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Erviti: "El día que no esté en un buen nivel, me retiro"
Bonus del informe de tapa de El Gráfico de marzo. Aquí el resto de la entrevista original a Walter Erviti, uno de los que la rompen a los 30.

MIRADA DE CRACK. Salió campeón con Banfield, San Lorenzo y Monterrey. Luego de arduas negociaciones, llegó a Boca. (Foto: Emiliano Lasalvia)
-Esta carrera es tan dinámica que no tenés tiempo de mirar en que lugar estás parado. Siempre pienso en lo próximo. Me gusta estar en los últimos años de mi carrera en gran nivel y en un club como Boca. El día que no esté en un buen nivel, me retiro. No me conformaré con entrar 15 o 20 minutos. Estoy acostumbrado a jugar.
-Te llegó el reconocimiento público. ¿Coincidís?
-No esperaba nada. Es difícil que un club tan importante como Boca me compre a mis 30 años. Lo disfruto. Después, comprendo cuando los periodistas te halagan o te critican. Si uno no entiende esto, no puede convivir con esta profesión. Es parte de las reglas. Mi autocritica no se basa en lo que digan los periodistas. Soy consciente de mis buenos o malos partidos.
-¿Se alargó la edad del jugador de campo?
-Depende de uno, de cómo se cuide, cómo se desarrolle en su carrera. Más allá de hacer algo que nos gusta, el fútbol no deja de ser un trabajo. Si no te das cuenta cuando empezás, te pasa factura a la larga. Soy un agradecido a Dios porque nunca tuve una lesión grave, ni problemas físicos. Eso me ayuda para mantener un cierto rendimiento en un equipo competitivo como Boca.
-¿Qué valor tiene la seguridad mental?
-Y mucho, porque es clave sentirse seguro, apoyado. Habrá cinco o seis jugadores distintos en el fútbol argentino. El resto que venimos atrás somos muy parejos y marcamos la diferencia cuando estamos bien en lo anímico, tras ser respaldados por el técnico. Ahí tenemos tranquilidad a la hora de jugar.
-¿Corrés menos al cohete que antes?
-Esto tiene que ver con el equipo. Cuando encontrás a uno armado como lo era Banfield, parece que todo está bien, que se corre más, que se juega mejor. Cuando llegué a Banfield, corría más que cuando salimos campeones, y todos me criticaban porque parecía que caminaba en la cancha. Entonces, si el equipo tiene esa solidez, uno sabe su función y todo parece mejor. Eso me potencia a mí y al resto del grupo. No es que yo generaba fútbol, sino que el equipo generaba cosas en mí.
-¿Te cuidás de otra manera?
-Siempre fui responsable con mi carrera. Me cuidé en mi vida privada, en las salidas, en las comidas, en lo social. Sacando a mi familia, el fútbol es lo primero.
-¿Se divide el grupo en los entrenamientos?
-No. Si hacés eso, te equivocás porque después competís contra todos, chicos y grandes. Si no te entrenás a la par de los pibes o igual que el resto, te comen. Cuando no pueda practicar a la par de mis compañeros, ya no podré jugar.
-¿Influye que haya una camada de 23 a 29 años, más o menos, que se desempeña en el exterior? Intuyo que eso los beneficia con el fin de mantenerse en vigencia.
-Tiene que ver. No me refiero a Verón, Riquelme y Almeyda que tienen un gran nivel. Pero sí ayuda que haya un bache a una cierta edad. Hay muchos jugadores de 18 a 24 años, y después faltan otros que están donde tienen que jugar. Eso nos da posibilidades a nosotros.
Darío Gurevich







































