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Suspendieron a una nadadora por negarse a una prueba de verificación de sexo

La atleta portuguesa que representa a Estados Unidos explicó que “las pruebas cromosómicas son procedimientos invasivos y costosos”.

Por Redacción EG ·

23 de octubre de 2025

HANNAH CALDAS fue sancionada por cinco años hasta el 18 de octubre de 2030 por la Unidad de Integridad de Deportes Acuáticos.

Caldas, que compitió en el Campeonato Mundial Masters 2024 en la categoría femenina, incumplió con la Política de Elegibilidad para las Categorías Masculina y Femenina al negarse a realizarse una prueba de verificación de sexo.

De esta manera, Caldas cometió infracciones relacionadas con la falsa certificación de sexo, incumpliendo con los requisitos para competir en la categoría femenina. 

Además, todos los resultados de Caldas desde el 19 de junio de 2022 hasta el 17 de octubre de 2024 serán descalificados.

En agosto, el Panel de Revisión de Elegibilidad de US Masters Swimming cerró su revisión sobre la elegibilidad de Caldas para competir en el Torneo Nacional de Primavera Masters de 2025. 

USMS afirmó que la conclusión final del Panel fue que Caldas era elegible para competir en la categoría femenina. Sin embargo, World Aquatics continuó con su propia investigación e instó a Caldas a realizarse una prueba genética bajo su propio costo como parte del proceso de verificación de su “sexo cromosómico”.

“Las pruebas cromosómicas son procedimientos invasivos y costosos”, se defendió Caldas. Y agregó: "Mi seguro se niega a cubrirlas porque no son médicamente necesarias. Ningún estado de EE. UU. exige pruebas genéticas para eventos deportivos recreativos como estos. Ni siquiera US Masters Swimming, el organismo rector nacional de la natación recreativa para adultos en EE. UU., las exige para ninguno de sus eventos".

“Entiendo y acepto las consecuencias de no cumplir con una investigación de World Aquatics”, aclaró la nadadora de 47 años.

Y cerró a modo de reflexión: "Pero si una suspensión de cinco años es el precio que debo pagar para proteger mi información médica más íntima, entonces es un precio que estoy dispuesta a pagar, por mí y por todas las demás mujeres que no quieren someterse a pruebas médicas altamente invasivas solo para nadar en una competencia para adultos mayores".