Las Entrevistas de El Gráfico

1971. Todos quieren pagar el Pato

Por Redacción EG · 27 de marzo de 2019

José Pastoriza tuvo siempre ese caciquismo enaltecedor y positivo que hizo que los respetaran todos. En este artículo una valiosa charla con El Pato, un tipo con el fútbol pegado en toda la piel.

— ¿Por qué te dicen Pato?

—Porque como el pato criollo a cada paso hacia una macana. Fue en Londres, Mundial del 66...

Ojotas, mocasines y democráticas chancletas dejaron la playa autografiada por mil rastros. Y hay cerca de allí una huella de pies pequeños que cruzó la arena y se internó en el mar. Su dueña no va a volver ni el tiempo querrá borrarla. Pero aunque cualquiera podría jurar que no hay ninguna relación entre las pisadas sin regreso y el viaje de ida y vuelta que Omar Pastoriza acaba de hacer hasta el agua del mar, está —sin embargo—la poesía uniéndolas fuertemente.

Su debut futbolístico fue en Colón de Santa Fe, luego pasó por Racing hasta llegar a Independiente, donde logró sus mayores logros como jugador.

Su debut futbolístico fue en Colón de Santa Fe, luego pasó por Racing hasta llegar a Independiente, donde logró sus mayores logros como jugador.

¿O es que el Pato Pastoriza no lleva la poesía del fútbol inyectada en la sangre y pegada a toda la piel?

¿O acaso no rima gambetas cuando se limpia tres contrarios en un metro cuadrado?

¿O todos sus frecuentes actos de nobleza no tienen la perfección y la hermosura de un soneto?

—Si te venden... ¿te vas?

—Sí. Mientras pueda llevarme a mi familia me voy a cualquier lado. Pero me voy porque me venden y no porque quiera irme. Eso sí: el cambio tiene que favorecerme. Siento que es necesario compensar con algo esta triste necesidad, esta obligación desgraciada de tener que pensar en uno mismo como si durante toda la vida hubiera sido un egoísta... Miré. Mirá cómo se deshace un equipo donde todos tirábamos parejo, donde nadie buscó destacarse sobre ningún compañero, donde nació entre nosotros un vínculo más fuerte que si hubiera sido de familia. Entonces, cuando todo va bien, nadie piensa con exclusividad en el progreso económico. Pero cuando se considera que cada uno de los muchachos va a parar a cualquier lugar del mundo, lo único que espera es ganar más dinero que antes...

Jugó en Independiente entre 1966 y 1972. Luego fue transferido al Mónaco, donde jugó hasta 1976.

Jugó en Independiente entre 1966 y 1972. Luego fue transferido al Mónaco, donde jugó hasta 1976.

Fue ferroviario, aprendiz de electromecánica y alumno "vago pero cumplidor" de un colegio industrial en Rosario. Y tuvo siempre ese caciquismo enaltecedor y positivo que ahora le da el respeto de todo el mundo, pero que de chico —cuando se propuso llegar a ser jugador de fútbol— lo ayudó a llegar hasta la reserva de Rosario Central. Después Racing e Independiente. Y la selección. Y México, tal vez... Pero la condición de caudillo, de buen jefe, de hombre con auténtica personalidad permanece sin variaciones y sin fallas porque ése es el motor de su vida.

— ¿Ves? Mi manera de ser me sirvió no sólo para llegar donde me propuse, sino también para que todos me respeten como si me conocieran hace tiempo. Yo no quisiera que me llegue nunca el momento de largar y así te explico que soy futbolista de alma. Pero del mismo modo estoy seguro de haber llegado a ser cualquier otra cosa: carpintero, electricista o doctor. Y si bien yo ya tengo edad como para poder mirar hacia atrás (porque hay cosas que no se pueden volver a vivir: finales, partidos bravos, los primeros llamados de la popularidad), pienso que siempre hay un mundo infinito por delante, otras ambiciones, más campeonatos, miles de partidos que será necesario conseguir... Y fíjate que no incluyo al dinero porque hay cosas que no tienen precio. Porque ni antes ni ahora ni después habrá un ser humano capaz de tasar el valor del sentimiento de un hombre cuando es campeón, o cuando gana, o cuando un chico lo para por la calle y de alguna manera lo toma como ejemplo. ¿Vos te das cuenta que todo lo que hace un chico es algo puro y sin segundas intenciones? ¿Entendés que es imposible defraudar a un pibe? A mí se me ocurren esas cosas cuando me acuerdo que mi madre se murió sin conocer la televisión y cuando pienso en todas las maravillas que va a llegar a ver mi hija. Ya ves, en todas las cosas hay un algo que impide hablar de dinero. Y tal vez por eso, si debiera aconsejar a un muchachito que empieza a jugar al fútbol le diría que no se ilusione, que no se deje tentar por la guita, porque a veces no se llega. Que disfrute el triunfo recién después de conseguirlo...

Su vida estuvo ligada a los clubes de Avellaneda. Ya como director técnico tuvo un ciclo en Racing y cinco en Independiente.

