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LA ELEGIDA

Stella Maris Alvarez de Olivera será la única mujer árbitro de Sudamérica que impartirá justicia en Pekín. En esta nota, conocerás sus comienzos y pensamientos sobre este deporte que a veces suele ser bastante machista.

Por Redacción EG ·

27 de junio de 2008
Fue por casualidad que Stella Maris Alvarez de Olivera se incursionó en el mundo del arbitraje. Hermana de siete varones y oriunda de Misiones, se crió jugando a la pelota.
Luego de recibirse de Profesora de Educación física, vino a Buenos Aires para especializarse en natación y, como le sobraba tiempo, realizó el curso de árbitro para ampliar su currículum. Así fue cómo se dio todo: empezó dirigiendo el argentino A, realizó cursos e impartió justicia en varios partidos de otros países, luego estuvo el Mundial de mujeres en Shangai y ahora, la misionera dirá presente en los Juegos Olímpicos. Sí, ella será la única mujer árbitro de Sudamérica en Beijing.
En esta nota, se podrá apreciar los comienzos y la actualidad que vive Stella:
 -Siendo el fútbol un deporte machista, ¿por qué se te dio seguir la carrera de árbitro?
-En realidad fue por casualidad. Yo me había recibido de profesora de educación física en Misiones y vine a Buenos Aires a especializarme en natación. Como tenía tiempo libre, quise empezar el curso de árbitro para ampliar mi Currículum Vitae. Además, al tener siete hermanos varones, me crie jugando a la pelota con ellos. Por suerte todo se dio rapido. Me di cuenta que el arbitraje es para mi, que esto es lo que me gustaba y lo que quería hacer.
-¿Cómo tomó tu familia la decisión de que sigas esta profesión?
-Tuve la suerte de que siempre me apoyaron. Aunque mis hermanos eran medio machistas porque la gente del interior es peor que acá en ese sentido (risas). No me tomaban muy en serio al principio, pero cuando me vieron en el argentino A, se dio vuelta la tortilla. Ahora puedo opinar de fútbol en la familia (risas).
-De no ser árbitro, ¿qué hubieses querido ser?
-Hubiese tratado de especializarme más como profesora. Explotaría más la educación física que es apasionante. De todas formas, trabajo como profesora en un centro de rehabilitacion cardiovascular, cosa que me encanta. Disfruto de mis alumnos porque son muy dulces conmigo. Lamentablemente no les dedico demasiado tiempo porque falto mucho por los viajes y entrenamientos, pero se hace lo que se puede.
-¿Te sentís discriminada por ser mujer?
-No se si discriminada, sino que los hombres tienen falta de confianza. Me gustaría que ellos puedan creer en las capacidades de la mujer en el fútbol.
-¿Te dijeron o dicen algún piropo?
-Sí, me dicen cosas lindas. Sobretodo por las piernas. Igualmente lo gritan de lejos o cuando están en grupo y yo no los puedo identificar, ninguno me encara de cerca. Sino, cuando anoto algún amonestado o expulsado, me cantan el teléfono (risas).
-¿Cómo tomás cuando hinchas te insultan?
-Al principio me molestaba, pero cuando pasa el tiempo ya está. Lo tomo como parte de lo que elegí. Por las dudas, me compre un lavaplatos y lavarropas (risas).
-¿Algún partido que recuerdes?
-En los torneos Sudamericanos femeninos me fue bien y por eso fui designdada para Beijing. Recuerdo los del argentino A, que para mí, mi último partido fue la mejor actuación que tuve. Jugaban Alumni y Racing de Córdoba, un encuentro en el que fui muy criticada pero de ahí saque lo mejor. Aunque el público no lo vio así porque expulsé y me putearon (risas).
-¿Qué sentís el hecho de ser la única mujer árbitro de Sudamérica en Pekín?
-Es un orgullo muy grande. Siento alegría. Sobretodo porque cuando comencé en el arbitraje, mis primeros pasos en Buenos Aires fueron difíciles por la enfermedad de mi mamá y la muerte de mi hermano. Muchas veces pensé en dejar y volverme con ellos a Misiones. Pero gracias a la insistencia de mi madre, que me obligo a volver a Capital para que siga en lo que quiero, es que hoy estoy acá. Estoy súper agradecida porque no fue egoísta y, a pesar de estar enferma, prefirió que venga a buscar mi camino.
-¿Cuáles son tus expectativas?
-Dar lo mejor en Beijing y tratar de hacer las cosas de la mejor manera para tener mejores oportunidades. Aunque esto que vivo ahora es lo mejor que puede tener alguien que ama el deporte como yo. Estoy agradecida a Dios. Pedí jugar varones y terminé viajando por el mundo y haciendo lo que me hace feliz.
-¿Cuáles son tus objetivos a corto y largo plazo?
-A corto plazo son los Juegos Olímpicos. Y después, volver a dirigir varones y tratar de llegar a la categoría más alta. Seguir rezando y haciendo las cosas bien para que eso pase, pero sin olvidarme de disfrutar cada etapa de mi camino. 
Gracias Stella, y éxitos en Beijing.

Noelia Ferraro