Primera División

Boca y el debut soñado: La crónica de El Gráfico de 1993 sobre el doblete del Beto Acosta ante Mandiyú

Tras el reciente impacto de Adam Bareiro, recuperamos el relato histórico de la tarde en que el goleador santafesino debutó con dos tantos en el equipo de Tabárez.

Por Silvio Maverino ·

25 de febrero de 2026

Boca Juniors ha vuelto a ser noticia por la efectividad inmediata de sus delanteros. En su reciente presentación por los 32avos de final de la Copa Argentina, el conjunto de la Ribera se impuso 2-0 ante Gimnasia de Chivilcoy en el Estadio Padre Ernesto Martearena de Salta. La gran figura de la noche fue Adam Bareiro, quien en su debut oficial con la camiseta azul y oro marcó un doblete que selló la clasificación.

 

El primer gol de Adam Bareiro
 

Para encontrar un antecedente similar de un goleador que debutara con dos tantos, debemos subirnos a una máquina del tiempo y viajar exactamente hasta 1993. En aquel entonces, fue el "Beto" Alberto Acosta quien, ante Deportivo Mandiyú, lograba una efectividad que durante décadas pareció imposible de emular.

 

El gol de Adam Bareiro
 

La crónica de El Gráfico del debut del Beto Acosta

"¿Cuánto hace que no jugábamos así?", se preguntaba sonriente uno de los tantos hinchas alegres que desfilaban en retirada por las calles de la Boca. La respuesta era tácita: hace mucho. Tanto como el tiempo en que no bajaba del cemento hecho gente ese aplauso distinto, ligado más con la actuación contundente y vistosa que con el resultado frío y matemático.

Ese "Chino, Chino..." premiaba un golazo de tiro libre y una actuación impecable en la conducción. El "Beto, Beto..." agradece por dos: al ídolo que ya estaba —Márcico— y que se muestra entero; al goleador que aparece —Acosta— y que debuta oficialmente con dos tantos de su firma.

El "Uruguayo, Uruguayo..." cae sobre la melena de Manteca Martínez para confirmar que aquel que se corre todo con esta camiseta tendrá ganado un lugar, sobre todo si hace goles como éste de hoy, el segundo, el que puso a Boca 2-1.

Es Boca, un domingo a la tarde, con petardos imaginarios, goles reales, sonrisas de un segundo tiempo para recordar, sueños renovados de campeonato. Un fenómeno tan especial que genera preguntas mucho antes de jugar y obliga a contestarlas con goles, como los que hizo el equipo este domingo ante Mandiyú.

 

Imagen La crónica de El Gráfico (primera parte)
La crónica de El Gráfico (primera parte)
 


La diferencia: El factor Acosta

¿Qué diferencia a este Boca del último campeón?. La presencia del Beto Acosta. Desde que se fue Gabriel Batistuta, el Maestro Tabárez acuñó una definición: "No tenemos uno de esos delanteros que convierten una pelota perdida en jugada de gol". Ahora lo fueron a buscar y lo encontraron.

Entonces el equipo agrega a lo que ya tenía un condimento trascendente: un hombre de área, algo que a nadie le sobra. El coctel logrado se llama explosión. Un dato lo comprueba: en el torneo pasado, pese a ser el campeón, ganó un solo partido por tres goles de diferencia y nunca convirtió cuatro tantos en un encuentro. Esta vez rompió con esa sensación de escasa contundencia.

Dos golazos en dos minutos sellaron aquel debut de 1993: a los 53', tras pase de Tapia, y a los 55', tras una jugada iniciada por Martínez y Márcico. Un nivel de juego que hoy, con el debut de Bareiro, vuelve a retumbar en la memoria del hincha.

 

Imagen La crónica de El Gráfico (segunda parte)
La crónica de El Gráfico (segunda parte)
 

El análisis del Maestro

¿Tanto mejoró el rendimiento colectivo?. No hay que engañarse. En el primer tiempo —al menos en los treinta minutos iniciales— mostró más dudas que certezas: estuvo inseguro en defensa y desarticulado en el medio. Su alineación parecía homenajear al Barcelona de Cruyff: un solo volante de contención (Giunta), tres de creación (Tapia por derecha, Cabañas por izquierda, Márcico como enlace). Pero la pelota la tenía Mandiyú. Para jugar así necesitaba más dinámica y un pressing de mayor intensidad.

Sin embargo, solucionó el problema con goles: un tiro libre de Tapia y un derechazo de Sergio Martínez, en apenas cuatro minutos. Eso, justamente, es explosión. Después sí, llegó el segundo tiempo y las luces. En fin, otro Boca.

 

Imagen El Beto Acosta festeja uno de sus goles ante Mandiyú
El Beto Acosta festeja uno de sus goles ante Mandiyú
 

Voces desde adentro y el mercado

¿Es cierto que Márcico y Navarro Montoya se agarraron a trompadas en Mar del Plata?. Contesta el propio Beto: "No, es mentira. Existieron discusiones dentro del grupo, pero como en una familia, es algo normal. No llegó a nada grave. Lo importante es que cuando entramos a la cancha todos tiramos del mismo carro".

Ante la pregunta sobre si hay dos grupos diferenciados, Márcico insistió: "No, de dónde sacaron eso. Yo estoy más con Tapia, con Giunta, con Saturno, con Pogany, pero no quiere decir que formemos una camarilla. Si existiera una división se notaría en la cancha".

Por último, el tema del arco. ¿Se va Navarro Montoya al Atlético de Madrid?. Durante la semana, el Mono dijo: "Me llamaron desde Madrid... me declararon intransferible". Y se terminó la historia. Mientras tanto, Carlos Heller desmintió rotundamente cualquier contacto con Luis Islas: "Me gustaría que dijeran el nombre del dirigente para aclarar las cosas. Lo desmiento".

Finalmente, sobre dónde jugará Mancuso, Tabárez adelantó que puede aportar recuperación y buen trato, pero advirtió: "No empecemos a generar problemas, si no juega irá al banco". Parece difícil que este mediocampo tan ofensivo sea el definitivo.

 

Imagen La jornada inolvidable del debut del Beto Acosta
La jornada inolvidable del debut del Beto Acosta
 

FOTO DE PORTADA: ARCHIVO EL GRÁFICO