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Un alma de la gran Academia dijo adiós

Miguel Mori murió a los 65 años. Integró El equipo de José, el primer campeón del mundo argentino de fútbol. También jugó y campeonó en Independiente, pero había confesado: "Quiero mucho más a Racing".

Por Redacción EG ·

14 de abril de 2009
Imagen La Chancha, a los 24 años, ganó la Libertadores con Racing.
La Chancha, a los 24 años, ganó la Libertadores con Racing.
Miguel Angel Mori, un hombre de mundo y, a la vez, de unas pocas cuadras, murió ayer a los 65 años, en esta Capital, a causa de un paro cardíaco. En Baradero, su lugar de nacimiento, era cuidado ilustre. Mori trabajaba de panadero, el oficio legado de abuelo a padre y de padre a hijo. En el club Sportivo había pateado sus primeras pelotas y en la Escuela N ° 3 leído sus primeros cuentos. Y allí, seguro, soñó sus posteriores días de futbolista.

Supo como ganarle al Santos de Pelé. Supo ser uno de los intérpretes de El equipo de José, el del entrenador Juan José Pizzuti, y supo, también, tener su taza de café caliente en el hogar de Tita Mattiussi. Jugó los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, con la Selección Argentina. Mori tuvo como mejores compañeros de la pelota a Perfumo y a Rulli, en Racing, y a Savoy y a Ferreiro en Independiente.

La Chancha, un mediocampista central aguerrido, sobresalió por una virtud, y así la describió el periodista Juvenal: “Su claridad de toque para usufructuar los piques de sus delanteros con entregas largas o semilargas colocadas en espacios libres con precisión y potencia, listas para ser jugadas en velocidad, sin pérdida de tiempo”.
Imagen Miguel Mori en Independiente, dos Libertadores con los rojos.
Miguel Mori en Independiente, dos Libertadores con los rojos.


Mori, a los 24 años, ya había ganado tres veces la Copa Libertadores, dos con el Rojo, en 1964 y 1965, y una con la gran Academia, en 1967, además de revalidar el logro con la Copa Intercontinental de Racing. Se retiró joven, a los 29, por una rotura de ligamentos de la rodilla derecha, luego de jugar en Newell’s y Audax Italiano de Chile. Y al fútbol retornó sólo para dirigir al Sportivo Baradero.

En 2000, le dijo en su ciudad a Olé: “Quiero mucho más a Racing”. Y fue en el Cilindro de Avellaneda donde tuvo su última aparición en público, cuando la Academia festejó el aniversario número 40 de la obtención del título del mundo, dos años atrás. La cría de palomas mensajeras era su tarea predilecta en los últimos tiempos. “Fue uno de los mejores de esa época”, comentó Oscar Martín, el capitán del Racing de José. El domingo, cuando la Academia se cruce con Banfield, se hará un minuto de silencio. Y un alma, entre muchas, estará presente.