Las Entrevistas de El Gráfico

Héroes en el olvido: Roberto Galarza, de un gol en La Bombonera a manejar un colectivo

Supo ser una de las grandes promesas de Racing, lo dirigió Diego Maradona, fue tapa de El Gráfico, paseó por clubes del ascenso y a los 28 años dijo basta, desencantado con el fútbol. La historia de un luchador que redescubrió su vida arriba de un bondi.

Por Panqui Molina ·

14 de abril de 2023

ROBERTO GALARZA es uno de los tantos héroes en el olvido que tiene el fútbol argentino. Su nombre quedó grabado a fuego en la memoria de los hinchas de Racing, cuando en 1995 convirtió un gol que le permitió a la Academia cortar la racha de 20 años sin ganar en La Bombonera.

Surgió en las inferiores de la Racing, debutó en 1994, fue dirigido por Diego Maradona, le hizo un gol histórico a Boca, llegó a la tapa de El Gráfico, paseó por varios clubes del ascenso y se retiró a los 28 años, desgastado con el mundo del fútbol. Su última experiencia fue en Costa Rica, de donde tuvo que volver a los pocos meses por falta de pago. 

Urgido en lo económico debió salir a buscar trabajo. Estuvo 4 años en la construcción con su cuñado hasta que un día de 2011 su vida cambió para siempre. Se reencontró con Aníbal Fernández, “su amigo”, a quien conoció de su paso por Quilmes, y le pidió ayuda en lo laboral. El entonces Jefe de Gabinete le sugirió un cargo en el club del Sur, pero Kikí, apodo que le pusieron en el barrio y que mantiene hasta estos días, le cantó retruco con algo inesperado para el actual Ministro de Seguridad: ser colectivero en la línea 148.

-Jugabas como enganche, de conductor, y ahora conducís un colectivo. ¿En qué se parece ser jugador de fútbol con chofer?

-Es totalmente distinto, cambia todo. Esto es todo una aventura.

Galarza recibe a El Gráfico en la terminal de la línea 148, en la intersección de las calles 12 de octubre y Mosconi, en el corazón de Quilmes oeste. La cita es dentro de una de las 180 unidades que la empresa El Halcón tiene a disposición, minutos antes de iniciar el mismo recorrido que realiza desde hace 12 años. Trabaja de 10 a 18 o 20 hs, según el día y tiene 6 o 7 francos al mes. Comenzó en el turno de la noche, en donde “vio de todo”. 

 

Imagen En la línea del fondo de 5 asientos de una de las unidades de la línea 148, Galarza recibió a El Gráfico para hablar de su vida (GONZALO COLINI)
En la línea del fondo de 5 asientos de una de las unidades de la línea 148, Galarza recibió a El Gráfico para hablar de su vida (GONZALO COLINI)
 

“Siguen pasando los años y todos se acuerdan de mí. Es un orgullo. Significa mucho”, dice con un dejo de nostalgia, a modo de introducción.

-¿En qué momento te diste cuenta que se te venía el final como futbolista?

-Lo venía sintiendo, ya no quería saber más nada. Mi familia me decía que siguiera, pero veía que las cosas ya no daban para más. Cuando me salió lo de Costa Rica lo tomé como la última posibilidad. Lo dirigía Alexandre Guimaraes, que llevó jugadores de todos lados. El equipo no anduvo, renegué para cobrar y a los 6 meses me fui. Estaba solo, sin mi familia, rescindí mi contrato y me volví. 

-Se van a cumplir 20 años del retiro. Con el diario del lunes, ¿creés que estabas para unos años más?

-Yo me sentía bien, pero lo mío pasaba por el tema de la familia, los contratos que se me complicaba cobrar y eso me fue desgastando. Era el sostén de mi familia y eso también era una presión.

-¿Tenías representante?

-Al principio sí, pero a lo último me manejaba solo. Eso fue un error que cometí, no tenía a nadie que me empujara. Me encapriché en arreglar mis contratos.

