(sin categoría)
Marcó el área
Don Pedro Dellacha, rebautizado por Félix Daniel Frascara en El Gráfico como Don Pedro Del Area, fue uno de los símbolos del fútbol argentino como zaguero central. Como técnico también fue exitoso, pero también fue campeón como persona.
Buen tipo, descendiente de genoveses, en el área penal era un guerrero sin igual. Hacía sentir el rigor sin importar los apellidos que tuviera enfrente. Ladislao Kubala, el genial delantero húngaro que alguna vez pasó por la cancha de River, lo supo en piernas propias. Pero Pedro Dellacha, fallecido a los 84 años en domingo, el día del almanaque símbolo de las grandes citas futboleras durante muchísimo tiempo en la Argentina, siempre fue de frente y marcó territorio sobre la base del coraje y también de la técnica para manejarse en un sector donde un error significa el gol del adversario.
Como buen heredero xeneize (su abuelo era Pietro Dellacha) arrancó en Boca donde hizo las divisiones inferiores, pero en el fútbol grande se destacó primero en Quilmes, entre 1950 y 51, formando pareja con Costa, en la época en que el arquero era Favalli, y luego en Racing donde jugó desde 1952 hasta 1959, siendo campeón en 1958 y afirmando sus dotes de impasable.
Por su genial jugada con la camiseta argentina, en el Sudamericano de Chile de 1955, cuando ante el acoso de dos delanteros, le gritó a a Mussimesi, el arquero de Boca y del equipo nacional: "tuya, Negro", pero amagó, giró y salió jugando hacia el centro de la cancha, Félix Daniel Frascara, un emblema de El Gráfico, lo rebautizó como Don Pedro Del Area. Argentina fue campeón y Dellacha, orgulloso por el gran halago, confesó: "Era una jugada que yo le había visto al Nano Gandulla en Boca". Lo que no dijo, tal vez por su modestia, fue que el gran Nano era delantero y muy hábil y él, zaguero central y no precisamente un virtuoso. Su mérito fue haberse animado a hacer esa jugada virtuosa en un partido trascendente de un torneo tan importante.
Su gran pena fue no haber podido triunfar en el Mundial de 1958, jugado en Suecia, y volverse en la primera rueda tras el papelón frente a Checoeslovaquia y la derrota por 6-1. Sobre esa mácula, Dellacha se refirió con sinceridad: "Tuvimos problemas con varios muchachos y ellos nos mataron físicamente". Lo que no dijeron, ni él ni nadie, fue que la Selección de Guillermo Stabile era la base de la Selección que ganó el Sudamericano de Lima en 1957, con una gran victoria ante Brasil (luego campeón mundial en tierra sueca) por 3 a 0, pero a la que le faltaban nada menos que Humberto Maschio, Antonio Angelillo y Enrique Omar Sívori, los famosos Carasucias de Lima, que no fueron citados porque la AFA de entonces, intervenida por Raúl H. Colombo, no le solicitó a la Federación Italiana la cesión del trío mentado, que ya deslumbraba en Europa.
Don Pedro se retiró como jugador en el Necaxa de México, en 1960. Luego, como director técnico cumplió una vasta trayectoria en nuestro país y en el exterior , pero lo más destacado fue haber logrado con Independiente (justo él, símbolo de la Academia), equipo en el que hizo debutar a Ricardo Bochini, nada menos, dos Copas Libertadores, una Intercontinental y un campeonato local.
Dellacha o Del Area, es una marca registrada que vencerá al tiempo. Don Pedro murió, pero deja un gran recuerdo, tal vez como referente de una época que no se repetirá, en el fútbol y en la vida.
Como buen heredero xeneize (su abuelo era Pietro Dellacha) arrancó en Boca donde hizo las divisiones inferiores, pero en el fútbol grande se destacó primero en Quilmes, entre 1950 y 51, formando pareja con Costa, en la época en que el arquero era Favalli, y luego en Racing donde jugó desde 1952 hasta 1959, siendo campeón en 1958 y afirmando sus dotes de impasable.
Por su genial jugada con la camiseta argentina, en el Sudamericano de Chile de 1955, cuando ante el acoso de dos delanteros, le gritó a a Mussimesi, el arquero de Boca y del equipo nacional: "tuya, Negro", pero amagó, giró y salió jugando hacia el centro de la cancha, Félix Daniel Frascara, un emblema de El Gráfico, lo rebautizó como Don Pedro Del Area. Argentina fue campeón y Dellacha, orgulloso por el gran halago, confesó: "Era una jugada que yo le había visto al Nano Gandulla en Boca". Lo que no dijo, tal vez por su modestia, fue que el gran Nano era delantero y muy hábil y él, zaguero central y no precisamente un virtuoso. Su mérito fue haberse animado a hacer esa jugada virtuosa en un partido trascendente de un torneo tan importante.
Su gran pena fue no haber podido triunfar en el Mundial de 1958, jugado en Suecia, y volverse en la primera rueda tras el papelón frente a Checoeslovaquia y la derrota por 6-1. Sobre esa mácula, Dellacha se refirió con sinceridad: "Tuvimos problemas con varios muchachos y ellos nos mataron físicamente". Lo que no dijeron, ni él ni nadie, fue que la Selección de Guillermo Stabile era la base de la Selección que ganó el Sudamericano de Lima en 1957, con una gran victoria ante Brasil (luego campeón mundial en tierra sueca) por 3 a 0, pero a la que le faltaban nada menos que Humberto Maschio, Antonio Angelillo y Enrique Omar Sívori, los famosos Carasucias de Lima, que no fueron citados porque la AFA de entonces, intervenida por Raúl H. Colombo, no le solicitó a la Federación Italiana la cesión del trío mentado, que ya deslumbraba en Europa.
Don Pedro se retiró como jugador en el Necaxa de México, en 1960. Luego, como director técnico cumplió una vasta trayectoria en nuestro país y en el exterior , pero lo más destacado fue haber logrado con Independiente (justo él, símbolo de la Academia), equipo en el que hizo debutar a Ricardo Bochini, nada menos, dos Copas Libertadores, una Intercontinental y un campeonato local.
Dellacha o Del Area, es una marca registrada que vencerá al tiempo. Don Pedro murió, pero deja un gran recuerdo, tal vez como referente de una época que no se repetirá, en el fútbol y en la vida.







































