Las Crónicas de El Gráfico

1955. A jugar y no a pegar. Por Borocotó

Por Redacción EG · 01 de abril de 2019

En una campaña contra el juego busco, el periodista refuta la premisa que entiende que un defensor tiene que “pegar” para hacerse valer frente al rival, ya que así empeora su potencial rendimiento.

Las cosas van mejor. Y esperemos que así sigan. Veremos fútbol de varones pero correcto, como el encuentro al que asistimos la semana pasada entre Vélez e Independiente y que tenía su "tradición" y sus recuerdos poco gratos. Intenso, de hombrecitos, pero también de deportistas.

 

Federico “Perique” Edwards, santafecino. Juan “Comisario“ Colman, entrerriano. Ambos llegaron a Boca y fueron una de sus más famosas duplas de zagueros. Salieron campeones en 1954.

Federico “Perique” Edwards, santafecino. Juan “Comisario“ Colman, entrerriano. Ambos llegaron a Boca y fueron una de sus más famosas duplas de zagueros. Salieron campeones en 1954.

 

En general ha disminuido el juego brusco. Las palabras del presidente de la A.F.A., señor Cecilio Conditi, han tenido eco, y fueron apuntaladas por el periodismo oral y escrito, que, al fin de cuentas, le corresponde esa prédica por antigüedad. Por eso cuando el señor Conditi hizo el "reparto" en la reunión de "puertas abiertas" para la que fueron citados jueces, dirigentes, representantes de Futbolistas Agremiados, cronistas, etc., nos salvamos los del gremio. Hubo leña para todos los demás. Hasta para los jueces británicos, que '`cuando les conviene no saben el castellano y llaman al intérprete y cuando les conviene saben el idioma y anotan".

La verdad es que las cosas han mejorado y esperamos que sigan en ese rumbo. También nos consta que algunos dirigentes llamaron a los cabecillas de las "barras fuertes" adictas y les señalaron que si no se atemperan no los dejarán entrar a ver fútbol. Porque algunos de esos grupos "entusiastas" han significado la clausura de canchas. Hay que depurar al fútbol eliminando muchos de sus males que atentan contra el gran espectáculo en esta tierra de habilidad. Hay que defender al inteligente y hábil contra el golpe. "Como dirigentes, cuando tenemos que adquirir a un hombre de defensa preguntamos: "¿Es recio?" Y si no lo es, no se contrata", ha dicho el señor Conditi. Y es verdad. Un dirigente de Vélez Sarsfield nos confió: "Todos los clubs "grandes" se han interesado por nuestro Jorge Ruiz. ¿Por qué?" No hacía falta contestación. Sin embargo, ¡qué lindo es verlo a Ruiz jugar como lo hizo contra Independiente! Con esa habilidad suya, ese sentido de la colocación, ese desplazamiento elegante y plástico. Nos traía el recuerdo de cuando habla. Porque el "maestro" habla lindo sin vuelta: fino, sutil, inteligente. Muchas veces no hemos podido unir al orador con el jugador. Ese domingo ante los rojos fue las dos cosas, porque jugando parecía que hablaba. ¿Y Ovide? ¡Fenómeno! Y nada menos que contra Ernesto Grillo, y un Grillo animado, con ganas de fútbol. Ovide le jugó correctamente y acusó un magnífico rendimiento.

 

El “Charro” Moreno intenta en la ofensiva de River. Marante es uno de los que trata de impedirlo por Boca.

El “Charro” Moreno intenta en la ofensiva de River. Marante es uno de los que trata de impedirlo por Boca.

 

Valores hay que cuando descartan el golpe se agigantan. Como sucedió con Perico Marante. En sus comienzos, cuando de las tribunas gritaban "¡leña!" y allá iba Perico campo afuera a desfacer entuertos como moderno Quijote, era mucho menos de lo que fue cuando no respondió más a los pedidos de calefacción y se dedicó a jugar. No dejó de ser varoncito por eso, pero resultó formidable. Su sucesor Juan Carlos Colman tuvo un incidente serio el año pasado con los cronistas que lo fustigaron. Hasta debió intervenir el Círculo de Periodistas Deportivos para suavizar asperezas. Resultado: Colman jugó mucho más.

Cuando existe calidad, la intención de aplicar golpes la rebaja. Eso es cosa comprobada. ¿No hay forwards que van a chuzar a medios y zagueros para que se pongan nerviosos y comiencen a las patadas y así serles más fácil a los delanteros la tarea de eludirlos? El caso de Néstor Rossi es otro típico. Juega dos kilos. Sabe una barbaridad. La maneja a voluntad, pero si se equivoca y comienza a repartir, su rendimiento disminuye muchísimo. Además, como lo tienen calado, el silbato entra a funcionar y no lo deja mover. Le cobran fouls hasta cuando está en los vestuarios. Y aquí vendría al pelo aquella expresión de Wimpi: "¡Y mire que se le dijo!"

 

Jorge Ruiz, el eje medio de Vélez Sarsfield que tiene fama de recio y que cuando decide jugar sin brusquedades es un jugador magnífico. Una prueba terminante de ello la dio en el match con Independiente, partido de varones pero también de caballeros.Jorge Ruiz, el eje medio de Vélez Sarsfield que tiene fama de recio y que cuando decide jugar sin brusquedades es un jugador magnífico. Una prueba terminante de ello la dio en el match con Independiente, partido de varones pero también de caballeros.

