Un viernes en el que Colapinto ganó las batallas que tenía que ganar
El argentino fue 9° y 18° en las prácticas libres en México, y fue superior a Pierre Gasly y a Paul Aron, su único competidor para la butaca de 2026 en Alpine.

FRANCO COLAPINTO parece impermeable a la presión. Sorteó con gran temple una semana difícil en la que estuvo en el ojo de la tormenta por su desobediencia en el Gran Premio de Estados Unidos, cuando le pidieron mantener posiciones con Pierre Gasly, su compañero en Alpine, pero lo superó gracias a una gran maniobra.
Más allá del regaño oficial del jefe de equipo, Steve Nielsen, y de las charlas internas para evaluar la actitud de un Colapinto que luego salió a reconocer que las órdenes están para ser cumplidas, su actitud de rebeldía pareció fortalecerlo de cara a la gran decisión que aún no hizo oficial el equipo pero que parece no tener contra: su continuidad en 2026 para acompañar a un Gasly que es bandera y que ya firmó hasta 2028.

Después de volver a provocar el entusiasmo popular cuando salió a saludar a los fanáticos en Austin post carrera y en los actos públicos que tuvieron lugar en México antes de iniciar la actividad deportiva, el pilarense pasó con éxito una doble prueba de fuego este viernes en el circuito Hermanos Rodríguez.
En la práctica libre 1 se impuso con absoluta claridad a Paul Aron, el reservista que por reglamento formó parte de la prueba en el auto de Gasly. Fue un segundo más rápido que el estonio y quedó noveno, en su mejor colocación de la temporada. Se trataba de algo así como el "duelo del morbo", ya que Aron fue señalado por Flavio Briatore, el hombre más influyente de Alpine, como el único competidor de Colapinto por un lugar para el año próximo.

En la segunda tanda confirmó una tendencia que se viene imponiendo: ser igual o mejor que Gasly, al que en esta oportunidad venció por medio segundo para quedar 18° y dejar último al galo.
Por eso, fue evidente su beneplácito en las breves declaraciones al cierre del día. Más allá de las repetidas inconsistencias de Alpine con autos faltos de potencia y varios escalones por debajo del resto, su batalla personal la ganó con claridad.

Su mueca de sonrisa mientras expresaba que "fue un buen viernes para mí" dejaba ver en el fondo que se dormirá tranquilo cuando apoye la cabeza en la almohada ya pensando en superarse el sábado para dar un paso más hacia lo inevitable: su oficialización como volante de la casa con sede en Enstone para el campeonato que viene.







