-¿Cómo fue tu recorrido hasta llegar a Primera?

-Jugaba en el barrio, mi viejo tenía un equipo y recorríamos varios lugares hasta que una vez jugamos contra un club de Avellaneda y me vieron. Tenía 9 años y fui a hacer una prueba a Racing y enseguida quedé. Así empecé, hice todas las inferiores. 

-Me imagino el orgullo de tu viejo… 

-Él siempre se dedicó a dirigir a chicos en los barrios y fue una emoción enorme. Yo le dije que me banque hasta los 18 y que si no llegaba me ponía a laburar. Cumplí también ese sueño, de debutar a esa edad. Estaba convencido de que iba a llegar por mis condiciones. 

-¿Sentís que estabas preparado en el momento que te tocó debutar?

-No estaba tan preparado en lo físico y en la alimentación. Esas cosas no me ayudaron mucho y a la larga tuve lesiones, pero las condiciones las tuve para jugar. Debuté muy joven y por ahí me faltaba un proceso, pero en ese momento vieron que estaba para debutar y se dio así.

 

Imagen Galarza, en la intimidad de su familia, para una producción de El Gráfico en marzo de 1994, días después de su debut en Racing
Galarza, en la intimidad de su familia, para una producción de El Gráfico en marzo de 1994, días después de su debut en Racing
 

Galarza hizo las inferiores en Racing. Pasó de Quinta a Reserva, en donde jugó bajo las órdenes de Rodolfo Della Picca, uno de los entrenadores que recuerda con más cariño. La demora en la llegada del transfer de Adrián de Vicente le abrió la puerta para hacer su debut en Primera. 

El día más esperado llegó el 17 de febrero de 1994, por la fecha 16 del Torneo Apertura 1993, que finalizó en marzo del año siguiente. Racing igualó 2-2 contra Ferro, en un empate que complicó sus aspiraciones en la lucha por el título, pero que sí supo aprovechar Galarza. Con la número 9 en su espalda, Kikí facturó por duplicado. También cumplió con el presagio del entrenador en ese entonces.

 

Imagen Zurdazo y a cobrar: el día de su debut en Primera le hizo dos goles a Ferro. Lo padeció Germán Burgos.
Zurdazo y a cobrar: el día de su debut en Primera le hizo dos goles a Ferro. Lo padeció Germán Burgos.
 

“Había 50 jugadores profesionales y yo era un pibito que recién arrancaba. Babington me dio la confianza y se la jugó por mí. Cuando me estaba cambiando me dijo ‘nene mire que esta noche va a hacer dos goles’", dice Galarza, 29 años después del debut, desde la comodidad de un asiento de colectivo de la línea 148.

El Apertura se le escapó a Racing en la recta final y River, de la mano de Daniel Passarella, dio la vuelta olímpica. Para ese entonces la Academia llevaba 28 años sin gritar campeón en el plano local, peor racha de su historia que se cortaría a los 35 con la consagración en 2001. 

“Se sentía el rigor de la gente. Veníamos bien y con el parate se desarmó todo”, recuerda Galarza. Tras el empate con Ferro en cuestión, Racing igualó con Lanús y recibió un duro 6-0 contra Boca. 

 

Justamente ante el Xeneize, Galarza volvería a recuperar protagonismo en 1995, ya con Diego Maradona como entrenador, en un impasse en su carrera como futbolista luego de la suspensión de la FIFA por el doping en el Mundial de Estados Unidos. Tras una breve experiencia como entrenador de Mandiyú recaló en Racing y ahí dirigió a Kikí.

“Diego fue una revolución. Para nosotros era una cosa de locos. Vivimos muchas cosas con él, era técnico y un jugador más, sobre todo con nosotros los chicos. Entrenaba a la par nuestra, se ponía al costadito y con una pelota de golf o una naranja se iban todos con él. Axselman, Bocha Ramírez, Albornoz, yo, teníamos muchos enganches. Él me dio la confianza”, cuenta Galarza, orgulloso por haber sido dirigido por el 10.