 

Su antecesor en los internacionales. Ángel Perucca, también raspó bastante, pero cuando abandonó un poco la búsqueda del hombre se erigió en una figura estelar y de lo mejor que hayamos tenido en ese puesto con la casaca celeste y blanca. Porque tenía auténtica clase de internacional.

Y por ese rumbo llegaríamos en la mención a Luis Monti, de quien dijéramos hace años que se adelantó a su época con aquel pase cruzado suyo a las puntas. Fue moderno para sus tiempos. En días en que los ejes medios jugaban cortito Monti simplificó los avances con aquella admirable colocación de pelota, tan suya, con pases de cuarenta metros. Se acordarán los viejos adictos de San Lorenzo: pase largo de Monti propiciando la entrada de Carricaberry y gol del "vasco". Pero cuando Luis se enojaba, se venía abajo como barrilete al que le hacen tajito.

Es posible confeccionar una larga lista demostrando que hombres recios de defensa cuando dejaron de buscar al rival crecieron en rendimiento. En términos generales siempre sucedió así. Habrá excepciones, pero nosotros nos remitimos a la regla. Por lo mismo también una vez dijimos de Ernesto Lazzatti ya retirado: "¡Cuánto habrá jugado ese hombre que brilló frente a forwards que lo enfrentaron con todo, porque sabían que no recibirían golpes".

Las mismas palabras se las podemos dedicar a Oscar Basso. Anotemos a Alfredo Pérez, zaguero centro de River que ha tenido tardes de brillo singular y nada más que con habilidad, porque no recurre al golpe ni sabe darlos siquiera. También en nuestra historia futbolística hubo apellidos que pegaban ellos solitos puestos sobre el verde. El caso de Pietracupa. Cierto que buscó petróleo, pero de haberse llamado Martínez, Giménez o Rodríguez habría parecido menos violento. Y se nos deslizó un apellido que, aunque más suave que el de Pietracupa, está en el fichero: Rodríguez. Y Manuel para más señas. ¿Se acuerdan? Fue de Platense, de San Lorenzo, etc.  El hermano era insider y de los que picaneaba, pero Manolo, atrás... Todavía duele.

Pero no hablemos mucho. Vamos a contar lo que una vez le dijeron: "¿Es cierto que tu mujer duerme con canilleras?" Y ya que estamos con apellidos que por sí solos pegaban, vamos a recordar la pareja de zagueros de Chacarita Juniors. Anoten: Trincavelli y Emmanuelli. Aunque jugaran al dominó, ¿verdad que uno enfrenta a esos apellidos., en la cancha y le corre frío?

 

Sabino Coletta luego de un enérgico rechazo de cabeza. Cuando actuaba por Lanús fue declarado como indeseable para el fútbol, pero luego pasó a Independiente y la cosa cambió. Entonces nos decía el propio jugador que "el indeseable era Lanús". Y eso por ser club "chico".

Sabino Coletta luego de un enérgico rechazo de cabeza. Cuando actuaba por Lanús fue declarado como indeseable para el fútbol, pero luego pasó a Independiente y la cosa cambió. Entonces nos decía el propio jugador que "el indeseable era Lanús". Y eso por ser club "chico".

 

Lindo caso fue el de Coletta. Porque como uno tiene memoria, y también sus apuntecitos, recuerda cuando los dirigentes señalaron al citado zaguero como figura indeseable del fútbol. Luego pasó a Independiente y el propio Coletta nos dijo: "El indeseable era Lanús". Y tenía razón de sobra. No lo hubieran clasificado jamás como indeseable siendo de un club grande. Apenitas se habría deslizado un "recio" o un "temperamental". Porque cuando roba un pobre es chorro y cuando lo hace un rico es cleptómano. Y a mí no me vengan con cleptomanías. Vos traé la cartera y chau. También cierta vez en que agredió a un dirigente, su defensor, flor de argumentista, expresó que "le habían fallado los frenos inhibitorios". Y el otro podía expresar: "¿Y quién me arregla el ojo?". Argumentos, explicaciones, justificaciones, de todo hemos conocido en esta larga vida de cronista en la que hemos sostenido siempre la necesidad de eliminar el juego malintencionado y brusco en defensa de los inteligentes frente a los brutos, en defensa del fútbol en sí. Porque como espectáculo deportivo nos apasiona. Es el máximo. Que se quejen de esas minorías de público que malogran un buen espectáculo, que se proteste contra los golpeadores, contra todo lo malo que tenga el fútbol, pero la verdad es que no es el fútbol en sí.

De ahí que cuando escuchamos al señor Cecilio Conditi nos pareció un poco oírnos y leernos. Hubo un cronista veterano, Fioravanti, que nos dijo: "Si junto todo lo que escribí sobre ese tema, hago tomos". Y es verdad. Tampoco el presidente de la A.F.A. pensó en que decía algo nuevo. No; bien le consta que es cosa que viene de atrás.

No cabe duda que algo se ha conseguido ya, y esperemos que la conquista sea mayor, que sea plena. Pero..., y vaya una observación expuesta siempre con amplio espíritu solidario: hay que vigilar también más abajo de las primeras. Porque en la B se da sin asco. Y no hay derecho. En esos partidos pegan arriba de la línea de flotación, compañero. Hay que ponerse canilleras hasta en los riñones. Y cuidar también las divisiones inferiores porque son muchísimos los pibes que quedan en el camino.

Por Borocotó

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