Pádel

Delfina Brea, a fondo: el sendero al número uno y el detrás de escena de un logro único

La mejor jugadora de pádel del planeta reveló sensaciones y secretos tras haber conseguido una conquista que perseguía desde sus inicios.

Por Pablo Amalfitano ·

12 de diciembre de 2025

DELFINA BREA acaba de cumplir años, pero la celebración del pasado 5 de diciembre incluyó una porción inédita en su vida: sopló las 26 velitas con la certeza de que, el próximo lunes, con la actualización del ranking oficial de la Federación Internacional de Pádel (FIP), su perfil aparecerá con un número uno. Terminará la temporada, en efecto, como la mejor jugadora de pádel del planeta, después de haber protagonizado un 2025 que rebalsó de títulos en el circuito Premier Padel -9 trofeos-, junto con su compañera española Gemma Triay, y que la encontró tan regular como nunca.

El instante en que lo supo, en el que ya nadie le podría quitar el sueño materializado en la realidad, ocurrió a fines de noviembre en el Major de Acapulco y, días después, quedó reflejado en las palabras que pronunció durante una conversación en la que estuvo El Gráfico: "Mi papá estaba ahí en el momento en el que lo conseguimos. Fue a Acapulco a acompañarme y veíamos el partido de Ari (Sánchez) y Paula (Josemaría) mientras cenábamos. Fue un momento raro: yo no había mirado nada, ni los puntos que nos faltaban ni nada. Todo iba más allá de esos números; no quería mirar lo que pasaba. Miraba el partido muy tranquila; no habíamos comentado nada. Después vi que Gemma lo miraba muy nerviosa y cuando perdieron me miró y me dijo: 'Ya está'. La celebración fue rara porque no lo logramos en la cancha".

Para la jugadora nacida en 1999 la conquista de este logro representa una síntesis cargada de simbolismo luego de años de sacrificio y desarraigo con el sueño intacto de triunfar en el pádel. Con lejanos inicios con pala en mano en el club El Monasterio de Parque Chacabuco, Brea tuvo influencia directa desde el ecosistema del pádel: su padre Nito Brea, ex jugador profesional y entrenador de vanguardia, la insertó de lleno en el mundo de las palas. A los 17 años se mudó a España, el punto neurálgico del pádel internacional, y comenzó a jugar torneos de nivel profesional junto con su ex compañera Aranza Osoro.

"El primer año que estuve acá, 2017, cuando tuve que terminar la secundaria a distancia en España, con mi familia. Tenía 17 años y a esa edad lo que querés es estar con tus amigas y hacer otros planes fuera de estar con mamá y papá. Pero soy una afortunada y una privilegiada por el lugar que tuve y por cómo mi familia me pudo acompañar para dejarlo todo. Es una suerte que me dio la vida: nacer donde nací y arrancar con el entrenador que tuve, que es mi papá y que me hizo tener el pádel cerca desde muy chiquita. Tengo claro que sin eso quizá estar acá es un sueño que me hubiera costado un poco más. Fue duro pero todo valió la pena", reflexionó.

Imagen Llegar al cielo: Brea terminará el año en la cima del mundo.
Llegar al cielo: Brea terminará el año en la cima del mundo.

Además condensó la felicidad de terminar en lo más alto, la ilusión de su vida: "Para mí es un sueño cumplido. Desde que empecé a jugar al pádel soñaba con ser la mejor en el deporte. Es algo que muy poquitos logran alcanzar. Estoy feliz de que me llegue en este momento de mi vida, más madura, más grande. El lunes, cuando se sumen los puntos, ese número uno va a aparecer en mi ranking. Es un privilegio estar en esta situación, después de haber estado tantos años afuera de casa y de haber hecho tanto esfuerzo. Que al final haya llegado es muy reconfortante. Es un logro que va más allá de mí: es un logro familiar, de todo mi entorno, que siempre me empujó a crecer".

Inmersa en el Tour Finals de Barcelona, el selectivo torneo que reúne a las mejores parejas de la temporada, atendió a un puñado de medios y contó que este epílogo se saborea diferente: "Es un lindo torneo para terminar el año de la mejor forma, pero al mismo tiempo es un torneo en el que ya está el objetivo cumplido. Estoy con ganas de descansar y pensar en el año que viene. Estamos con muchas ganas de terminar el año ganando un Finals, un torneo que ya gané una vez y es súper especial. Te vas de vacaciones con otra energía".