 

Imagen Racing derrotó a Boca después de 20 años con un gol de Roberto Galarza: así lo reflejó El Gráfico
Racing derrotó a Boca después de 20 años con un gol de Roberto Galarza: así lo reflejó El Gráfico
 

El 16 de abril de 1995, por la fecha 8 del Torneo Clausura, Racing derrotó 1-0 al Boca de Silvio Marzolini en La Bombonera. A los 9 minutos de la segunda etapa, Galarza controló sin oposición y desde afuera del área sacó un teledirigido que ingresó al arco que defendía el Mono Navarro Montoya. Sus brazos en alto y su mirada incrédula hacia arriba en el festejo fue lo más parecido a tocar el cielo con las manos. 

-¿Qué recordás de ese partido? 

-No merecíamos ganar, Boca nos peloteó. Encontré la pelota ahí, probé, se desvió en Fabbri y entró. Yo era de pegarle, pero mucho no me animaba. Ese día me quedó justo y se le metió al Mono (Navarro Montoya). 

-¿Qué te dijo Maradona?

-No estaba en la cancha, estaba en Mar del Plata y nos dirigió Fren. Me acuerdo que al término del partido di una nota en La Red y me cruzaron con el Mono, que dijo se había desviado en Fabbri. Y de la nada apareció Diego al aire y me felicitó y dijo “Galarzita lo conozco, le pega bien a la pelota” (pone el tono de voz de Maradona). Un grande. Tenía esas cosas.

 

Imagen Estar en la tapa de El Gráfico, un motivo de orgullo para unos pocos elegidos. Galarza se lo ganó con su histórico gol ante Boca en La Bombonera
Estar en la tapa de El Gráfico, un motivo de orgullo para unos pocos elegidos. Galarza se lo ganó con su histórico gol ante Boca en La Bombonera
 

-Llevaban 20 años sin ganarle a Boca en La Bombonera. El Gráfico tituló ‘Racing salvó el año’. Recién era abril, ¿era para tanto?

-Sí, es cierto. Veníamos muy mal, para el cachetazo y ese partido fue el del despegue. Quedó para la historia.

 

Imagen Un zapatazo para la eternidad. Galarza exhibe con orgullo la tapa de El Gráfico que lo tiene como protagonista (GONZALO COLINI)
Un zapatazo para la eternidad. Galarza exhibe con orgullo la tapa de El Gráfico que lo tiene como protagonista (GONZALO COLINI)
 

-Contame alguna anécdota del Turco García

-Un fenómeno. La primera vez que concentré, Babington me mandó con él. Imaginate, yo pendejo con él. Me trajo a los mellizos. Me dieron vuelta la habitación. Yo tenía vergüenza, qué le iba a decir. 

-¿Y cómo siguió tu vida en Racing?

-Después me tuve que ir por un tema político. Llegó Lalín y me fui porque era jugador de Destéfano. En realidad era del club pero se pensaba que era de Destéfano. Es como es toda la política.

-¿Lalín te dijo algo?

-Me fui a Quilmes a préstamo y cuando volví la rompí en Reserva. A los pocos partidos me llevó Brindisi al banco contra River. Vino Lalín y me dice “y vos qué hacés acá”. Al partido siguiente no jugué más. Era un pibe todavía. De ahí me fui a Olimpo.

Todo el timing que tuvo para hacer dos goles en su debut fue el que le faltó luego de su salida de Racing. Tras firmar con el club de Bahía Blanca recibió un llamado de Rubén Darío Insúa, a quien conocía de su paso por Quilmes, para llevarlo a jugar a Barcelona de Guayaquil. Fue en 1998, año en el que el club de Ecuador perdió la final de la Copa Libertadores ante Vasco Da Gama. “El Gallego me quería llevar, hasta hablamos del contrato, pero quise salir y el presidente no quería saber nada. Son esas cosas que decís a mí solo me pasan”, se lamenta Kikí.

