las luces: la historia de un trotamundos del tenis

Bruno Stretti, de 33 años, recorrió un largo camino como entrenador, que comenzó en el sur de Argentina y alcanzó la élite del deporte.

Por Pedro Basla ·

12 de septiembre de 2025

Para vivir, para el día a día, el tenis es uno de los deportes más difíciles. Para llegar a la élite no alcanza con buena técnica, con un sólido físico o con fortaleza mental; se necesita un apoyo económico muy grande, propio o de terceros. Es por eso que destacados proyectos quedan en el camino y reinventan su carrera como entrenadores o en otros roles.

Tal es el caso de Bruno Stretti, de 33 años, que comenzó su aventura cuando tenía diez, en Trelew, provincia de Chubut, en la patagonia argentina. Por motivos económicos y por “inmadurez deportiva”, luego de realizar todo el proceso formativo, se decantó por ser coach, lo que en 2024 lo catapultó a Roland Garros y en 2025 al US Open.

20 años atrás, era impensado que en el sur se llevara a cabo un certamen por puntos ATP. Sin embargo, sí existían los nacionales, en los que los locales se hacían fuertes. “A Trelew iban jugadores del resto del país a buscar puntos fáciles y le hemos ganado a jugadores muy buenos gracias a las canchas rápidas. A Guido Pella, Facu Bagnis, Fede Delbonis los he visto jugando ahí”, cuenta.

 

Imagen Bruno Stretti, de Trelew al US Open como entrenador
Bruno Stretti, de Trelew al US Open como entrenador
 

En su ciudad, en la actualidad se disputan torneos profesionales de carácter M25 y W15, que se desarrollan sobre cancha dura, algo atípico para un país con gran tradición sobre polvo de ladrillo. El Trelew Tennis Club creció a pasos agigantados y posee 12 canchas. “La llegada de los torneos al sur es fundamental, es algo por lo que hemos estado peleando muchos años. La región, a nivel territorial, es muy grande, pero a nivel población no tanto. Para competir en otra provincia a veces tenés que viajar muchísimas horas en micro”, revela el coach, en diálogo con El Gráfico.

Para los tenistas que merodean el top 100 y son sudamericanos, Buenos Aires emerge como una de las mejores ciudades para vivir por la competitividad. Para las promesas del interior sucede algo similar. Stretti profundiza sobre el tema: “Por los temas de distancia y por recomendación de mis entrenadores me fui a Buenos Aires y empecé a entrenar en una academia. Entrené con chicos que han hecho carrera en el tenis, como Paula Ormaechea o David Souto. Viajaba en tren a los torneos TopServe. Capital tiene muy buenos formadores, en todos los niveles. Hay muchísimos trabajando en el circuito. Allí se encuentra mejor calidad de entrenamiento y es más fácil viajar. En Argentina hay buenísimos entrenadores; de mi generación, Facundo Lugones, Kevin Konfederak, Nicolás Pastor… de cagarnos a pelotazos de chicos salió algo bueno”.

 

Imagen Es uno de los entrenadores de Paula Ormaechea
Es uno de los entrenadores de Paula Ormaechea
 

Al cumplir 18 años tomó una decisión que marcaría su vida: pasó de tenista a entrenador. Sobre aquella determinación rememora: “Fue un poco la inmadurez deportiva lo que me llevó a eso. Rápidamente me di cuenta que tenía más pasta para entrenar que para jugar. Estaba en Europa y a todos les iba bien y yo no tenía la confianza suficiente para decir ‘voy a llegar’. Por eso volví a Buenos Aires y empecé a estudiar. Me pesó un poco la realidad”.

Es uno de los entrenadores de Paula Ormaechea, ex número 1 de Argentina y singlista nacional con mayor cantidad de victorias (20) en la historia de la Billie Jean King Cup -ex Fed Cup-. También trabajó con Tomás Etcheverry y Francisco Cerúndolo, singlistas del actual equipo de la Copa Davis. Desde su punto de vista analizó las diferencias entre el circuito femenino y masculino: “Las mujeres necesitan más que nada de la autoconfianza. En los hombres hay algunos patrones que se aprovechan más, que tienen que ver con la estadística, en ese sentido es más predecible. A ese nivel es clave la confianza, tenés que rodear la inconsciencia”.
 

Imagen Trabajó con Etcheverry y Cerúndolo, los dos singlistas argentinos para la Copa Davis
Trabajó con Etcheverry y Cerúndolo, los dos singlistas argentinos para la Copa Davis
 
Además de lo técnico y lo físico, la constancia fuera del court y la cabeza son aspectos clave en un deporte que se define por detalles. Sobre los requerimientos para los jugadores con los que trabaja, sostiene: “Busco que los tenistas tengan disciplina. El deporte avanzó en la ciencia del entrenamiento, la alimentación, las horas de sueño, la cantidad de horas de trabajo en cada área… Etcheverry y Ormaechea son profesionales las 24 horas del día. Nunca han negociado esa parte”.

En general, el camino para poder vivir del deporte es sinuoso, largo y espinoso. Por eso considera, desde Miami: “El tenis argentino es una trinchera. A nadie le gusta jugar contra un argentino porque estamos bastante acostumbrados a ponerle huevos. En Estados Unidos, la calidad de vida provoca que los chicos pierdan cosas de vista. Me acuerdo cuando me compraban una raqueta había que tener en cuenta muchos factores. Acá la cambian todo el tiempo. Eso va formando el carácter de un jugador”.

A su primer Grand Slam, Roland Garros, llegó en 2024. Si bien la magia de codearse con las figuras existe, después de las primeras horas pasa a ser una costumbre. “Cuando te ponés a entrenar, es un torneo más. Ves en la confitería a todos los jugadores y cuando llueve están todos abajo del techo como en cualquier torneo de menor valía. La admiración dura un ratito”, observó.

En la cancha principal, la Philippe Chatrier, conoció al mejor jugador de la historia de la superficie: “Con Rafael Nadal tuve una experiencia espectacular. Lo fui a ver entrenarse con Wawrinka. Yo conocía a Gustavo Marcaccio (NdR: trabaja en la academia de Nadal en Mallorca) y pude ir a verlo y nos sacamos una foto. Hasta me hizo un chiste. Nos quedamos hablando diez minutos, en plan muy relajado. Ahora me gustaría conocer a Roger Federer”.

 

Imagen Con Nadal en Roland Garros y Djokovic en el US Open
Con Nadal en Roland Garros y Djokovic en el US Open
 

En respuesta a si el tenis es el deporte más difícil del mundo para llevar a cabo una carrera, lanza una interesante reflexión: “Podés tener al multimillonario que te compre los wild card, pero si no ganás no hay chances. Siempre le falta una pata a la mesa, puede ser la cabeza, el físico o los golpes, eso lo hace más complicado. En el fútbol hacés un gol y 80 pases mal y pasa, en el tenis siempre hay chances de ganar jugando bien, pero es muy difícil convencer a la cabeza de ganar jugando mal”.