De Messi para el equipo y para La Bombonera: la noche ¿de despedida? en la que el capitán contagió dentro y fuera de la cancha
La Albiceleste goleó a Zambia en lo que pudo haber sido la función cúlmine del rosarino en el país.

"Disfrutalo, Leo", es el mensaje más elegido por los hinchas en la previa fuera de La Bombonera: Messi pudo haberse despedido de su público este martes 31 de marzo en la goleada amistosa frente a Zambia.
Fueron días turbulentos después del escueto triunfo 2-1 sobre Mauritania: Dibu Martínez y Lionel Scaloni realizaron sentidas autocríticas al término del partido. Aún así, y a diferencia del encuentro anterior, la gente llenó La Bombonera para despedir a los campeones del mundo.
Ya consagrado con todos los títulos posibles, el zurdo no tiene más pagarés en la Selección y le queda poco por recorrer. Incluso, no confirmó si jugará el Mundial 2026 aunque todo parece indicar que sí.
Al igual que el pasado viernes, los dueños de casa se pusieron en ventaja rápidamente; esta vez, gracias a una asistencia del rosarino, que picó al vacio para recibir un pase de Paredes y habilitó a Julián Álvarez.

Sin embargo, los de Scaloni estuvieron inconexos con la ventaja a su favor y un rival que daba licencias, como si fuera una continuación de lo sucedido cinco días atrás.
Ahí apareció más fuerte que nunca la figura del mejor jugador del siglo, con gambetas, caños y pases en profundidad que rompieron la monotonía ofensiva de la gestación con numerosos pases.
Así llegó el segundo tanto: el de Inter Miami transformó un ataque que se diluía en una pared con Mac Allister que posteriormente definió para marcar el 902 de su carrera. La reverencia y el "Meeessi, Meeessi", bajó de las tribunas.
El gol y la asistencia de Messi
Con sus habituales gestos de humildad, le cedió su gol 903 a Nicolás Otamendi, uno de sus eternos laderos, que jugó su último encuentro en el territorio argentino con la Albiceleste. El General agradeció y remató el penal que le cometieron a Thiago Almada y que llevaba el nombre del ex Barcelona.
Sobre el final llegaron los cinco que no dejaron dudas y que le llenaron los ojos al público presente. ¿Cuánto de eso habrá sido gracias a la nula relajación después de irse 2-0 al entretiempo?
Lo cierto es que sin pedir el cambio para irse ovacionado y con menos explosión y precisión propias de la edad, el Diez tiró del carro y elevó la vara de sus compañeros para que el que lo ve siempre sume otra función memorable a su retina y para que el que lo vio por primera -y quizás única- vez diga con orgullo "Yo vi a Messi"
Imagen de Portada: Gonzalo Colini





































