¿Debió ser expulsado Benedetti por romper el punto penal?: El veredicto del reglamento frente a la trampa de Estudiantes en Florencio Varela
Este medio consultó a varias fuentes del arbitraje argentino sobre la polémica.

El empate sin goles entre Defensa y Justicia y Estudiantes de La Plata por la tercera fecha del Torneo Apertura 2026 dejó mucha tela para cortar, no por el brillo futbolístico, sino por una acción de astucia antideportiva que terminó siendo determinante en el resultado final. La jugada que pudo cambiar el destino del partido ocurrió a los 27 minutos del segundo tiempo, cuando Rubén Botta se disponía a ejecutar un penal a favor del "Halcón".
Mientras el VAR confirmaba la infracción, el defensor del "Pincha", Gastón Benedetti, aprovechó la distracción general para destruir deliberadamente el punto del penal con sus botines. Esta maniobra provocó que, al momento del impacto, el balón golpeara contra un montículo de tierra, saliendo un remate débil que terminó fácilmente en las manos de Fabricio Iacovich.
El árbitro del partido Ariel Penel no tomó medidas en el campo al no observar la situación, lo que desató un intenso debate sobre la aplicación del reglamento en situaciones de este tipo y si el VAR debió intervenir.
Fuentes del arbitraje argentino consultadas por este medio aclararon que este incidente se enmarca en lo que el IFAB define como el "espíritu del juego".
Según el prólogo de las Reglas de Juego, se establece explícitamente que las normas no pueden abarcar todas las situaciones posibles. Por esta razón, se espera que el árbitro adopte decisiones basadas en la lógica de "qué espera el fútbol" cuando no existe una disposición específica para un hecho puntual. En este caso particular, la normativa vigente indica que efectuar marcas no autorizadas en el terreno de juego es una acción punible.
Si el juez principal o el cuarto árbitro hubieran detectado a Benedetti dañando el césped de forma intencional, el defensor debería haber sido amonestado por conducta antideportiva. Por su parte, Fernando Espinoza en el VAR aplicó correctamente el protocolo, ya que no intervino debido a que la acción no representaba una jugada de expulsión directa, quedando fuera de su jurisdicción técnica. De todas formas, el propio Espinoza le confió a este medio que no vio la acción porque le estaba mostrando la jugada del penal al árbitro.
Al no haber sido advertido en el momento por la terna de campo, la trampa surtió efecto y Estudiantes se llevó un punto de oro, dejando al desnudo una de las facetas más grises del arbitraje: la delgada línea entre la viveza y la infracción que el reglamento, a veces, solo permite castigar si el ojo humano lo detecta en directo.
FOTO DE PORTADA: CAPTURA TV







































