Alan Velasco, el caro refuerzo de Boca que convirtió su camino en un vía crucis
Es el segundo futbolista más costoso de la historia de Boca, pero no pudo hacer pie desde que llegó a la Ribera.

ALAN VELASCO llegó a Boca a principios de 2025 luego de una extensa novela que tuvo su precuela en el anterior mercado de pases cuando desde el club de la Ribera hicieron una oferta que en su momento no convenció a Dallas, equipo en el que se desempeñaba en la MLS, y que desarrolló innumerables capítulos en la última ventana, cuando al fin se llegó al exorbitante desenlace: el volante se convirtió en Azul y Oro a cambio de 10 millones de dólares.
Se transformó de ese modo en el futbolista más caro de la historia boquense, sólo superado por el propio presidente e ídolo máximo, Juan Román Riquelme, cuando concretó su vuelta desde Villarreal a cambio de 12 millones en 2007.
La expectativa en torno a su figura fue directamente proporcional al costo de su ficha, pero hasta el momento los hinchas apenas pudieron disfrutar pincelazos de su indudable talento. El punto de inflexión en su historia en Boca fue la fatídica noche contra Alianza Lima, cuando le tocó fallar el penal en la definición que determinó la gran frustración de quedar afuera de la edición 2025 de la Copa Libertadores.
Se sumó a ello una rebelde lesión en el tobillo que lo tuvo marginado algunas semanas y tampoco lo dejó demostrar las cualidades que justificaran la enorme inversión. Ni siquiera la posterior participación en el Mundial de Clubes, ya con el fallecido Miguel Ángel Russo como entrenador, que hubiese sido la vidriera adecuada para revalidar sus atributos, le dio oportunidad de revancha y lo sumió casi siempre en un desempeño discreto o apenas aceptable en el mejor de los casos.
Pasaron ocho meses hasta que pudo concretar su primer gol, el 18 de agosto, en el 3-0 frente a Independiente Rivadavia que evidenció la levantada de Boca tras una profunda crisis. Velasco hasta lloró por haber logrado la conquista, pero tampoco ese fue el trampolín que lo zambullera en los desempeños estelares que se le reclamaban en cuanto a la relación costo-beneficio.
Miguel le brindó chances, sobre todo ante los problemas físicos de Carlos Palacios, aunque no hay registro de al menos una actuación en la que el ex Independiente haya deslumbrado con la capacidad que se le conoció en su pasado en Avellaneda o en la liga de Estados Unidos.
Si bien comenzaba a vislumbrarse una pequeña curva ascendente en su nivel, se confirmó que padece una distensión en el ligamento interno de la rodilla derecha y se teme que la recuperación le llevará varias semanas y lo dejaría al margen no sólo del Superclásico ante River, el 9 de noviembre en la Bombonera, sino para todo lo que queda de la fase regular del Torneo Clausura.
Se trata de una estación más del viacrucis de Velasco, quien no esperaba un viaje lleno de obstáculos en su aventura Xeneize, sino el camino allanado hacia la consagración que, por ahora, deberá esperar.
IMAGEN DE PORTADA: AFP



































