Las Entrevistas de El Gráfico

1975. Luque, el jugador que todos quieren

Por Redacción EG · 03 de mayo de 2019

Leopoldo Jacinto Luque, tras ascender con Unión, comienza a destacarse en Primera A hasta que Menotti lo convoca para la Selección. Una charla con un flaco que quiere todo el mundo.

Trajo la paz. Fue el argumento más claro para parlamentar, para arrancar una sonrisa cuando el gesto parecía condenado a no modificar la imagen agria... Leopoldo Jacinto Luque mostraba atributos que para muchos poco tenían que ver con la característica de juego de Unión. Y allí, en ese romance de Luque con la pelota, ganándole a la soledad, debatiéndose contra las marcas, aprovechando sagazmente los espacios, se fue rescatando esa simpatía que por momentos se intentó arrancar pero que no se conseguía... Leopoldo Jacinto Luque fue, como suele decirse, un embajador. Por un lado, la marca, la fuerza, la presión, la constancia en ese objetivo de destrucción que suele poner molestos no sólo a rivales sino a las tribunas..., y también muchas veces a los periodistas.

Hasta que la pelota llega a Luque. Y entonces no hay guerra, entonces se esfuman las posibilidades de un movimiento bélico. Porque en sus botines lleva un mensaje de paz, artístico, genial...

"En Unión aprovecho para tirarme a recibir sobre toda la franja Izquierda y una vez que arranco con pelota dominada me tengo fe para irme hasta el arco solo..." Luque y el romance con la pelota. Aquí frente a Casares, de Atlanta.

"En Unión aprovecho para tirarme a recibir sobre toda la franja Izquierda y una vez que arranco con pelota dominada me tengo fe para irme hasta el arco solo..." Luque y el romance con la pelota. Aquí frente a Casares, de Atlanta.

En definitiva, le da al fútbol santafesino el lugar que le corresponde. Porque Unión conmocionó al país futbolístico con adquisiciones muy importantes. Pero, al final, es este Leopoldo Jacinto Luque que asomaba de "la oscuridad de primera división "B" quien monopoliza la atención de todos. De Menotti que lo lleva a la selección y que opina que es el mejor "9" del país, de River Plate para ocupar el lugar de Morete, de Independiente que tiene la prioridad, de Vélez Sarsfield dispuesto a lucharla hasta el fin. De San Lorenzo. De Racing. De los intermediarios. De todos... Al fin, Leopoldo Jacinto Luque viene a confirmar los valores de un fútbol como el santafesino, que siempre ha nutrido de figuras el mercado nacional.

Luque enfrentando a River. Equipo al cual llegaría en 1975 y ganaría cinco títulos.

Luque enfrentando a River. Equipo al cual llegaría en 1975 y ganaría cinco títulos.

"A principios de año a mí me sucedía lo mismo que a la mayoría de los muchachos de Santa Fe que habíamos ganado el campeonato de la "B". Estábamos deprimidos, desconcertados, nos sentíamos postergados. Imaginate, unos pocos días antes, cuando habíamos regresado de Campana, donde le ganamos a Estudiantes de Buenos Aires, fuimos recibidos a las dos de la mañana por media ciudad en medio del delirio. Era una locura. Una alegría que no se pagaba con nada. Sin embargo, en tan poco tiempo, estábamos abandonados, sin ninguna motivación. Había mucha bronca. Las únicas novedades las conocíamos por los diarios y, según esas noticias, se traía prácticamente un equipo nuevo. Varios muchachos preferían irse y era natural, porque uno se había roto todo durante el 73 y el 74 para tener la oportunidad de mostrarse en el fútbol grande, que es la gran vidriera, y cuando se logra ese objetivo resulta que pasamos a un segundo plano. Nos sentíamos muy desanimados. Yo, particularmente, aunque no demuestre personalidad, cuando llegaba a casa me ponía a pensar tranquilo y llegaba a la conclusión de que podía jugar en primera división. Eso sí, sólo quería que se portaran bien conmigo, que sean justos y que me dieran por lo menos una oportunidad."

Luque celebra su gol en el Metropolitano de 1975. Unión venció a Banfield por 2 a 0.

Luque celebra su gol en el Metropolitano de 1975. Unión venció a Banfield por 2 a 0.