Su vida estuvo ligada a los clubes de Avellaneda. Ya como director técnico tuvo un ciclo en Racing y cinco en Independiente.

—Y a vos que conseguiste todos los triunfos... ¿no te gustaría, por ejemplo, volver a la selección?

—Claro que me gustaría. Es más: hace poco, Pízzuti me mandó a llamar por intermedio de Santoro, pero no pude incorporarme porque internacionalmente estoy suspendido. Todo empezó cuando jugamos con Independiente contra el Real Madrid por la Copa Carranza. Una jugada en el suelo con Pirri, algún cabezazo que otro al levantarnos y el referee que me echa a mí solo. O sea: algo normal en una cancha y nada fuera de lo común. Pero me dieron tres meses por la cabeza a pesar de que la Federación Española no se pronunció en contra mío. ¿Y todo por qué? Porque el agregado militar de la embajada en Madrid estaba mirando el partido por TV, ni siquiera había ido a la cancha, y me encanó... ¡Cómo no me va a gustar la selección! Pero eso sí: más me gustaría si el seleccionado tuviera tiempo de trabajar, de perfeccionarse. Si no tuviese obligación de ganar para satisfacer a los impacientes. Si todos entendieran que la selección nunca podrá funcionar como un equipo armado desde hace tiempo porque muchas veces, generalmente, las figuras deben cumplir allí una función distinta a de la que cumplen en su club...

En el Rojo ganó cuatro títulos como jugador y seis como director técnico.

En el Rojo ganó cuatro títulos como jugador y seis como director técnico.

— ¿Por qué aceptaste la presidencia de Futbolistas Argentinos Agremiados?

—Porque a raíz de un contacto con la institución noté que la gente trabajaba allí porque lo sentía. Porque hay muchos futbolistas desamparados que necesitan defensa y trabajo. Parque aunque hay dirigentes sin fallas, hay otros guiados únicamente por la maldad. Yo dije siempre que pensaba mantenerme en la presidencia de la FAA hasta que el futbolista sea considerado definitivamente como un trabajador. Pero, por lo visto, voy a tener que quedarme mucho tiempo...

— ¿Te gusta jugar contra alguien en especial?

—Contra Basile, quien fue mi compañero en Racing. Al Coco lo conozco muy bien, no me caben dudas de que es un ejemplo de tipo leal, sé que cuando entra a la cancha se olvida del premio que puede cobrar... ¡Cuántas veces nos habremos agarrado a patadas, con pelota y sin pelota, pero después, cuando terminó el partido, borramos todo y fuimos más amigos que antes! ¡Cuántas veces nos habremos raspado a muerte para terminar encontrándonos en lo de Tita para tomar un café juntos!....

 

Pastoriza, Comisso, Garisto, Santoro, Sa y Maglioni.

Pastoriza, Comisso, Garisto, Santoro, Sa y Maglioni.

 

— ¿Crees que el público es injusto con el jugador?

—En general, creo que no. Aunque la gente muchas veces se olvida de que pasamos más de la mitad del año sin ver a nuestra familia. Aunque el hincha repare únicamente en las figuras, repita siempre que somos todos millonarios y nunca se llegue a preguntar lo que cobra Aimonetti en Ferro, Fulano en Quilmes o Mengano en Tigre... De todos modos pienso que el público es algo así como un jugador más, un elemento que parece pasivo pero que participa del juego tanto como nosotros mismos. Muchas veces el público grita y uno llega a una pelota imposible que normalmente no hubiera conseguido. En otras oportunidades la tribuna ruge y uno se calibra, o se regula, o cambia la manera de jugar, porque hasta los mismos insultos ya nos están indicando claramente que no estamos jugando bien. Y al mismo tiempo tengo presente que la crítica del hincha o del almacenero no sirve de mucho porque es muy parcializada. Por eso digo siempre que el mejor crítico de un jugador es su propio compañero, es decir, el tipo que estuvo en la cancha, el que vivió el partido, el que se aguantó remando los 90 minutos de fútbol...

José Omar ¨Pato¨ Pastoriza falleció en 2004 mientras dirigía a Independiente.

José Omar ¨Pato¨ Pastoriza falleció en 2004 mientras dirigía a Independiente.

Decididamente: lo fabricaron así. No aprendió a ser un gran tipo. Ni estudió fútbol. Ni compró en la farmacia su particular sentido del equilibrio. ("Y eso pasa un poco porque el mejor consejo que recibí en mi vida me lo dio mi hermano al decirme que sea cualquier cosa menos vigilante o ladrón.") Es así porque nació así. Que es la explicación habitual cuando se describe en síntesis a un genio en algo.

Independiente quisiera conservarlo. El Atlas de México lo reclama. Brasil lo pide. La selección argentina lo espera. Pastoriza y su personalidad tienen la culpa. Pero nunca se había dado el caso de que tanta gente junta se ofrezca para pagar el Pato...

 

Por CARLOS MARCELO THIERY

Fotos: ALESSANDRINI

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