Estuvo 4 años en Olimpo, en la segunda división. Después pasó por Ferro, volvió a ser dirigido por Della Picca y perdió la final ante Deportivo Español para regresar a la Primera B Nacional en 2001. En el último tramo jugó en Almirante Brown de Arrecifes y Sportivo Las Parejas y el final fue en Costa Rica.

-¿Qué te genera recordar tus andanzas como futbolista?

-Estoy orgulloso de la carrera que hice, capaz no debuté en el momento justo en Racing por todos los quilombos que había. En otra época me hubiera ido mejor por ahí, pero no me arrepiento de nada. A los 18 años debuté en la Primera y en ese momento era muy difícil. Jugué con grandes jugadores, no era fácil. Era un pibe de barrio que me rompí el lomo y pude llegar.

-Tuviste entrenadores importantes, ¿cuál fue el que más te marcó? 

-Tuve a Babington, Cubilla, Maradona, Marchetta, pero el que más me enseñó fue Rodolfo Della Picca, que lo tuve en las inferiores y fue un padre para mí, me ayudó mucho. A los 15 años los domingos me iba a jugar torneos de fútbol relámpago porque se ganaba buena plata y nunca le caía a entrenar los lunes. Yo le decía que iba a jugar porque necesitaba la plata y con eso me manejaba en la semana y él me bancaba porque sabía que en los partidos le respondía siempre.

-¿Se podía compatibilizar el torneo relámpago con tu crecimiento como profesional?

-Sí, eso me ayudó mucho. Era chico y jugaba con grandes, después en Primera una patada era normal. En los campeonatos relámpagos los tipos te pegaban de verdad.

-¿Cómo te llevas con el fútbol hoy?

-Miro poco, te digo la verdad.  Hace rato que no voy a la cancha. Ya no me llama, tengo dos hijas que son fanáticas y van a todos los partidos. 

-Te desencantaste… 

-Cambió mucho el fútbol de hoy, en todo. Por eso me gusta escuchar a Rubén Insúa y a Pipo Gorosito, tipos que la vivieron y dicen la verdad.

-¿Te quedaron amigos del fútbol o gente con la que hablás?

-No, con nadie. Veo a los muchachos de vez en cuando en el Senior de Racing pero no tengo mucho contacto. No uso redes sociales y lo que sé es por intermedio de otro. 

 

Imagen Galarza llegó a la línea 148 a través de Aníbal Fernández, a quien conoció de su paso por Quilmes (GONZALO COLINI)
Galarza llegó a la línea 148 a través de Aníbal Fernández, a quien conoció de su paso por Quilmes (GONZALO COLINI)
 

-¿Qué esperás para la vida?

-Y… qué te puedo decir… que venga un regalo del cielo. Yo con el trabajo que tengo estoy conforme, tengo mi plata y eso es lo importante. Estoy agradecido a Dios por la vida y toda la carrera que hice. 

Se acerca el horario y Galarza debe afrontar su jornada laboral, con un recorrido con tantas idas y vueltas como las que tuvo a lo largo de su carrera como futbolista profesional. Antes, la prueba de rigor: posar con la tapa de El Gráfico que lo tuvo como protagonista y aceptar el desafío de hacer jueguitos para mostrar que a pesar del paso de los años la zurda está intacta.

-¿Y no te dan ganas de jugar?

-Hace rato que no juego. Les prometí a los muchachos del Senior que los iba a ver. Fui una vez y me hicieron jugar. A los 20 minutos me pegó un tironazo y tuve que dejar. Para siempre (risas).

 

Imagen Desafío superado: Galarza hace jueguitos y demuestra el motivo que lo llevó a lucir la 10 de Racing (GONZALO COLINI)
Desafío superado: Galarza hace jueguitos y demuestra el motivo que lo llevó a lucir la 10 de Racing (GONZALO COLINI)
 

FOTO DE PORTADA: GONZALO COLINI

ARCHIVO: JULIÁN MARCEL