"Se disfruta mucho, sí. Quizá no tanto como me hubiese imaginado, porque siempre hay más por hacer y por mejorar. Ese chip es difícil sacárselo. Al final fue un año en el que quedamos número uno pero no quiere decir que haya sido perfecto o que hayamos ganado todos los partidos. Pasaron cosas en la pareja, de nivel y de otro tipo de cosas que fuimos surfeando con el tiempo. Creemos que, como todo, es mejorable", admitió en un momento de la charla, aunque de inmediato tuvo la necesidad de aclarar: "No, no es que no es como me lo imaginaba, sino que es una sensación diferente. La realidad es que es difícil ponerse en ese lugar cuando no está tan cerca. El año pasado estuvimos más cerca, pero nunca había tenido la oportunidad de luchar mano a mano el número uno. Es como me lo imaginaba en el aspecto deportivo, en el respeto de las demás, todo positivo. No quiero que el titular sea que ser número uno no es como me lo imaginaba sino por otro lado: hoy hay una argentina feliz que es número uno y que era feliz antes. Al final todo esto es para disfrutarlo".

¿Qué pueden mejorar junto con Triay de cara a un 2026 en el que tendrán que defender la cima mundial? Ante algunas modificaciones de parejas, sobre todo la separación de la dupla de Paula Josemaría y Ariana Sánchez -a las que Brea y Triay les arrebataron la cúspide-, la talentosa jugadora argentina, con  entiende que podrían encontrar incluso una ventaja: "Como pareja creo que hay muchas cosas por mejorar. Técnicamente cada una tiene sus cosas y creo que en conjunto podemos jugar mejor. Algunas parejas este año se nos resistieron un poco porque no jugamos tan bien. Me parece que es un buen momento para trabajar algunos puntos débiles. El año que viene va a haber muchos cambios de parejas; es divertido para el pádel que se separen y que se formen nuevas parejas. Creo que este baile de parejas nos termina beneficiando: estar arriba y seguir juntas nos va a sumar".
 

Imagen La felicidad en un semblante que no deja dudas: Brea, en lo más alto del pádel.
La felicidad en un semblante que no deja dudas: Brea, en lo más alto del pádel.

Llegar al cielo

"Por suerte llegó antes de lo que esperábamos; pensamos que habría que definirlo a último momento. Ya son semanas de celebración: en Acapulco lo celebramos cuando ocurrió, aunque lamentablemente no lo pudimos conseguir en la cancha. Nunca está bueno festejar la derrota de unas rivales pero en este caso sí lo fue. Fue mi cumpleaños, viene Navidad, viene Año Nuevo, son días de festejo. Toda mi familia está acá en Barcelona; compartir tiempo ya es una celebración", se sinceró Brea, escasos días después de haber tenido la certeza de que finalizará el año sentada en el cielo.

En agosto pasado la jugadora sensación del momento había confesado: "Hay que decirlo: el objetivo es ser número uno. Eso está claro y está en la cabeza todos los días. Y debe ser así para poder entrenarnos y dar el cien por cien todas las veces. Es una ilusión enorme". Además había contado que compartía psicóloga con Triay, su nueva compañera de este año, lo que había calificado, entre risas, como "terapia de pareja".

Ahora, con el logro en las manos, manifestó: "La terapia de pareja sigue siendo intensa. Somos dos personas muy exigentes. Todo el tiempo queremos más, lo que tiene su parte buena y su parte mala. Por suerte en esta etapa del año ahora estamos un poco más relajadas y menos hincha pelotas entre nosotras. Ya termina el año y, cuando volvamos, en enero, seguro retomaremos las sesiones de terapia, que nos deben quedar muchas".

¿Cómo renovar la ilusión después de haber llegado a semejante objetivo? Brea, que posee un nuevo arma en la Bullpadel Vertex 05 Woman 2026, tiene claro cuál es el camino, más allá de que se encontrará con sensaciones tan frescas como desconocidas: "Ese es el gran desafío y es lo más difícil. Eso es lo que les pasa a los grandes, a los ídolos, justamente lo que los hace grandes es la constancia y la cantidad de años que pueden llegar a sostener un mismo nivel de trabajo, de concentración, de ganas. Es algo que voy a experimentar por primera vez: cómo encaramos el próximo año. Soy una persona exigente y confío en que eso siempre me va a llevar para adelante, aunque a veces tenga que dar dos pasos para atrás como ya me ocurrió. Este año me tocó subir y lo voy a encarar con la misma tranquilidad y con felicidad. Mi papá estaba súper emocionado: fueron muchos años de perseguir algo que, en su momento, se veía muy lejano. Es muy difícil ser la jugadora más regular del año. Haberlo conseguido es espectacular".

Imágenes: prensa Delfina Brea