El nuevo Del Potro: las nueve cirugías y una fuerte revelación olímpica
El ex tenista volvió a relatar el calvario que lo llevó a pasar varias veces por el quirófano y que lo obligó a terminar su carrera.

JUAN MARTÍN DEL POTRO reapareció con fuertes revelaciones en torno a su salud, la misma que lo obligó a colgar la raqueta hace más de dos años y medio, después de un calvario repleto de lesiones.
En un repleto salón de un reconocido hotel de Buenos Aires, el ex número tres del mundo reveló: “La confianza muchas veces hace cosas que uno no puede explicar. Revertir todo fue por amor al tenis. Cuando era chico no sabía ni lo que era el US Open y yo quería ganarlo. Esas cosas son las que uno no tiene que frenar".
"A veces me gusta contar un poco más de mi historia para inspirar a un montón de gente que quizá la pasa mal o tiene un sueño deportivo", soltó el ex tenista tandilense, campeón del US Open 2009 y de la histórica Copa Davis 2016 para la Argentina.
Del Potro todavía tiene dificultades para caminar: aquella fractura de rótula derecha, ocurrida tras una caída en el torneo de Shanghai 2018, aún le genera inconvenientes para el día a día, incluso después de haberse sometido a nueve cirugías.
Más allá de las lesiones, que además de haber afectado su rodilla lo tuvieron a maltraer en ambas muñecas, entre otras partes del cuerpo, el ganador de 22 títulos de singles de la ATP valora su carrera: “Fui un afortunado por haber jugado en estos 20 años que fueron, para mí, la mejor etapa de la historia del tenis. Y por haber compartido con monstruos que son leyendas. Yo le peleaba mano a mano al Big Three (Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic) y a esos monstruos cada tanto les ganaba. No somos muchos los que pudimos hacerlo".
A varios años de su último partido oficial, aquel 8 de febrero de 2022 ante su amigo Federico Delbonis en una recordada velada en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, Del Potro no tiene problemas en admitir que ya no piensa en un regreso: “Hace meses me moría de ganas de volver a jugar al tenis, pero hoy creo que puedo decir que no volvería".
La revelación antes de Río 2016
En los Juegos Olímpicos de Río 2016, después de tres cirugías en la maltrecha muñeca derecha y sin poder ejecutar con naturalidad el revés de dos manos, Del Potro tuvo una suerte de renacer personal que lo llevó a colgarse la medalla de plata y, a posteriori, a conquistar la Copa Davis y a tocar el número tres del mundo en el ranking ATP.
Pero su llegada a los Juegos de Brasil no fue fácil: fuera de los 150 mejores del ranking, estuvo en el bolillero y el sorteo lo cruzó en la primera ronda con el serbio Novak Djokovic, entonces número uno del planeta.
“En esos meses había vuelto a jugar y ya no me trataban un top 10. Nuestro deporte es un poco cruel: cuando estás arriba tenés ventajas y cuando te caés tenés que volver a lucharla", rememoró el tandilense.
Entonces admitió lo que le ocurría: "Antes de ir a Río le dije a mi gente que era mi último torneo. Me tocó Djokovic y pensé: 'Es una buena señal para retirarme'. Ya estaba sufriendo mucho, adentro y afuera de la cancha. Pero no hubo que comunicar nada: seguí jugando".
La maldita rodilla
Aquella fatídica lesión en China le produjo a Del Potro pesadillas de las que jamás pudo escapar: "Me rompí la rodilla. Me operé varias veces. Después de las cuatro cirugías me dijeron que volvía y nunca más pude volver a jugar. Nunca estuve preparado para el retiro ni para saber qué hacer después del tenis".
La presión ajena por un regreso siempre trunco lo llevó a anunciar su despedida: después de aquel partido con Delbonis se tomó un avión para volver a operarse en Suiza, pero ya sin apurarse por una vuelta que nunca llegaría. Los venideros tres años y medio lo encontraron con cuatro operaciones más, en busca de una buena calidad de vida.
“Tengo nueve cirugías en total. Nueve. Pero sigo sin encontrarle la vuelta. Tengo que levantarme todos los días para seguir en esta batalla. Llevo muchos años. La estoy perdiendo. En lo emocional y en lo psicológico me consume mucho, pero sigo buscando opciones y médicos porque pienso que es cuestión de tiempo. Sé que voy a ganar", sostuvo Del Potro, en una charla motivacional que reprodujo TN.
Después de haber entrado por última vez a una cancha de tenis, para recibir el cariño de 15 mil personas y para jugar con su amigo Novak Djokovic nada menos que en el estadio Mary Terán de Weiss del Parque Roca, en el sur de la ciudad de Buenos Aires, Del Potro sabe que sigue adelante: "Esa noche dormí muy bien. Fue el broche de oro. Antes de eso sentía que podía volver a jugar, pero hoy ya no. Hoy estoy en esta lucha de mi rodilla, que es un esfuerzo emocional muy grande, pero también estoy en paz".
Al respecto agregó: "Trato de no volverme loco. Quiero pensar que esto es una batalla sin fecha de vencimiento ni tiempos: algún día la voy a revertir. La rodilla es lo que más me perturba desde lo mental, pero trato de que no consuma toda mi energía".
Además admitió: “El teléfono suena menos cuando te retirás, suena menos cuando te lesionás, suena menos cuando dejás de estar arriba. Es cierto lo de los amigos del campeón: uno está lleno de amigos, de llamados, de invitaciones, de propuestas y, de repente, nadie se acuerda".
Fiel a su estilo, Delpo cerró con un fuerte mensaje motivacional: “Todo se puede revertir. No hay nada que sea imposible. Mi historia puede servir como inspiración para que muchos vean que, a pesar de pelear contra los monstruos y contra las dificultades físicas, pude lograr cosas inexplicables”.






































