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No te vayas, Matador

Lo cantaban los Fabulosos Cadillacs y simboliza lo que hoy sienten muchos amantes del fútbol. A modo de homenaje, adentro están los videos con lo más importante de la carrera de Marcelo Salas.

Por Redacción EG ·

02 de junio de 2009
Rodilla en el suelo y con el índice apuntando al cielo será recordado este caballero de colorada armadura que supo transitar diferentes caminos en los que siempre apareció la gloria en el horizonte. De sangre tan roja como fría, el Matador, como su apodo lo indica, fue un delantero letal dentro del área. Fino, elegante, preciso.

Su carrera fue casi una parábola: procedente de su Temuco natal, debutó en Primera División en la Universidad de Chile, allá por 1993. Dos años después cruzó la Cordillera ante el interés de River y Boca, aunque finalmente optó por la banda roja. El gran salto lo pegó en 1998 cuando se fue para Italia y vistió los colores de la Lazio. La Juventus posó los ojos en él y finalmente se lo llevó en 2001. A partir de allí, el retorno.

El punto de inflexión en su carrera fue, sin dudas, la rotura del ligamentos en su rodilla derecha que padeció jugando para la Vecchia Signora. El Matador nunca pudo recuperar su nivel futbolístico, pero por sobre todas las cosas, la forma física. A mediados de 2003 el Monumental lo recibió como a un hijo pródigo de la casa. Pero sus reiteradas lesiones hicieron que su regreso se tornara una cuestión más nostálgica que futbolística. Así fue que se despidió de Buenos Aires para volver a su tierra natal y al primer amor. En 2005 llegó para ser capitán de la Universidad de Chile.
Gol a la Católica en el 94


Su inicio en la U

Tuvo algunas apariciones en 1993 con 19 años, pero terminó de explotar en la temporada siguiente. 27 goles en 25 partidos de Liga fueron suficientes para ganarse el corazón de los hinchas. Entre ellos, se encuentra el que le marcó a la Universidad Católica en el clásico que terminó por 1-0. Ese tanto fue clave para que su equipo festejara el campeonato después de 25 años. El idilio comenzaba.

Al año siguiente llegaría el bicampeonato, y ya en 1996, la semifinal de Copa Libertadores que el conjunto chileno perdió ante River. Pero los que aquella vez fueron rivales, pronto serían compañeros.
Ídolo en River


El Matador de la Banda

El mito urbano dice que a mediados del 96 Salas estuvo en la concentración de Boca y que finalmente el por entonces técnico Xeneize, Carlos Bilardo, no lo quiso. El Narigón se encargó de desmentirlo en algunas oportunidades, pero el delantero recaló en Núñez. Allí, su campaña fue espectacular: cosechó el tricampeonato 1996/97 y la Supercopa 97. Además, su figura quedó reservada para un lugar de privilegio en el corazón de los hinchas de River.

Sus goles decisivos todavía se recuerdan en la que fue la mejor etapa de su carrera. Con Vélez en el Monumental para definir el Apertura 96 y un año después con sus conquistas en la final ante el San Pablo y su gol a Argentinos Juniors, el que sellaría el tercer tricampeonato de la historia para el club y sería condecorado como el Futbolista Sudamericano del año. En el 98 se fue a la Lazio en 17,5 millones de dólares.
Su campaña en Lazio


El cielo celeste

En su primera temporada en el conjunto romano convirtió 23 goles en 43 partidos para conquistar la vieja Recopa de Europa y la Supercopa de Italia. Al año siguiente conseguiría el segundo Scudetto de su historia para el equipo de la capital. Su aporte fue de 13 tantos.

Allí tuvo compañeros como Juan Sebastián Verón, Matías Almeyda, Diego Simeone, Pavel Nedved y Christian Vieri. La vitrina se completó con otra Superocopa Italiana, y con la Europea. En el video, lo mejor de la campaña de Salas en la Lazio.
Su penal contra Torino



El quiebre

Su pase a la Juventus en casi 23 millones de euros a mediados de 2001 debía significar un avance importante en su carrera. Sin embargo la curva en la parábola empezaba a caer. La rotura de ligamentos cruzados en su rodilla derecha fue un freno importante en su carrera. En la Vecchia Signora jugaría nada más que 24 partidos con 4 conquistas, y sumaría a sus números dos Scudettos más y una Supercopa de Italia, aunque sin demasiada participación para el chileno.

Aquí un video que simboliza su paso por el equipo de Turín: erró el penal que significaba el cuarto en un clásico ante Torino, que su equipo ganaba 3-0 y terminó empatando.
Golazo a la Liga de Quito


Nostalgias

En 1999 había regresado como visita a Núñez para la despedida de Enzo Francescoli. Ese día la ovación de la gente le llenó el alma. “Quiero volver algún día, sueño con volver. Me siento muy bien en la Argentina. Viví cosas muy importantes”. El Matador era ídolo en River y anunciaba allá por el 2000 que la vuelta estaba entre sus planes. Lo concretó tres años después.

Su retorno generó la ilusión y el delirio de la gente. Hasta se hicieron estampitas con su figura. Volvía un hijo de la casa, por más que había nacido del otro lado de la cordillera. La Juve lo cedía a préstamo y llegaba para ser dirigido por su compatriota Manuel Pellegrini (Justamente, el Ingeniero fue nombrado técnico del Real Madrid un día antes de la despedida de Salas).

Dicen que las segundas partes nunca son buenas, pero en este caso tampoco fue mala. Sí estuvo empañada por varias lesiones que le impidieron al chileno rendir en su mejor nivel. De todas maneras marcó 17 goles en 43 partidos, una marca para nada despreciable. Jugó poco, pero cuando lo hizo, en general, cumplió.

Para alargar la lista de títulos, festejó el Clausura 2004, pero también sumó algunas frustraciones como la derrota ante Boca en la semifinal de la Copa Libertadores 2004 y la final de la Sudamericana 2003 con el Cienciano de Perú.
Publicidad en su vuelta a la U


De nuevo en casa

A mediados de 2005 tuvo vía libre para ponerse una vez más la camiseta de la U de Chile. Así fue como Salas regresó al club en el que debutó. Lo hizo como referente, para cerrar su campaña y para devolverle tanto cariño a la gente que lo vio crecer. No logró quedarse con ningún título, pero sí darle un digno fin a su excelente carrera.

En el video aparece como la cara principal de una publicidad del club para captar la adhesión de los hinchas. Como era de esperarse, él fue la cara visible de la invitación.

Los goles en Francia 98


Teñido de rojo

Salas no solamente fue campeón en todos los equipo donde jugó, sino que además tuvo un excelente paso por la Selección Chilena. Es el goleador histórico con 37 goles, entre los que se encuentran los cuatro que anotó en el Mundial Francia 1998 (dos a Italia, uno a Austria y uno a Brasil), la última participación de La Roja en una Copa del Mundo. Otro partido que quedará en la historia es el que jugó en la gira previa a la competición: un 2-0 a Inglaterra en Wembley con dos golazos suyos.

La marca del Matador

Este goleador implacable, definidor frío, pero de corazón caliente, abandonó el fútbol a los 34 años. Siempre aseguró que no iba a ser mucho más larga su carrera. Duró lo suficiente para convertirse en una leyenda difícil de olvidar.

Iván Sandler

Tributo con lo mejor