Deporte motor

Lando Norris, el día que la Fórmula 1 cambió de color

El piloto británico se consagró campeón del mundo por primera vez y McLaren volvió a la gloria tras 17 años.

Por Redacción EG ·

07 de diciembre de 2025

LANDO NORRIS jamás olvidará Abu Dhabi. Ese sueño que lo acompañaba desde su debut en McLaren parecía una promesa sin fecha hasta hoy. Hasta que la pista de Yas Marina, el escenario de despedidas y consagraciones, se convirtió en el lugar donde finalmente todo cambió.

El británico de 26 años se coronó campeón del mundo por primera vez en una noche en la que no ganó la carrera, que quedó en manos del gran Max Verstappen, pero en la que sí ganó todo lo demás.

El podio que valió un título

Norris largó desde la segunda posición, rodeado de sus dos grandes rivales de la temporada: Verstappen adelante, Piastri atrás. La presión fue total. En la salida, el australiano le sacó el lugar y Norris quedó tercero, una posición que terminaría dándole el trofeo más importante de todos.



La carrera lo puso a prueba: tráfico tras la parada en boxes, un cruce peligroso con Yuki Tsunoda y la necesidad de no ceder frente a ningún error como ya le había sucedido previamente en la temporada. Verstappen dominaba adelante, Piastri intentaba acercarse y Norris resistía atrás. La regularidad que había marcado toda su temporada con 19 podios en 24 carreras volvió a aparecer cuando más la necesitaba.



Cuando cruzó la línea de llegada, Norris rompió una racha de cuatro títulos consecutivos de Verstappen y devolvió a McLaren a la cima por primera vez en 17 años desde aquella temporada de 2008 con Lewis Hamilton en la cima. En el campeonato, el inglés sumó 423 puntos, apenas dos más que el neerlandés. Un margen mínimo para una historia enorme.

Apenas vio la bandera a cuadros, Norris no pudo contenerse. Su primera reacción llegó por radio, entre lágrimas que lo sorprendieron hasta a él mismo: "Gracias a todos. Oh por dios...hicieron mi sueño realidad. Muchas gracias, los quiero chicos. Te quiero mamá, te quiero papá".

Minutos después, ya sin casco y con la voz quebrada, confesó: "No lloraba hace tiempo. No pensé que iba a llorar", dijo envuelto en una emoción que conmovió a todos y compartió con sus padres, su familia y todo su equipo apenas terminó la carrera.

Además, enseguida se acordó de sus dos grandes rivales del año, Verstappen y Piastri: "Quiero felicitar a Max y Oscar, mis grandes rivales esta temporada. Fue un placer correr contra ellos. Fue un honor"



El renacimiento naranja

El título de Norris no fue solo importante para él sino un regreso para McLaren. Un renacer. El equipo papaya, una escudería histórica caída en una larga travesía sin títulos hasta 2024 cuando ganó el Mundial de Constructores, completó una temporada inolvidable: campeón de pilotos y repitió en el de escuderías.Un doblete que parecía imposible hace apenas unos años.

El recorrido de Norris hasta esta coronación fue un ejemplo de paciencia y crecimiento. Estuvo cerca en 2024, soportó críticas, maduró y encontró en 2025 su temporada más sólida. Parecía que la presión lo derrotaba, pero demostró carácter en la recta final. No todos los campeones son iguales. No necesitó dominar. Necesitó insistir.

Lando Norris ya no es la promesa que creció junto a McLaren. Es el hombre que devolvió a McLaren a la gloria. El campeón que lloró mucho, que agradeció y que cambió el color del mundo de Fórmula 1 a un vibrante naranja.