Más que un premio, una despedida: Diego Simonet, el gladiador que supo cuándo decir adiós
El histórico capitán de la Selección de Handball habló con El Gráfico tras ganar el Olimpia de Plata y dejó un reflexivo mensaje sobre su adiós.

DIEGO SIMONET no es sólo uno de los nombres más importantes del handball argentino, sino que es sinónimo de talento y liderazgo en una generación que llevó a la Selección a competir de igual a igual con las potencias del mundo.
Tras 20 años con la camiseta celeste y blanca, el histórico capitán de los Gladiadores decidió ponerle punto final a una etapa inolvidable que marcó el deporte albiceleste. Y así se lo contó con El Gráfico: "Ya estoy grande, tengo familia, está por llegar el tercer hijo y son muchos años jugando para la selección. Es como después de un partido que sabes que lo dejaste todo y no te queda nada. Estoy contento de haber tomado esta decisión. Se va a extrañar, pero lo he dado todo, así que me voy orgulloso".

El Chino fue uno de los protagonistas en los Premios Olimpia, en cuya ceremonia ganó la estatuilla de plata que representó un broche de oro para una carrera extraordinaria en el seleccionado. Y convirtió el reconocimiento individual en un mensaje colectivo: para sus compañeros, para los que emigran a Europa y para "su" querida Selección.
“Un premio así es para todos ellos también. Sabemos que si queremos estar en la selección tenemos que estar en Europa, jugar en grandes clubes. Quiero darles ánimo, que sigan creyendo, que sigan entrenándose para lograr cosas importantes como hicimos estos años”, afirmó Simonet, además de también felicitar a los otros ternados Pedro Martínez y Rosario Urban. Pero sobre todo para destacar a los jugadores locales que se animan a dar el salto en el exterior para crecer. Con la autoridad de quien recorrió ese camino, puso el foco en las dificultades de empezar en clubes más chicos y en el mérito de quienes perseveran lejos de casa para llegar a la elite y sostener el nivel de la Selección.
El ex capitán, actual jugador de Montpellier en Francia, recordó cómo fue el momento de decir adiós: "Después de los Juegos Olímpicos de París, yo sabía que quería hacer un torneo más, otra competencia más. La fui pensando, pero una vez que se anuncia, ahí es más duro...Igual estoy feliz por todo lo que le di. Lo pensé mucho, pero es difícil tomar la decisión. Hoy en día estoy muy contento de haberlo hecho".
454 goles en 146 partidos oficiales. Tres medallas de oro en Juegos Panamericanos, tres Juegos Olímpicos en su camino y el mejor resultado de la historia en un Mundial (11°). El balance es claro: sin pendientes, con el orgullo por una carrera ejemplar y la certeza de haber dejado una huella. El handball argentino vio crecer y brillar a todo el clan Simonet, primero a otro referente como Sebastián, después a Diego como la gran joya desde su joven irrupción en la Selección y su salto a Europa, donde seguirá jugando, y por último a Pablo.
El Chino es una inspiración para las nuevas generaciones de Gladiadores. El Olimpia, entonces, no es solo un premio personal: es el premio a una etapa que marcó un antes y un después, que celebra el legado de un líder que eligió compartir el brillo con todos los que caminaron y caminan el mismo sueño que él.







































