Conmebol Sudamericana

El antecedente de Santiago Beltrán: el único arquero de River que había pateado un penal en una tanda

La inolvidable actuación del guardameta millonario frente a Independiente Santa Fe, donde contuvo tres disparos pero falló el propio antes de la eliminación, revivió una marca histórica de 1993.

Por Silvio Maverino ·

27 de agosto de 2026

La derrota de River ante Independiente Santa Fe en la definición por penales celebrada en el estadio Monumental y válida por los octavos de final de la Conmebol Sudamericana, dejó una huella imborrable en la memoria de los hinchas riverplatenses tras una serie interminable de 22 ejecuciones (la más larga de la historia del club) que decretó la eliminación en los octavos de final del certamen continental.

Uno de los focos de la noche recayó sobre Santiago Beltrán, quien se erigió como una figura monumental al contener tres disparos de los futbolistas colombianos en un verdadero suplicio de nerviosismo que se extendió hasta el undécimo ejecutor por lado.

Sin embargo, el destino dio un vuelco drástico cuando el propio arquero se hizo cargo de su remate desde los doce pasos y terminó errándolo, un desvío que dejó la puerta abierta para que Weimar Asprilla sentenciara el ocho a siete definitivo en favor de la visita.

 

EL PENAL ERRADO POR BELTRAN
 

Este episodio singular reabrió los libros de historia del club y trajo al presente un antecedente insólito que llevaba más de tres décadas durmiendo en los archivos oficiales. A lo largo de sus cincuenta y seis tandas de penales disputadas, el único arquero de River que se había animado a patear en una definición fue Javier Sodero, el 22 de octubre de 1993 en el estadio Maracaná ante Flamengo.

Aquel antecedente por los cuartos de final de la Supercopa también tuvo un desarrollo agónico de dieciséis ejecuciones donde Sodero había logrado convertir su remate, aunque la suerte terminó esquivando a los de Núñez tras la atajada a Enrique Corti que selló el 6-5 para los brasileños.

Anoche, el círculo de la historia se cerró con el rol protagónico de Beltrán, transformando la heroica tarea de atajar tres penales en una tragedia deportiva al desviar su propio disparo, perpetuando así la estirpe de los arqueros riverplatenses que se atreven a asumir la máxima responsabilidad bajo los tres palos y frente a la pelota detenida.