Maradona y El Gráfico

INVIERTA EN MARADONA HNOS.

Por Redacción EG · 28 de diciembre de 2021

En el año 1979, El Gráfico presentaba en sociedad a Hugo Hernán, el Turquito, y a Raúl Alfredo, Lalo. Los dos son hermanos menores de Diego Armando Maradona, el chico de 18 años que estaba revolucionando el fútbol. ETERNO.

“Antes del Mundial, Diego los traía a la UOEM, a los entrenamientos de la Selección. Después, por gente de Argentinos Juniors me llegaron más referencias. Hoy por hoy, tanto el más chico como el mayor están para grandes cosas. Son un cheque al portador. Por lo que ví, Huguito, de 10 años, es una calcomanía de Diego. Es la gran ventaja de tener una familia como Dios manda. Así salen los hijos. Uno lo ve a Diego y parece un hombre, sus hermanitos son educados. Y el porqué está en el hogar que tienen."   Ernesto Duchini


La mirada pícara de Hugo bajo el flequillo. Lalo observa la pelota. Diego posa orgulloso de sus hermanos. "Ojalá sean mejores que yo".

La mirada pícara de Hugo bajo el flequillo. Lalo observa la pelota. Diego posa orgulloso de sus hermanos. "Ojalá sean mejores que yo".

 

—Mamá, no voy a ir más a Parque.  

—Callate, callate y tomá la leche. ¡Qué no vas a ir más! Vení que te peino. Dame un beso de buen día… Hugo Hernán Maradona acaba de levantarse y ya está haciendo chiches con una Pinter número cinco oficial. El 9 de mayo cumplió diez años y según la madre "va a ser más corpulento que Diego". Hace un par de meses él y su hermano Raúl Alfredo (29-3-1966) fueron llevados por Diego padre al consultorio del doctor Paladino "para que los fortalezca". El médico estaba acostumbrado a este tipo de trabajo: cuando Diego Armando Maradona tenía 9 años, él ya lo había atendido por idéntico motivo.

Hugo es el Turquito; Raúl, Lalo. El Turquito le pega con la derecha; quienes lo siguen de cerca dicen que es la única diferencia que tiene con el 10 de Argentinos Juniors y de la Selección Argentina. Cuando juega para el equipo de baby del club Parque se congrega mayor cantidad de gente para ver en acción "al hermano de Maradona". El sábado 23 no fue. Era prioridad ir al partido Huracán-Argentinos, en el que jugaba Diego. Ese día el equipo de baby perdió 3 a 0. No ocurre cuando está él. Pero a pesar de, todo, él se ha levantado y con los ojos, semidormidos le dice a su mamá que no va a ir más.

 

Campo Las Malvinas, de Argentinos Juniors. Hugo le tira un caño a Lalo cuando sale a marcarlo. El hermano ayor, Diego, sigue de cerca.

Campo Las Malvinas, de Argentinos Juniors. Hugo le tira un caño a Lalo cuando sale a marcarlo. El hermano ayor, Diego, sigue de cerca.

 

 La respuesta no es de un chico de 10 años recién cumplidos. Mide las palabras. Hilvana las frases como un grande. Y nos deja atónitos con el análisis...

—En Parque juego en un equipo de baby-fútbol. Pero el baby te hace cambiar el juego cuando vas a una cancha grande. Te quita el cambio de frente. No podés hacer jugadas individuales. Hay que tocar siempre de primera y a mí me gusta gambetear aunque sea un ratito.

Dice la madre que Hugo es más temperamental, "tan loco como Diego cuando se levanta de mal humor…" . Y que, en cambio, Lalo es más calmo y reflexivo.  Actualmente también va a Parque pero no juega tan seguido. El lo explica con la simpleza de un pibe puro: "No me ponen, así que quizás tampoco vaya más. Ya hablé con Diego y le comenté que me gustaría seguir siendo uno de los pibes que alcanza la pelota en los partidos de Argentinos y que como también me gusta el tenis por ahí puedo ir a Gimnasia Esgrima de Villa del Parque. Él me dijo que está bien, que a lo mejor él también va conmigo porque le gusta mucho el tenis. Claro que lo que me gusta es el fútbol…”.
 

Chacabuquito

En la cocina se ha formado una rueda.  El tío Cirilo está de visita y cuenta una anécdota sobre los sobrinos menores. . .

—La familia es de Esquina, Corrientes. Hace poco fuimos todos y, claro, hubo un revuelo bárbaro, porque iban los hermanos de Maradona. Los pusieron en un partido de baby en el equipo llamado Chacabuquito y ganaron 9 a 0 con 4 goles de Lalo y 5 del Turquito. El Diego también había jugado para el mismo equipo una vez que viajó, cuando tenía doce años. Al equipo lo dirigía un sobrino de Esquina. En el primer tiempo iban perdiendo 4 a 0 y me acuerdo de que el técnico lloraba y me decía…

 —Y, Tapón, ¿qué pasa con el chico?

Entonces fui a verlo a Diego y le imploré:

—Eh, Diego, no podemos perder, ¿no es cierto?

—Quédese tranquilo, tío, no se haga problemas —me respondió lo más campante.

Terminó él partido y ganó Chacabuquito 7 a 4 con siete goles de Diego.

— ¿Y a usted por qué le decían Tapón, Cirilo?

—En esta familia el fútbol viene de lejos. El padre de Diego también jugaba. Era wing derecho. Y yo era arquero de San Martín, de Esquina. Y andaba bastante bien. Una vez le atajé dos penales seguidos a Central Goya. Como era petiso (y soy todavía) me pusieron Tapón.

 

Diego le tira un caño a Lalo. Huguito goza. El fútbol, también.

Diego le tira un caño a Lalo. Huguito goza. El fútbol, también.

 

A la escuela

Alas 13 sonará la campana de la escuela "Francisco Beiró". Huguito va a 4° grado y es buen alumno. "Todos los lunes las señoritas Cecilia y Alicia preguntan por Diego". Lalo va a 6°. "Dora y Susana también me preguntan por él. En la escuela no jugamos al fútbol. La profesora organiza partidos de volley,  pero a nosotros no nos gusta. Entonces nos vamos a las gradas a jugar a las figuritas". Hugo elude el control de la profesora de manera más singular. "Agarramos una pelota y nos vamos al patio del  jardín a hacer picados…".

 Y son tan "rápidos" que pueden hacer los operativos más insólitos y eficaces cuando quieren conseguir algo. Lalo quería una máquina de escribir. Entonces urdió una tramoya con la novia de Diego para lograr que éste se la comprara. Fue así:

Diego estaba en el patio. Ellos en el living. Entonces Lalo subió la voz (para que lo escuchara Diego) y le preguntó a Claudia....

 —Claudia, ¿cuál es la máquina de escribir más chiquita, corno para un chico como yo?

Antes de que Claudia alcanzara a responder, Diego entró y le dijo a Lalo.. .

 —Lalo, ¿vos querés aprender a escribir a máquina? Yo te regalo una.

Y viven así. Tirando caños, estudiando, admirando al hermano mayor que ya es muy grande a pesar de sus 18 años. Mientras don Diego observa con felicidad rebosante por el camino que han emprendido sus hijos. El mismo que él soñó seguir en sus tiempos de pibe, "pero el piolín no era tan largo". Suerte que todo lo que le faltó a él fue a parar al carretel de sus propios hijos. . .

GUILLERMO BLANCO.  Fotos: ANTONIO LEGARRETA (1979)

Temas en esta nota:

DEJÁ TU COMENTARIO