"En esos días, los primeros del mes de enero se juntaron en la cancha de la Cervecería Santa Fe varios muchachos santafesinos que estaban jugando afuera y armamos un «picado» con otros que seguíamos en el pago. Se agregó también el pibe Letanú, que estaba pasando unos días de vacaciones. A mí me tocó jugar junto a Cocco. Y recuerdo que durante el «picado» me decía que me tirara atrás para tocar con él, que me moviera para arrastrar las mareas. La cosa iba bastante en serio. Cuando terminamos me dijo que posiblemente viniera a Unión Juan Carlos Lorenzo, que era un tipo que sabía mucho, que yo debía hacerle caso, que jugaba un fútbol para lograr resultados, pero que a mí me convenía seguir sus consejos porque sabía lo que hacía... Una vez que se confirmó la vinculación de Lorenzo con Unión y que se había contratado a la mayoría de los jugadores, se hizo un partido amistoso en la ciudad de Rafaela, con Atlético, en el cual Lorenzo debía observar a los muchachos que habíamos ganado el campeonato de la ¨B¨. Ya antes de empezar, Lorenzo me dijo que me quedara tranquilo, que ya tenía el concepto formado sobre la mayoría de los jugadores y que yo figuraba en sus planes. Esa noche me expulsaron porque me habían dado un golpe tremendo y lo devolví, pero no porque la presencia de Lorenzo en las tribunas me haya puesto nervioso, como se dijo por ahí... Pero donde tuve la sensación realmente de que estaba para pelear el puesto fue en otro amistoso que jugamos en Paraná, contra Patronato. Hizo dos goles Mastrángelo y dos hice yo. Y en uno, amagué rematar fuerte y la coloqué despacio. Fue cuando Lorenzo me dijo que me parecía al Toti Veglio por la manera de definir. Me llamó aparte y me pidió obediencia, que le respondiera profesionalmente. Allí, estoy seguro, se decidió a ponerme de titular en el primer partido, contra Atlanta, donde felizmente me tocó andar bien. Las cosas siguieron bien, pero me afiancé definitivamente con aquel golazo que le hice a River en el Monumental, en la sexta fecha. Entonces me agrandé definitivamente..."

Surgido de la cantera de Unión, jugó en el fútbol argentino, mexicano y brasilero.

Surgido de la cantera de Unión, jugó en el fútbol argentino, mexicano y brasilero.

Juan Carlos Lorenzo se aventuró en la mitad del Metro: "Con Luque va a suceder un caso corno el que me pasó en el Lazio con Chinaglia. Cuando lo vi al Tano, dije: ¨Tiene que rebajar algunos kilos y está para la Selección. Luque lo que tiene que hacer es aumentar un Par de kilos y ya va a ver que también termina en la selección»...¨ Se dio. César Luis Menotti, con un planteo de juego distinto al que practica en Unión, lo incorpora al equipo que juega por las eliminatorias de la Copa América. Y refuerza su concepto hasta el punto de ubicarlo como titular. Y declara en varias ocasiones que es el "nueve" que quiere, que es el que más se acerca a lo que pretende para la función...

— ¿Te sentís más cómodo llegando acompañado o jugándotela solo arriba?

—Creo que puedo hacer las dos. En Unión aprovecho para tirarme a recibir sobre toda la franja izquierda que está libre y una vez que arranco con pelota dominada no tengo problemas, me tengo fe para irme hasta el arco solo. En la selección uno se rodea de jugadores más hábiles, aunque arriba se te reducen los espacios y por más que me considere con mucho manejo para sacar provecho de situaciones así, la dificultad se me plantea con los defensores pegajosos que me anticipan, como me sucedió por momentos con Villaverde, en el clásico con Colón. Eso sí es lo que debo aprender, a ganarle en el anticipo al defensor. Porque Menotti lo que pretende es movilidad, que nadie se estacione...

 

El gol de Luque a River en 1975, donde luego jugaría.

El gol de Luque a River en 1975, donde luego jugaría.

 

— ¿En qué mejoraste este año?

—Fundamentalmente, aprendí a sentirme profesional al ciento por ciento. Cuando estuve con Rosario Central en el Nacional del 72, en los viajes que hacíamos, empecé a madurar en este sentido. Pero este año fue más, mucho más... A mí me hizo mucho bien el hecho de sentirme apoyado por gente que piensa, que vive para el fútbol, que entra a la cancha a morir, que tiene muchos años en esto... Físicamente ya había empezado a fortalecerme el año anterior y me consolidé ahora con los tres kilos que subí, más la tranquilidad que todo jugador necesita. Técnicamente, en lo que más mejoré fue en el juego sin pelota. Ahora pico siempre, aunque a veces no me la den. Y cuando uno comprende que así debe ser, es porque juega al servicio del equipo...

La tradicional postal santafesina con el venerable paisaje del Puente Colgante. 1974, en Unión, fue el año de su gran consagración. Ahora lo quiere

La tradicional postal santafesina con el venerable paisaje del Puente Colgante. 1974, en Unión, fue el año de su gran consagración. Ahora lo quiere

Empezó en la oscuridad. Ahora trae la luz. Empezó siendo el menos conocido. Ahora es el más promocionado. Empezó sublimando con la magia de su manejo prodigioso. Siguió. Y seguirá... Por eso es un mensajero de paz. Por eso, nuestro concepto inicial: el jugador que quiere todo el mundo.

 

Por ERNESTO PATRONO (1975)

Fotos: Vladimir Imsand

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